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Sección: Tamaulipas / Tampico
Reliquias del beato Juan Pablo II provocan desbordante adoración en Tampico
“Estamos muy contentos, la Diócesis de Tampico se alegra hoy al recibir en las reliquias al Santo Padre Juan Pablo II, en su "sexta venida" a México", dijo con emoción el Obispo José Luis Dibildox Martínez, al recibir las reliquias
Por: Baldemar Mijangos/Tampico
04/12/2011 | Actualizada a las 10:06h
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Tampico, Tamaulipas.- La Iglesia Catedral
de Tampico resultó insuficiente para albergar a los poco más de 10 mil católicos
que estuvieron para recibir las reliquias del beato Juan Pablo II, quien dejó
profundo recuerdo entre los mexicanos en sus 25 años de Papado, desbordándose
la fe de manera especial.
Los fieles llegaron desde muy temprano, y estuvieron en espera prolongada para
ver pasar la unidad en la que se resguardan las reliquias del beato, que
tuvieron también un largo camino de recorrido desde que ingresaron a la
Diócesis de Tampico.
Minutos antes de su arribo a la Iglesia Catedral y justo en su llegada los
católicos vitorearon la imagen del beato polaco, arrancando porras, gritos de
alegría y cantos que demostraban el gran aprecio que los tampiqueños le tenían
al Papa Juan Pablo II.
“¡Juan Pablo segundo, te quiere todo el mundo!”, “¡México siempre fiel, todavía
vibra en nuestros oídos!”, ¡”Juan Pablo amigo, Tampico está contigo!”, “¡Viva
Juan Pablo segundo!”, fueron parte de las expresiones que inundaron el ambiente
ya de por sí muy cálido en la espera en la Iglesia Catedral.
Una vez que las reliquias del beato llegaron a la puerta de la Iglesia Catedral
fue el Obispo de la Diócesis de Tampico, José Luis Dibildox Martínez, quien las
recibió y encabezó como jefe de la Iglesia en el puerto una procesión desde la
puerta principal hasta aproximarse al altar.
Ahí siguió el desbordamiento de los fieles. Levantaron las fotografías con la
imagen de Karol Wojtila. Tomaban fotografías con sus teléfonos celulares.
Cantaban sin cesar. La alegría a flor de piel.
Monseñor Dibildox Martínez tampoco pudo esconder el enorme gusto que sintió al
ser el anfitrión para recibir las reliquias del beato polaco luego de que fue
investido por el Papa Juan Pablo II como obispo de la Tarahumara, además de que
en innumerables ocasiones tuvo la oportunidad de dialogar con él, pues siempre
mostraba interés desbordante por México.
“Yo pude constatar (el interés de Juan Pablo II por los jóvenes) ya que tuve la
dicha de platicar con él, de tener una audiencia privada con el Papa, pude
constatar el interés que él tenía por el mundo indígena, y en ese año de 1994
yo estaba como Obispo de la Tarahumara, fue el Santo Padre Juan Pablo II, quien
me dio ese nombramiento de Obispo”, expresó.
“Estamos muy contentos, la Diócesis de Tampico se alegra hoy al recibir en las
reliquias al Santo Padre Juan Pablo II, en su sexta venida a México, sabemos
que el Papa vino cinco veces, pero ahora en sus reliquias ha estado recorriendo
todo México, y por eso decimos con toda justicia, es la sexta visita del Papa a
nuestra patria; el Santo Padre Juan Pablo II se identificó mucho con los
mexicanos, porque su primera salida, la primera visita que hizo, fue a México”,
destacó en la homilía que se desarrolló para recibir las reliquias.
“El año de 1978 fue un año de sorpresas, ese año murió el Papa Pablo VI, fue
elegido el Papa Juan Pablo I, pero también a los 33 días de haber sido nombrado
murió el santo padre, se reunieron los Cardenales para elegir al nuevo Papa,
hacía como 400 años que todos los Papas habían sido italianos, y el mundo
esperaba otro Papa italiano, y la gran sorpresa, no era italiano, era de
Polonia y habría de llamarse Juan Pablo II”, completó Dibildox Martínez.
Dijo además que su primera salida del Vaticano se registró en febrero de 1979,
llegando a México en medio de una desbordada alegría por su recibimiento en el
primer país que visitaba en todo su Papado, siendo conocido como el Papa
Mariano.
La ceremonia litúrgica se desarrolló en la más completa calma pese al número
tan importante de fieles que abarrotaron la Iglesia Catedral de otro tanto que
estaban haciendo filas en la plaza de Armas, dando “vueltas” la columna en
dicho recinto público.
Al final de la homilía, donde estuvieron presentes sacerdotes, diáconos,
párrocos, presbíteros y seminaristas, la comunidad católica se desbordó
rompiendo un poco la logística de seguridad, pues querían tocar la unidad que
encapsulaba las reliquias del beato Juan Pablo II, y por todos los medios intentaban
tomarse una fotografía creándose un pequeño tumulto sin ser molesto en ningún
modo.
Al acto asistieron brevemente la alcaldesa Magdalena Peraza Guerra y su hermana
Genoveva, presidenta del Sistema DIF, entre regidores y funcionarios de la
comuna porteña, así como grupos religiosos y organizaciones católicas fieles a
la Iglesia.
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La Iglesia Catedral de Tampico resultó insuficiente para albergar a los poco más de 10 católicos que estuvieron para recibir las reliquias del beato Juan Pablo II
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