Ya una vez tratamos el tema, y no nos fue muy bien: algunos profesores de educación física, de esos que se encuentran comisionados en algunas ...
Por: Carlos Santamaría Ochoa08/03/2010 | Actualizada a las 15:28h
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Ya una
vez tratamos el tema, y no nos fue muy bien: algunos profesores de educación
física, de esos que se encuentran comisionados en algunas escuelas primarias se
sintieron ofendidos y nos reclamaron airadamente la osadía de haber hablado de
su trabajo.
Nada
hay más difícil que el estar comprometido con la educación de los demás, y los
profes que se encargan de esta importante área tienen en sus filas dos grandes
grupos: los que saben que la educación física es fundamental y se preocupan no
solamente por hacer que sus alumnos la practiquen, sino también porque tengan
un nivel competitivo fundamentado en la preparación adecuada, el conocimiento
de las disciplinas en cuestión, pero sobre todo, el amor a los niños y jóvenes.
Se
habla que la Secretaría de Salud hará obligatoria la práctica de educación
física en las escuelas, sin embargo, cuando nosotros tocamos el tema hace unos
dos años, había aparecido un decreto que obligaba a la práctica de ejercicio
DIARIO en las primarias, es decir, no solamente que fuera obligatorio, sino que
todos los días los muchachos hicieran algo de actividad física dirigida y
ordenada.
Sin
embargo, ¡Oh, sorpresa! Los profesores que se encargan de visitar las primarias
vestidos de blanco y con lujosos tenis de marca, no han tenido un acercamiento
con los postulados magisteriales, menos, con la responsabilidad de hacer su
trabajo cotidiano.
Hay
casos en los que el maestro argumenta alguna comisión sindical, de zona o de
sector para no dar su clase. ¿Y los niños? Esos, esos que se aguanten, al cabo
que el profe es conocido y tiene suerte porque lo llaman seguido a cubrir
eventos, aunque sea dentro de su horario de clases.
Esta
molestia se puede ver en muchas pero muchas escuelas locales, donde los
maestros de educación física no cumplen su función, y además, si uno se atreve
a quejarse, hay represalias contra los pequeños.
No se
vale, porque en una entidad como la nuestra se ha destinado un importante
número de recursos, humanos, materiales y económicos para que tengamos
educación de calidad. En ese sentido, el gobernador Eugenio Hernández Flores ha
dispuesto de muchas acciones en bien de nuestros hijos, y por su parte, el secretario
del ramo José Manuel Assad Montelongo ha demostrado que tiene la capacidad
administrativa y política para encabezar los esfuerzos destinados a una
completa educación.
No
podemos dejar a un lado el hecho de que la falta de actividad física está convirtiendo
a nuestros niños en graciosas pelotas vivientes, es decir, que la obesidad
tiene un aliado muy importante en los juegos de consola, la televisión, los
comics y otras actividades que de una u otra manera alejan a nuestros hijos de
la actividad física.
No
decimos que sea terriblemente mala la práctica de estas actividades: lo
negativo es el abuso de cualquiera de ellas, y por lo general, los chicos están
toda la tarde sin moverse, propiciando que esa inactividad se traduzca en
kilogramos de más.
Pero
insistimos en que los maestros de educación física tienen que hacer algo más
que sacar a los niños al patio a asolearse sin ton ni son. Hay que buscar
actividades lógicas, congruentes con la edad y el tiempo en que se hacen, y
también, no dejar de cumplir la responsabilidad. No se vale que inspectores u
otra actividad se lleven al “profe” de jurado o alguna razón similar, y los
chicos se queden sin su deporte, que de por sí, es poco y de calidad un
poco-o mucho- cuestionable.
Hemos
de insistir en que la presente es una opinión, una crítica constructiva, y no
pretendemos que los nuestros tengan posteriormente que soportar acciones
difíciles de explicar en la lógica cotidiana, o que se refleje en sus
calificaciones la crítica del padre. Somos nosotros únicos responsables de este
comentario, aclaramos.
En
este caso, es buena la propuesta del secretario de Salud en México de hacer
obligatoria la práctica del ejercicio, pero más saludable será, sin duda
alguna, el hecho de que todos los profesores entiendan cuál es su función.
Ser
profesor implica un verdadero compromiso con los niños ajenos, prácticamente
todos, pero con el amor que se debe tener al hecho de querer enseñar algo, lo
que sea, según, claro, la disciplina. En este caso, ser profesor de educación física
no implica traer bonitos y vistosos tenis y pants con logotipo y marca famosa:
es algo más que eso, y significa estar comprometidos con su profesión, su
trabajo, su modo de vida.
Así
con el gusto que se recibe el cheque quincenal debe recibirse la maravillosa
oportunidad de transmitir el conocimiento a los demás, y máxime si se trata de
menores.
El
exhorto a los profesores de educación física para que, en primer lugar no se
sientan ofendidos, y en seguida, que entiendan que hay que hacer algo por mejorar,
por merecer los buenos sueldos que la SEP y el SNTE gestionaron para todos.
Se
trata de comprometerse a hacer bien las cosas, y no dejar, por el amor de Dios,
colgados a los niños que esperan ansiosos su clase, aunque sea de dudosa
calidad.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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