Por: Carlos Santamaría Ochoa11/12/2011 | Actualizada a las 15:30h
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Muchos mexicanos vuelven a casa en estos
días para disfrutar las fiestas decembrinas en compañía de los seres queridos,
sin embargo, este 2011 es difícil según autoridades que reportan una
disminución del 50 por ciento de compatriotas que vienen, por aspectos de
inseguridad y extorsión. Del primer asunto, hemos visto
información al respecto sobre refuerzo en las medidas, pero del segundo poco
hemos escuchado. Y es que resulta difícil y triste ver
que no se hace mucho al respecto, porque siempre que vienen los mexicanos que
todo el año se sacrifican en aras de poder traer beneficios materiales a los
suyos, son víctimas de abusos de toda índole. Sinceramente, no se vale que
reciban un trato de esta naturaleza. Cada año sucede lo mismo: reportes de
abusos y demás, aunque hay que reconocer que el programa “Bienvenido Paisano”
tiene muchas cosas positivas. Miles vienen con ilusiones y sería justo que
llegasen con bien a casa, que en nuestra patria les reciban como lo que son:
hijos de México. Se establecen operativos de toda índole
y ya comienzan a verse las caravanas de mexicanos que trabajan muy fuerte todo
el año para ofrecer algo material pero afectivo a los suyos. La navidad y año nuevo son motivos más
que suficientes para disfrutar de la compañía de ellos, los que amamos, pero
venir a casa implica una serie de sacrificios, riesgos y demás, que tenemos
obligación todos de colaborar para que su estancia en casa y en tránsito sea
pasadera, que no tengan inconvenientes o que sean éstos los menos posibles, y
en eso, autoridades y sociedad civil tenemos mucho que hacer. Dado que muchos paisanos no tienen la
preparación suficiente para realizar diversos trámites, el gobierno establece
programas con documentación clara y precisa que les permita conocer sus
derechos y obligaciones, así como también lo que deben efectuar en el puente
internacional o si encuentran algún operativo sea de seguridad o fiscal. El hecho de que recibamos la visita de
miles de compatriotas implica el ingreso de mucho dinero al país, ya por los
regalos o porque dejan en el camino, en hoteles y restaurantes, en talleres y
demás, o sea, que con su viaje se beneficia un sector importante de la población,
y eso tenemos que aprender a cuidarlo, entender que el dinero que queda “en las
carreteras” ayuda al país. Duele ver que hay casi el 50 por ciento
menos de visitantes según datos de las autoridades, y duele, porque muchos han
pensado que México no es sitio para visitar. Esta nación cuenta con lugares y
gente maravillosa, con todo para considerar que es casi un paraíso, pero algo
debe suceder para que no tengamos estos problemas. Los visitantes que muchos viajan cientos
de kilómetros, desde el norte de los Estados Unidos hasta el centro de la
República hacen grandes esfuerzos por estar con los suyos. Tenemos que aprender a convivir de una
mejor manera los mexicanos y hacer que la confianza regrese al país. Es tiempo
que todos tenemos que hacer esfuerzos por vivir mejor, por entender que la
convivencia pacífica es lo que nos permitirá crecer a todos. Si no entendemos estos mensajes,
seguiremos viviendo en un sitio difícil, inhóspito, agreste, que no nos ayude a
que los hijos se desarrollen adecuadamente, y eso puede llevar al país a una
severa crisis, a un caos que nadie deseamos. Insistimos: amamos a México y deseamos
que a todos nos vaya bien. La maldad deja huellas permanentes y no ayudan a
nadie. México, lo decimos una y mil veces, es
el país en el que nos ha tocado vivir, desarrollarnos, y tenemos que aprender a
cuidarlo, pues Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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