Por: Luis Lauro Carrillo13/12/2011 | Actualizada a las 09:25h
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Como un atentado criminal contra las garantías
fundamentales, económicas y sociales de los trabajadores, constituye el aumento
de hambre de 4.2 por ciento fijados por la Comisión Nacional de los Salarios
Mínimos (CNSM) para estas percepciones, que regirá desde el primero de enero de
2012.
Como podrá verse representa un ridículo
incremento de 2 pesos con 63 centavos para esas percepciones. Así, para la zona A el salario quedó en 62.3 pesos
diarios, para la zona B en 60.57 pesos y para la zona C en 59.80.
De tal manera que con ese “incremento” un trabajador en promedio solo podrá
comprar 244 gramos de tortilla, 139 gramos de huevo blanco o en prescindir de
esos artículos para adquirir 35 gramos carne de res de mala calidad.
Luego entonces de
qué sirve esta irrisoria alza cuando el poder adquisitivo del salario, está por
los suelos, cuando la elevación de los precios de productos como la gasolina,
el diesel, el gas, electricidad, leche, el predial, productos de la canasta
básica y otros servicios públicos, que están por muy encima de este risible
aumento salarial más aun cuando la crisis económica se agrava al desatarse una
espiral inflacionaria imparable.
Conviene señalar que en el modo de producción capitalista el salario es la
expresión en dinero o precio de la fuerza de trabajo. Lo que el capitalista
compra es el trabajo como mercancía es decir la energía muscular, nerviosa, o
intelectual, pero siempre con un valor inferior al trabajo que crea (plusvalía)
el obrero.
Para comprender la esencia del salario es necesario conceptualizarlo. El
salario nominal consiste en la suma en dinero que el obrero percibe a cambio de
la fuerza de trabajo que vende al patrón.
El salario real es el expresado en medios de sustento para el trabajador, el
que indica que y cuantos artículos de primera necesidad y servicios pueden
adquirir con su salario en dinero. En otras palabras el salario real se
determina por una parte por la cuantía del salario nominal y por la otra por el
nivel de los precios de los artículos de consumo y de los servicios.
Cabe subrayar que constitucionalmente el salario mínimo general en teoría debería
satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material
(de, alimentación, educación, vestido, calzado, vivienda etc.), social y
cultural y para proveer a la educación obligatoria de sus hijos.
De lo que se desprende que el encarecimiento del costo de la vida y el
crecimiento del desempleo, no asegura a muchísimos trabajadores el mínimo vital
indispensable.
Por otro lado la tendencia general del sector empresarial por su avidez para
incrementarganancias y del gobierno
federal en turno, no es elevar el nivel medio de los salarios, sino por el
contrario hacerlos bajar. Y se manifiesta con tanta mayorfuerza cuanto más débil es la resistencia que
opongan las organizaciones obreras oficialistas.
De este modo el
gobierno federal inmerso en la filosofía neoliberal, ha impuesto durante 23
años una política del tope salarial con cero huelgas, que ha dejado en la
pobreza a la gran mayoría de los trabajadores, así como condiciones laborales
de sobreexplotación despiadada y de despojo de los derechos, que no responden
al desarrollo económico con justicia social.
La lucha de los
trabajadores mexicanos por elevar el nivel de vida encierra una gran
importancia. En teoría los sindicatos bajo una dirección firme y acertada, de
clase, deberían oponer una eficaz resistencia a los patrones para la
consecución de sus objetivos.
A primera vista, la
importancia de la lucha económica de los trabajadores contra la clase
empresarial, podría impedir la reducción de salarios o conseguir algún aumento
en un determinado periodo, sin embargo esta lucha solo va enfocada contra los
efectos del capitalismo y no contra las causas estructurales que propician o
hacen posible la opresión y miseria en que se encuentra sumido la clase obrera
mexicana.
De ahí que en los
hechos la lucha económica de los obreros por sí sola no puede abolir las leyes
del capitalismo, ni podrá acabar con el sistema capitalista, ni liberar a los
obreros de la explotación y la miseria. La clase obrera solo puede suprimir el
sistema capitalista mediante la luchapolítica
por la vía de la democracia o en su caso la acción revolucionaria.
Por consiguiente el
incremento salarial del 4.2 por ciento, acorde a la falsa tesis empresarial de
que al elevar el salario mínimo se pierden empleos y se incrementa la
inflación, toda vez que ese tipo de incrementos solamente constituye un referente
de la economía y porque además solo el 5 por ciento de los trabajadores
formales del país ganan esta remuneración.
No pasa inadvertido que dirigentes sindicales, legisladores y partidos
políticos de izquierda han expresado, en diversas ocasiones, que se debe
eliminar la CNSM, como instancia contenedora de las reivindicaciones laborales,
ya que en los hechos no cumple con su función constitucional de establecer
salarios dignos a los trabajadores del país, por razón a la ideología
neoliberal del sistema político económico que prevalece.
En definitiva el
Congreso de la Unión
y las organizaciones obreras deberán exigir al gobierno calderonista la
revocación del acuerdo que autorizo el anticonstitucional 4.2 por ciento de
aumento salarial para 2012, debiendo decretar un complementario que se ajuste
ala realidad. Ya no es posible jugar
con la subsistencia de los trabajadores so pena de los riesgos de la rebelión
social.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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