Este domingo se celebra el “día de la familia” en México y otros lugares, y se han organizado una serie de eventos para tratar de concientizar a la sociedad de volver a entender lo importante que es el núcleo social básico de la comunidad.
Por: Carlos Santamaría Ochoa06/03/2010 | Actualizada a las 17:33h
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Este domingo se celebra el “día de la
familia” en México y otros lugares, y se han organizado una serie de eventos
para tratar de concientizar a la sociedad de volver a entender lo importante
que es el núcleo social básico de la comunidad.
Pensar en la familia, definitivamente,
significa tener la idea de la importancia que tiene el conformar este grupo,
por lo general, encabezado por padre y madre, y decimos “por lo general”,
porque es una realidad en nuestro país que muchas familias están encabezadas
únicamente por la madre, y otras tantas por padres abandonados por sus esposas,
que también se dan muchos casos.
El ideal, definitivamente, es que todos estemos
completos: padres e hijos, e inclusive, en algunas ocasiones con miembros
“extras” en cuanto a la formación pero igual de importantes: los tíos, abuelos,
primos y demás. Por lo general, México maneja familias monoparentales, de
sistema matriarcal, porque aunque se diga que somos una comunidad de “machos”,
la mujer es la que domina en las decisiones, es la que lleva la rienda de la
educación de los hijos y la mayor carga, aunque no se presenta en todos los
casos.
Hay hogares donde el padre se lleva a cuestas
la carga de la formación y educación de los hijos y la mujer es algo así como
mero objeto decorativo, ya que no cumple con su función –que no es obligación-
de coadyuvar en todo lo que se refiere a los herederos, dejando la
responsabilidad al padre.
Es cierto, la figura de padre y madre ha
cambiado mucho en nuestros días: hoy, la mujer participa activa y
económicamente en la manutención de casa, y en ocasiones se decide a
desarrollar actividades más sociales que de formación de los hijos.
En el caso de las madres trabajadoras, hay
algunas que abusan de esta condición y dejan toda la carga al padre, y otras
que, de plano, en un afán por evadir su responsabilidad y misión tan sagrada e
importante, también omiten su función como madres, olvidando lo maravilloso que
resulta, a padre y madre, el poder participar en la formación de los hijos.
El caso es que en día de la familia es
oportuno hacer algunas reflexiones sobre lo que debe significar para muchos de
nosotros que no tenemos más idea que la de compartir el apellido.
Ser familia significa ser un grupo de
amigos-socios; solidarios ante todo y colaboradores, honestos y sinceros, sin
secretos radicales, aunque todos tenemos derecho a manejar privadamente algunas
cosas.
Tradicionalmente
el sistema DIF en las entidades y el país fomenta los valores familiares, y en
algunos casos propicia mediante programas activos una serie de actividades que
permiten que padres y madres estén con sus hijos, conviviendo y logrando romper
la desconfianza que muchas veces nace producto de un abandono aparentemente
involuntario, pero que los expertos en estudios de la familia consideran que se
sitúa en una actitud inconsciente, pero voluntaria, tratando de dejar a un lado
la misión para la que fuimos invitados y que voluntariamente decidimos aceptar.
Porque
nadie forma una familia a fuerza.
Y es
muy doloroso saber que existen personas que consideran que dar todo lo material
a sus hijos les convierte en buenos padres. Lleno está el mundo de familias
donde el jefe tiene una situación económica bastante aceptable, compra
automóviles y lujos, permite que los herederos hagan cuando desean con la
tranquilidad de poder responder económicamente… y los convierten en
delincuentes.
Los “juniors”,
muchachos mal orientados que tienen actitudes desagradables y nefastas, son el
producto de padres que con una chequera o una tarjeta de crédito suplen los
tiempos valiosos de la convivencia familiar.
No es
padre el que solo está con los hijos en días de graduación o aniversarios, sino
el que sabe qué les gusta a sus hijos y entiende sus frustraciones y alegrías,
el que entiende por qué lloran o ríen, el que está cuando enferman y cuando
ganan un título o un trofeo.
Padre
es el que no se avergüenza de lo que sucede cerca de los suyos y entrega su
mano amiga para soportarlos y levantarlos cuando se necesita.
Pero
la familia, no es la que se toma la fotografía cada año en Navidad o Año Nuevo
sino la que se forma por verdaderos amigos y camaradas, unidos por los lazos
entrañables del amor que debe existir en cada rincón de casa.
La
familia es la base de todos nosotros, y si no tenemos un minuto para
reflexionar sobre lo que hemos hecho con la nuestra, si no sabemos entender que
somos todos uno solo, y que no llevamos común únicamente el apellido sino la
solidaridad, no tenemos la fuerza de llamarnos como tales.
Hay
que aprender a disfrutar la compañía de los de casa, entender también que la
unión familiar significa aceptación de los gustos de los demás sin querer
imponer los nuestros.
Que la familia, si sabemos entenderlo, es el primer eslabón de nuestra
existencia.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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