Por: Carlos Santamaría Ochoa04/12/2011 | Actualizada a las 14:32h
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Se
dice fácil pero no lo es, lo sabemos: los hábitos alimenticios no se pueden
cambiar de la noche a la mañana y los expertos lo saben, a menos que haya un
gran susto en la salud. El
doctor Felipe Casanuueva Freijo, que dirige la Sociedad Española para el
Estudio de la Obesidad, y que mencionamos hace unos días, nos regaló una
excelente conferencia a los que tuvimos oportunidad de asistir al foro
organizado por el diario santiagués “El Correo Gallego”. Puso como comparación
a nuestros vecinos de los Estados Unidos de América, referente mundial de
obesidad y comida chatarra; pese a ser la potencia que presumen de ser a
diario, son una nación con verdaderos problemas de salud que se multiplican en
daños cardiovasculares. Recordó
que hay sitios en esa nación donde la obesidad se cuenta hasta en el 30 por
ciento de sus habitantes, y que los cambios en el mundo se reflejan
perfectamente con los americanos: comida barata y rica en energía y trabajo que
no usa energía: falta de ejercicio e ingesta excesiva, en otras palabras. Hablaba
de la forma en que hemos cambiado con los niños: antes, salíamos a la calle a
jugar a la pelota o alguna otra cosa, cuando hoy los nuestros están en
consolas, ordenadores o con el celular, sin realizar actividades físicas, y eso
es grave, porque nos presenta datos realmente asombrosos. Dice
el doctor Casanueva que somos un planeta muy difícil de entender: hay mil 200
millones de habitantes que no comen y están en riesgo de desnutrición y de
fallecimiento, y hay, también, mil 200 millones de habitantes que comen
demasiado, es decir, la mitad muere por comer poco y la otra mitad por los
excesos, así de claro. 300
millones de obesos y mil millones de gente con sobrepeso son las cifras, y
recalca que la llamada “comida chatarra” nos está matando ante la
complacencia de autoridades de todo el mundo; por su sabor, precio, cultura y
tabúes, se consume en demasía, ya que eso les otorga el estatus de “buenos
americanos”. Como que comer hamburguesas, pizzas y esos maxi vasos de refresco
los ubica como “ciudadanos modelo de su país”, y la verdad, dista mucho de ser
el estado de excelencia. En
2010 hicieron un estudio con casi 20 mil pacientes de primer nivel de atención,
resultando el 28 por ciento con obesidad, 39 por ciento con sobrepeso y
solamente 33 por ciento con un peso considerado normal; 72 por ciento presentó
la llamada obesidad abdominal, que no es más que tener “panza desproporcionada”,
como diríamos en México. 22.9
por ciento de los españoles sufre de obesidad: entre 18 y 44 años lo padece un
15 por ciento, contra el 27.8 por ciento de los de 45 a 64 años y 35.1 por
ciento de los mayores de 65. Se piensa que los adultos mayores pueden tener su
sobrepeso y no les afecta. Nada hay más alejado de la realidad, porque es un
factor determinante en casos que se presenta a diario de infartos y otros
problemas, incluyendo diabetes mellitus e hipertensión arterial, “nuestros”
asesinos multitudinarios en América Latina y el mundo. En
niños el panorama cambia un poco: 0.7 por ciento delgados, 54.1 por ciento,
normales; 26.1 por ciento con sobrepeso y 19.1 por ciento con obesidad, o sea,
45.2 de cada cien niños tienen más kilos que los debidos. Y
recalcó que el problema de los críos se debe principalmente a que no hacemos
nada por que hagan ejercicio, valga la redundancia. El niño obeso tiene grandes
posibilidades de convertirse en adulto obeso, lo que incrementará los problemas
de salud de las nuevas generaciones, y cuestiona nuestra función, porque, dice,
será la primera ocasión con la generación de nuestros hijos que, en general,
morirán antes que sus padres si no ponemos un remedio. Suena fuerte, pero el
problema es bastante fuerte, lo que pasa es que no queremos entenderlo, y
preferimos seguir con las hamburguesas, pizzas, gorditas y demás. No son malas,
pero hay que medir lo que comemos, combinarlo con ejercicio y no habría
problema. La solución es de todos nosotros, no de la autoridad. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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