Por: Carlos Santamaría Ochoa07/12/2011 | Actualizada a las 13:04h
La Nota se ha leído 1373 Veces
Sócrates
dijo en alguna ocasión “pregúntale al enfermo si está dispuesto a atender las
causas de su enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. En
este sentido, no podemos dejar a un lado la reflexión sobre tan especial frase
y pensar en los sistemas de salud que tenemos en México y especialmente en
Tamaulipas, donde nos ocupa la preocupación por tener una comunidad más sana,
con mejor calidad de vida y que atienda los grandes problemas del siglo
veintiuno que han propiciado el incremento de enfermedades
crónico-degenerativas como la diabetes e hipertensión arterial, así como los
problemas cardiovasculares que, junto con el cáncer, son las principales causas
de muerte. En
este sentido, encontramos que la Secretaría de Salud en la entidad cuenta con
diversos programas de medicina preventiva, que finalmente es quizá lo más
importante y económico: resulta mejor prevenir que atender una enfermedad que tiene
un elevadísimo coste para todos: la autoridad, la familia y el enfermo mismo
que sufre las consecuencias de tales acciones. El
descuido es pan de todos los días, porque no entendemos que nos estamos
haciendo un daño lento e irreversible: no atender problemas de obesidad y
sobrepeso, estrés y sedentarismo –falta de ejercicio- nos está llevando a
incrementar el número de enfermos crónicos, que a la fecha son incurables e
implican un muy elevado coste para los sistemas sanitarios, especialmente, en
la Secretaría de Salud, donde se invierten sumas millonarias para atender a
personas con diabetes o hipertensión, porque no tomamos las medidas a tiempo
por desconocimiento o apatía, pero con el mismo resultado: enfermos de por
vida. Mantenerse
sano es una difícil acción pero se puede lograr si establecemos las medidas
adecuadas a tiempo: aprender a comer, no dejar de realizar actividad física y
tratar de mejorar muestro estado anímico son la base para encontrar un buen
estado físico, que nos permita evitar o aplazar la aparición de estas
enfermedades que están matando al mundo entero. Además,
somos de la idea de que, cuando cuidamos estos aspectos primarios, podemos
dejar a un lado un sinnúmero de riesgos que están haciendo que el dinero se
gaste en padecimientos que podrían ser menos costosos para el Sistema Nacional
de Salud. Es
impresionante ver la cantidad de dinero que se destina a diabetes,
hipertensión, cáncer, obesidad y sobrepeso, que son la base de las cifras de
mortalidad. ¿Qué
hacer en ese sentido? Habrá que entender que el más importante templo que
poseemos es el cuerpo humano. No se trata de mitificar o pensar en únicamente
la “voluntad de Dios”. Quienes somos creyentes entendemos que lo que somos se
lo debemos mucho a El, sin embargo, no se vale dejarle toda la responsabilidad.
El Creador no nos pone una pizza o un videojuego para todo el día: nos ofrece
la posibilidad de encontrar un buen camino, pero la decisión siempre será
propia, no de cuestiones divinas. ¡Vaya! Ni siquiera dependen del médico: si
nosotros hacemos caso omiso a sus recomendaciones, por muy bueno que éste sea
tendremos problemas de salud. Confucio
dijo “Si ya sabes lo que tienes qué hacer y no lo haces, entonces estás peor
que antes”. Así
de claro, porque la responsabilidad de atender la salud es personal, con el
apoyo de la autoridad que cuenta con una serie de programas que están ahí, en
los centros de salud y hospitales públicos, en los consultorios y en cada uno
de los miembros de la comunidad que se dedica a la salud. Lo
que habrá que hacer es, como hicieron Adán y Eva en el Paraíso: tomar lo que
hay, aprovecharlo y disfrutar del entorno. Así es en la actualidad: hay
información, hay recursos, hay material humano, pero si no queremos tomarlo,
pasará lo que a Adán: comeremos la manzana equivocada y el precio será muy
elevado: dejar el paraíso de una vida saludable, que es el mayor tesoro del que
podemos disponer. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas