Allá por los ochentas, una mujer madura se distinguía como una activista a favor de la mujer: Magda era su nombre...
Por: Carlos Santamaría Ochoa07/03/2010 | Actualizada a las 16:30h
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Allá por los
ochentas, una mujer madura se distinguía como una activista a favor de la
mujer: Magda era su nombre, y en aquellos años, se le veía aún como algo
distinto, como un ser “raro” porque no se estilaba que la mujer exigiera sus
derechos, que aunque hemos considerado que siempre ha tenido la posibilidad de
decidir, en esos años era algo reservado a ciertos círculos. No era común pedir
igualdad para la mujer, pues.
Y a pesar de ser
una sociedad machista, no solamente en México sino en prácticamente todo el
mundo, no podemos dejar de reconocer la valía que tienen esos angelicales –casi
todos- seres en la vida de los hombres, en el desarrollo profesional o
intelectual a grado tal que existe el dicho que reza: “detrás de cada gran
hombre, hay una gran mujer”, mismo que ha sido objeto de reclamos por parte de
aquellas féminas que consideran que es ofensivo y entienden en forma distinta
lo que quiere decir.
Argumentan que no
están detrás de cada gran hombre sino a su lado, en el sentido de que al
permanecer detrás piensan que están en segundo plano. No. No es el caso, porque
siempre que alguien se convierte en protagonista, hay alguna persona que le
impulsa, y en el caso de los grandes hombres de la historia, existe una mujer
que a veces se constituye como el verdadero cerebro de lo que se realiza, y su
gran mérito es precisamente impulsar a su pareja o compañero sin el afán
protagónico que muchas veces nos gana a los varones.
Machistas unos,
feministas otras; los conceptos chocan con una convivencia adecuada. Es
interesante saber que hay parejas donde el varón impulsa a su mujer y la mujer
a su hombre, pero sin tener el sentido de pertenencia que muchas veces jode la
relación: el que el hombre sienta que la pareja es “su” mujer, o que ella diga
que es “su” hombre lleva al fracaso millones de relaciones en el mundo.
Nada hay más
seguro que tener una pareja libre, que en cualquier momento se puede ir y volar
a otros horizontes, porque entonces, si está ahí, con nosotros, es porque
realmente está convencida de que el camino de la felicidad se debe emprender al
lado de esa persona con la que comparte bueno y malo, triste y alegre, o sea,
todo lo que se puede vislumbrar y disfrutar.
La lucha de las
feministas a veces choca a muchos porque se pasan en sus conceptos: gustan, las
fanáticas, de avasallar al varón, humillarlo y ningunearlo, sin embargo,
resulta curioso que esas mujeres son las que piden permiso al marido para ir a
la manifestación, o las que aceptan incondicionalmente la decisión de ellos,
por absurda que sea.
Son las
feministas las que nos hacen dudar de la valía de un movimiento de esta
naturaleza, y cuando hablan de equidad de género, molestan cuando dicen que por
ser mujeres deben tener la primera opción o la primera oportunidad. ¿Es eso
equidad?
Muchos
comentarios y conceptos han sido vertidos al respecto, pero no podemos dudar
que la sociedad en general es un poco machista con sus condicionantes tales
como el que las grandes decisiones las tomamos los varones, aunque en un 99 por
ciento de las veces las consultamos con ellas, y generalmente, “decidimos” lo
que ellas nos han aconsejado.
Son más
inteligentes, porque se hace lo que ellas consideran, aunque pareciera que
nosotros lo hemos pensado y decidido.
Es por eso que,
recordando aquella canción “mujeres divinas”, recordamos y rendimos tributo a
cada una de ellas, de esos seres enviados por Dios para iluminar nuestra
existencia y para dar rumbo al destino que debemos tomar.
Son ellas, las
mujeres, la parte que nos motiva a los más machos a decidir cosas buenas en
bien de la familia o la comunidad; ellas, las mujeres, nos regalan momentos de
ternura inolvidables que permiten que los sentimientos se renueven y podamos
extender parte de éstos a la búsqueda de detalles de ternura y amor.
Son las mujeres,
sin lugar a dudas, la parte que todo individuo necesita para sentirse completo,
para sentirse apoyado, y sobre todo, para sentirse amado y comprendido. Las
mujeres en realidad constituyen el soporte de la existencia de la mayoría de
todos nosotros.
Y este 8 de marzo
se lleva a cabo el homenaje a la mujer; por lo general, hay muchas de ellas que
hoy gritan “¡igualdad!” y “¡equidad!” para, terminando el evento, ir a casa a
lavar platos y recoger la mesa, asumiendo su pusilánime papel de mujeres
entregadas al “quehacer” como acción exclusiva de ellas.
Estas mujeres,
hoy estarán de fiesta, pero las verdaderas damas, las que son trascendentes en
la existencia de cada uno de nosotros, estarán en el evento seguramente, pero
sabrán que el lugar que la historia les ha otorgado, que la familia les ubica y
que la pareja les respeta, ha sido ganado por su gran actitud, su inteligencia
y sus grandes dotes.
Cierto, hay una
que otra que no responde a estos criterios, pero por lo general, son ellas el
soporte de la existencia de gente como nosotros. Por eso, el reconocimiento con
el corazón en el “Día Internacional de la Mujer”.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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