Por: Carlos Santamaría Ochoa09/12/2011 | Actualizada a las 18:56h
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Supusimos que el
retoro a casa era positivo en todos aspectos, aunque no falta algo que nos haga
pensar un poco en el pesimismo que nos inunda a muchos. Recordará el lector que
comentamos hace unas semanas que los amantes de lo ajeno entraron a nuestro
domicilio el 24 de agosto pasado y obviamente, dejaron el patrimonio familiar y
personal casi en ceros: se llevaron objetos de valor material y de otra índole,
insustituible.
El 23 de septiembre, estando por cumplir los compromisos académicos, volvieron
a entrar a por lo que quedaba, es decir, aparatos eléctricos.
En ambos casos se levantó el acta correspondiente: no tenemos un solo resultado
a la fecha.
Este 7 de diciembre, los amantes de lo ajeno –suponemos que son los mismos- han
vuelto a entrar y con lujo de violencia hacia el domicilio, se han llevado ya
lo poco que quedaba de enseres domésticos. Solo dejaron la cama, pues.
Mucha tristeza nos ocasiona el hecho de ser víctimas de un robo, pero… ¿tres en
tres meses? Como que es mucha saña y demasiada impunidad. En un solo domicilio,
y lo peor es que no hay resultados.
Amamos a nuestro estado: Tamaulipas se ha convertido en uno de los grandes
motivos –luego de los hijos, la familia, la Universidad Autónoma de Tamaulipas-
por los que hemos sacrificados meses enteros durante cinco años en aras de
obtener el anhelado grado de doctor por la Universidad de Santiago de
Compostela. Misión cumplida, nosotros sí, pero: ¿y las autoridades judiciales?
Nos confesamos partidarios de la justicia y los resultados; hemos dicho una y
mil veces que estamos contentos con lo que vemos en cuanto a acciones de
gobierno, sin embargo, nos duele, y mucho, que el patrimonio forjado durante
tres décadas, que es poco realmente porque vivimos modesta, muy modestamente,
se haya ido por la forma en que hemos sido objeto de la delincuencia en ese
sentido. Los robos domiciliarios están multiplicándose y no vemos resultado.
Le preguntaríamos ahora al señor Procurador del estado si lo tuviéramos
enfrente: ¿Qué debemos hacer para proteger lo que nos ha costado esfuerzo y
trabajo? ¿Por qué los agentes encargados del caso no han visto nada de
resultados cuando es acción repetida en el mismo domicilio, mismo modus
operandi y misma arbitrariedad?
Estamos muy dolidos, sinceramente, porque no vemos claro, y porque al regreso
de tierra ibérica tenemos un aliciente que es el grado de Doctor en
Comunicación y Periodismo y la participación en congresos internacionales tanto
de comunicación como de diabetes, donde hemos hablado de lo que se hace por
parte de nuestras autoridades sanitarias.
Hemos regresado y encontrado la casa vacía. Suponemos que habrá que comenzar de
nuevo, desde buscar ropa de cama, una cafetera o una estufa, hasta pensar –y
hasta dos o tres veces- en la posibilidad de volver a tener siquiera un
televisor, ante la forma tan increíble que nos sentimos desprotegidos.
¿Podemos hacer algo los ciudadanos por nuestra cuenta para garantizar nuestra
tranquilidad y preservación patrimonial?
El peligro está latente: en cualquier momento podemos tomar los ciudadanos
acciones de peligro.
Yo pediría, como ciudadano tamaulipeco en pleno goce de mis derechos
ciudadanos: Señor Procurador, ¿Fuera tan amable en ordenar el seguimiento de
los casos que le he comentado, y garantizar que no irán más a nuestro
domicilio?
¿Puede usted decirnos por qué no tenemos un solo dato o pista al respecto?
Duele, mucho… demasiado… Somos gente de trabajo, nos gusta ayudar a los demás y
quien nos conoce lo sabe, y nos duele ser víctimas en menos de 90 días de tres
robos domiciliarios.
Sin embargo, aún somos de la idea de que Dios nos quiere y mucho, porque aún
estamos con fuerza –disminuida por estos actos- para volver a levantarnos.
Señor Procurador, muchas gracias por ocuparse de leer estas líneas, esperamos
que así haya sido, y un resultado al respecto. Atentamente: uno de tantos
tamaulipecos agraviados.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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