Por: Melitón Guevara Castillo01/12/2011 | Actualizada a las 18:15h
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Credo
que nadie duda, ni los partidos de oposición, de que las comparecencias de los
miembros del gabinete de Egidio Torre Cantú sean un primer paso hacia mejores prácticas
democráticas. Lo que puede estar en duda, sin embargo, es el formato; de ahí,
incluso, que resulte interesante la iniciativa que presentaron los panistas
independientes por voz de Manglio Murillo.
Participaron seis Secretarios: Norberto Treviño Garcia-Manzo, de Salud; Diódoro
Guerra, de Educación, Homero de la Garza, de Desarrollo Sustentable; Mónica
Garcia González, de Desarrollo Económico y Turismo; Jorge Reyes Moreno, de
Desarrollo Rural y Morelos Canseco, de la Secretaria General. Faltaron, si,
como Alfredo González Fernández, de Finanzas y Bolívar Hernandez, de la Procuraduría,
entre otros.
Uno como ciudadano se hace una pregunta: ¿Cuál fue el criterio, la variable
pues, que se tomó en cuenta para elegir a los Secretarios que comparecieron ante
los diputados. Y es que, por ejemplo, a quienes se les ha mencionado como
potenciales candidatos, como Homero y Morelos, lo hicieron ante el pleno. Y la
verdad, de todas, resulto más elocuente la comparecencia de Norberto Treviño
Garcia-Manzo, cuando menos en el procesamiento de la información proporcionada.
La comparecencia fue todo un ritual. 1. Exposición del compareciente; 2. Cada
fracción parlamentaria, representada en el Congreso, expone su posición
respecto a las tareas y responsabilidades del compareciente; 3. Un
representante de las fracciones, hace cuestionamientos; y, 4. Quien comparece
da respuestas a las preguntas planteadas.
La televisión, calificada como caja idiota, nos ha permitido conocer en otros
países, como España, que el Presidente habla ante los diputados; lo cuestionan
y responde directamente.
Me pregunto: ¿llegare ver situaciones como esta en México? Es decir, veremos
evolucionar el formato de las comparecencias. Así como están, ni siquiera es
glosa: es afianzar, o repetir, la información que ya se proporcionó en el
Informe o el mensaje del gobernante en turno.
Es un avance, lo reitero, que haya comparecencias. Porque el Secretario en
cuestión tiene oportunidad de extender, de incrementar, la información sobre
sus tareas y responsabilidades; y es, también, la oportunidad para que los
diputados demuestren con pelos y señales que son verdaderos representantes
populares. Ambos, los del poder ejecutivo y del legislativo, tienen una
responsabilidad con el pueblo. La práctica tiene relación con la transparencia
y el acceso a la información.
La comparecencia de Diódoro Guerra y de Norberto Treviño permitieron conocer un
panorama real, más concreto, sobre el estado que guardan dos problemáticas que
no se pueden soslayar: la educación y la salud. Problemática que se encuadra en
los rezagos sociales.
Los diputados del PRI, como del PANAL y el Verde, en las comparecencias, fueron
el soporte para que los comparecientes se lucieran y explicaran, con mayor
detalle, decisiones y acciones que fueron ocasión de aplauso, de reconocimiento
pus, en el Informe de Egidio Torre Cantú.
En cada una de las comparecencias la actitud de Lupita Flores, como líder
congresal, fue discreta; dejo correr, como dirían en el fútbol, las acciones y
todo salió a pedir de boca; lo que indica, incuestionablemente, que el equipo
logístico, que los protagonistas, como diputados y asistentes, saben y
desarrollan perfectamente su rol, su papel.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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