Por: Carlos Santamaría Ochoa29/11/2011 | Actualizada a las 14:32h
La Nota se ha leído 1405 Veces
Siempre se dice
que los jóvenes son la esperanza, el futuro, son lo que hay que cuidar, sin
embargo, por lo general nos quedamos en el discurso y les dejamos abandonados a
su suerte. Cuando un
muchacho quiere trabajar se le niegan oportunidades porque no tiene
experiencia, pero no la puede adquirir porque no se le presenta la oportunidad
de empleo. Sucede en todo el mundo. El movimiento de los “parados” en España
tuvo repercusiones –y las sigue teniendo- muy fuertes; en los actos había
mensajes de toda índole, y entre ellos uno que manejaba la idea de que “los
jóvenes no somos el futuro, queremos ser el presente”, reclamando, obviamente,
un puesto de trabajo para poder subsistir. En política no
participaban mucho: era un sector descuidado hasta cierto punto, porque los
dirigentes “juveniles” eran en muchas ocasiones personas con más edad que los
padres de nuestros jóvenes. Ese era el gran error. Claro que se
corre el riesgo de que un joven sea inexperto y cometa errores pero… ¿ya se nos
olvidó la cantidad de yerros que cometimos cada uno de nosotros para ser lo que
somos? Todos, sin excepción, hemos cometido errores, unos simples y otros
graves, garrafales. Los hay imperdonables que tienen repercusiones legales,
pero no queremos hoy hablar de los yerros de juventud, sino de las
oportunidades que hay que entregar a los que nos sucederán dentro de poco
tiempo, si es que no acabamos antes con el mundo, claro. Los jóvenes son
futuro y acción, y al parecer así lo ha concebido el presidente del PRI en
Tamaulipas Lucino Cervantes Durán, quien en un emotivo evento les pidió ser el
motor de empuje para su instituto político, sabedor que ellos, los más
afectados con los problemas que vive México quieren un cambio y lo urgen a la
autoridad en todos sus niveles. Son los más
afectados con los paros laborales, con las huelgas, con la ola de violencia y
con las estadísticas; recuérdese que se les condena por ser irresponsables
conductores alcoholizados, cuando hemos visto en la práctica que para el
embrutecimiento por beber de más no tiene ni sexo ni edad, no distingue. Los condenamos
por ser escandalosos cuando nosotros lo fuimos y lo seguimos siendo, y muchas
cosas más. Hoy, exigen sus posiciones para conformar la parte que les toca en
la historia moderna del Tamaulipas que construimos día a día. Los jóvenes son
importantes, por eso, Lucino les dijo muchas cosas, entre ellas: “En el proceso electoral del 2012, en
Tamaulipas se renovarán los 43 Ayuntamientos, las 22 diputaciones locales y
casi 400 regidurías. Nos interesa promover jóvenes en el Congreso, en los
municipios. Quien quiera hacer carrera más intensamente en la política, que lo
exprese”. Es una buena idea
el echar mano de las juventudes del partido y lo saben ellos, los que han
asumido el compromiso de trabajar por cambiar al país, por compartir sus ideas
y planes en bien de todos, porque son parte de nuestra sociedad. Todos,
recuérdese, fuimos jóvenes e impulsivos al menos una vez en la vida. Solo los
que no tuvieron vida no lo fueron, y así se debe entender la fuerza de la
juventud. “Somos un país muy rico, con muchos potenciales, pero tenemos que saber
explotarlos y diseñar políticas públicas con la visión de los jóvenes”, les
recordó y estableció compromisos con quienes se congregaron en el evento. Sin
duda alguna, es donde tenemos que trabajar mucho los que tenemos papeles
protagónicos en el país, para que nuestros muchachos, nuestros “chavos” puedan
tener la experiencia y visión necesaria que les permita llegar y ser, que les
oriente a tomar decisiones adecuadas. Pero para ello,
es menester darles oportunidades que ellos mismos merezcan: que no les regalen
nada, porque ellos saben luchar por sus oportunidades, por sus planes, solo es
cuestión de darles el espacio necesario en todos los ámbitos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas