"No se puede hablar de un fracaso, fue el clima social de zozobra", señaló el dirigente del partido, Miguel Ángel Sotelo
Por: Baldemar Mijangos /Tampico08/03/2010 | Actualizada a las 09:01h
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Tampico, Tamaulipas.- Nula respuesta tuvo el Partido Convergencia de
Tampico a la convocatoria de “contrayentes” del mismo sexo ante el “temor y la
zozobra que prevaleció”, clima causado por la discriminación social, según lo
estimó el dirigente del partido, Miguel Ángel Sotelo.
Este domingo, Día de la Familia, fue de expectación. La plaza de la Libertad
lucía medianamente desierta. Pocas personas, algunas familias jóvenes,
recorrían los andenes y jardineras; quizá ajenos a lo que se preparaba para
poco después de las 17:00 horas: la primera boda gay de Tampico.
Algunos informadores llegaron puntuales a la cita. Los organizadores
“preparaban” el quiosco para “ese momento especial”. Colocaron una mesa al
centro con un mantel naranja, del color del partido que promueve esos enlaces
matrimoniales. Al centro un florero con margaritas, y junto a ellas un pastel,
enmarcado con una figura de novios.
Los organizadores del Partido Convergencia llamaban a la gente a “contraer
matrimonio” y una y otra vez la alentaban, pero no hubo eco. En los alrededores
se encontraban tres parejas de mujeres que daban la impresión que estaban a la
espera del “gran momento”, más no se acercaron y fueron testigos a lo lejos de
la nula convocatoria, que fue defendida por el líder del partido naranja,
Miguel Ángel Sotelo González, al citar que no se puede hablar de un fracaso,
sino de una realidad de que aún prevalece en la sociedad, de discriminación
hacia ese grupo social.
“A raíz de que la autoridad municipal no nos autorizó el permiso en una primera
instancia se generó un estado de zozobra entre los mismos miembros de la
comunidad (gay), nosotros decidimos llevar a cabo (las bodas) con algunas
complicaciones, pero con el compromiso total de Convergencia con el respeto a
los derechos humanos y la igualdad; no se puede hablar de un fracaso, es
reflejo de que prevalece en el clima social discriminación y rechazo”, sostuvo
Sotelo González.
Dijo que seguirá Convergencia “entrándole” a los temas polémicos, apoyando a
los grupos vulnerables como los grupos indígenas y a los discapacitados para
evitar la discriminación.
Agregó que se llevan colectadas dos mil firmas para ser entregadas al Congreso
y se legisle sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo.
El dirigente de Convergencia se encontraba ofreciendo la entrevista cuando un
organizador de la boda llamó a unas señoritas que habían llegado al quiosco por
la curiosidad. Fueron alentadas para “ser partícipes de una boda gay”,
ofreciéndoles que “era algo simbólico”. Las chicas aceptaron. Se colocaron a la
mesa dando la espalda a las oficinas del correo y se dispusieron a firmar el
acta.
De esta manera, Julieta Bailleres Gil, de 20 años, y María Fernanda Ruiz
Esparza, de 19, ambas de Tampico, “simbolizaron” su aprobación a la realización
de bodas entre personas del mismo sexo. Aunque advirtieron que no eran pareja,
dijeron estar a favor de los matrimonios gays, y en ese contexto fue que
aceptaron participar. Se tomaron la foto, posaron sonrientes y mostraron “su
acta de compromiso”, que al final sólo simbolizaba su inclinación a las bodas
entre personas del mismo sexo.
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Julieta Bailleres Gil, de 20 años, y María Fernanda Ruiz Esparza, de 19, ambas de Tampico, “simbolizaron” su aprobación a la realización de bodas entre personas del mismo sexo