Por: Ana Luisa García18/12/2011 | Actualizada a las 18:44h
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Con
ingenuidad de quinceañera (pero de los años 50 del siglo próximo pasado) el
Presidente de México y otro que aspira a serlo, se tragaron el anzuelo lanzado
a través de Twitter en el sentido de que el Presidente Miguel de la Madrid
había fallecido, motivo por el cual extendieron en sus respectivas cuentas
sendas condolencias. Un acontecimiento irresponsable a todas luces, si se toma
en cuenta que el Jefe de este país, en todos los tiempos es y debe de ser el
hombre más y mejor informado y lo mismo puede decirse del puntero en el
hándicap electoral por llegar a Los Pinos. A
estas alturas ya debe de haber dos desempleados más en la larga lista de
desocupados en este país, porque los responsables del mantenimiento de ambas
cuentas de tan distinguidos personajes, ya los deben de haber puesto de
“patitas en la calle”; eso porque el hilo siempre se revienta por lo más
delgado, pero los verdaderos responsables de las imágenes del Presidente y del
candidato, son figuras de más alto nivel. Relativo
a lo anterior, deseamos creer que ni el Presidente, ni el candidato del PRI
dieron su visto bueno para responder con una condolencia a una versión
“soltada” en la red social, sin verificar la validez del mensaje; ya no la
fuente, porque sabemos que hay infinidad de cuentas, de páginas web, blogs, etc
que adoptan identidades falsas para confundir, denigrar e influir a su
conveniencia en la sociedad. Y
esto es preocupante, mucho más, que si se olvida el autor de un libro que dejó
huella en uno, o se ignora a cuánto asciende el salario mínimo en este país.
Imagínese Usted, si a alguien se le ocurre decir por una red social alguna
barbaridad, que tenga que ver con la seguridad nacional y arme una desbandada. No
exagero, hay una historia verídica protagonizada por William Randolph Hearst,
el magnate de la prensa estadounidense y padre del concepto de “periodismo
amarillista” (sensacionalista), quien con su inmenso poder económico llegó a poseer
28 periódicos (eso a fines del siglo XIX y principios del XX, era una hazaña,
además de revistas y radiodifusoras), bien, él difundió la versión de que
España declaraba la guerra a Estados Unidos y la respuesta de nuestros vecinos
del norte no se hizo esperar; y claro el empresario-editor ganó la exclusiva,
porque envío un buque con oportunidad a las costas españolas obteniendo la
primicia con lujo de detalles. Esa
influencia de la prensa es la que hoy tienen las redes sociales, por la
inmediatez y sobre todo la crisis de credibilidad que tiene los medios de
comunicación a partir del nuevo siglo. La sociedad busca medios independientes
y libres, como herramienta lo son, pero como todo, cuando interviene la mano
humana, puede dejar de serlo, para servir a intereses mezquinos. ¿Por
qué el mensaje llegó a las cuentas de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto?,
pareciera que fue un mensaje dirigido específicamente a ellos. Los medios,
sobre todo los electrónicos, no cayeron en la trampa porque son profesionales;
si se enteraron y lo comentaron, debieron haber dicho seguramente: “A reserva
de que lo confirmemos, circula la versión de que el expresidente Miguel de la
Madrid ha fallecido”. La
realidad es que ningún Presidente de un país, gobernador, legislador, alcalde
incluso, tienen tiempo para estar “twittiando” y mal harían, cuando tienen
responsabilidades de tanta importancia; Sólo porque las redes sociales tiene
mucho público, no es razón suficiente para que cada funcionario tenga una
cuenta, para eso hay correos electrónicos, para mensajes serios, propios que
deben de ser atendidos oportunamente y turnados al área competente. Los
funcionarios del nivel que usted quiera no están en campaña de popularidad,
sino de acciones con resultados; el caso de los candidatos es circunstancial,
porque está haciendo amigos y adeptos, por eso se ponen el collar que le
obsequia un grupo de indígenas, o toma un jarro de atole en modesta vivienda, come
tamales, aunque nunca le han gustado esas bebidas o alimentos; también porta el
sombrero, el güipil (también es válido huipil), monta a caballo o sube a una
moto; o hace un saque de futbol en la cancha de una colonia popular; o baila al
son de La Picota, de San Carlos, la Sandunga del istmo oaxaqueño, todo eso es
válido como recurso de ganar simpatías. Pero un funcionario, gobernante o representante
popular, debe aspirar a ganar simpatías por sus actos de gobierno, por sus
logros legislativos o administrativos, y no por la puerta falsa que le puede
conducir al error, al mal entendido e incluso a la catástrofe. Y hasta la
próxima, que tenga un excelente inicio de semana.
Ana Luisa García García
(15-Nov-1950) es licenciada en Periodismo, egresada de la Universidad Veracruzana generación 1969-1973.
Ejercicio profesional en los siguientes medios: Dictamen de Veracruz, EL Diario de Cd Victoria, El Universal y Ovaciones en el D.F. El Heraldo de Tampico y columnista de La Verdad desde hace 25 años a la fecha.
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