Por: Carlos Santamaría Ochoa30/11/2011 | Actualizada a las 15:30h
La Nota se ha leído 1847 Veces
Muchas enfermedades relativamente nuevas
tenemos los seres humanos; antes, los bisabuelos o sus abuelos morían “de
viejos”, o por una “dolencia” sin especificar exactamente qué era. Es probable que muchos de estos casos tuvieran
en sí padecimientos difíciles, de esos que hoy en día la ciencia se ha
encargado de descubrir y poner en el tintero de los especialistas, y que han
sido motivo de innumerables estudios, avalados y apoyados por la tecnología de
que hoy disponemos. Lejos están los tiempos en que los
estetoscopios no existían siquiera y para escuchar al bebé en el vientre de la
madre se tomaban instrumentos metálicos que semejaban conos: ha cambiado mucho
el panorama, y con él, el descubrimiento de nuevas enfermedades. El Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida, conocido como SIDA es una de las enfermedades que
podríamos decir, son “nuevas”, aunque quizás hubiera gente que moría por causas
atribuibles a ella hace muchas décadas. El SIDA mata, es incurable y se
perfila como uno de los grandes retos de la ciencia médica, junto con el
cáncer, la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, que son causas de
millones de muertes al año. No tenemos, al momento de escribir estas
líneas, datos sobre el SIDA en Tamaulipas y México o el mundo, pero sabemos que
muchas personas han sido víctimas del mismo, aunque muchos, a base de
medicamentos llamados retrovirales han logrado mejorar su calidad de vida o
extender su existencia. La ciencia va muy rápido y lo entendemos, pero ciencia
sin conciencia no funciona, y eso también está más que claro en nuestra mente. Se relaciona al SIDA con prácticas de
riesgo en la población y se estigmatiza a quienes viven con el virus de
referencia, sin pensar en las muchas causas por las que la gente llega a
contagiarse, a enfermar y condenar su existencia. No podemos más que desear que los
investigadores encuentren algo que pueda detener el progreso de esta
enfermedad, así como de muchas otras. En ese sentido, entendemos que la
Secretaría de Salud en Tamaulipas ha establecido una serie de estrategias que
van encaminadas a propiciar que haya menos riesgos. Se tienen que tomar medidas
en todos aspectos, y muchas de ellas son producto de la responsabilidad –o no-
que podamos tener los ciudadanos que, finalmente, somos los que enfermamos. No es válido culpar a los demás ni
evadir la responsabilidad y medidas a llevar a cabo, las conocemos de sobra y
la decisión será totalmente nuestra, pero entendemos que la autoridad está
preocupada por el incremento que pudiera haber de casos y refuerza con campañas
como la del día de hoy que, en todo el mundo, trata de crear conciencia para
que no se presente el número de contagios que nos ocupa y preocupa a todos. El SIDA es mortal y hay que verlo así,
por lo que es muy importante, si deseamos vivir en el filo de la navaja,
entender cuales son los riesgos y por lo menos tratar de evitarlos. No condenar a ningún colectivo social es
determinante: no es culpa de unos u otros: todos los colectivos merecen el
respeto y reconocimiento social, y si no estamos de acuerdo con su forma de
vivir, es menester respetarla y ya, pero no condenar a nadie, para eso existe
libertad en varias facetas en nuestro país, aunque en algunas pareciera que no
la hay. Ocupémonos por orientar a nuestros hijos
y evitar que haya todos esos conflictos de acciones, pensamientos y
consecuencias. Suponemos que hoy habrá muchos eventos
en nuestra entidad, y que la Secretaría de Salud en Tamaulipas, como siempre lo
hace, organizará un importante acto y distribuirán información útil para todos
nosotros. Búsquela, léala, compréndala y compártala con los que tenga más
cerca. Puede ser la diferencia entre vivir bien
y no hacerlo. En el día mundial del SIDA todos tenemos que hacer algo, y eso lo
tenemos que grabar bien en nuestra mente. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas