Por: Carlos Santamaría Ochoa23/11/2011 | Actualizada a las 17:18h
La Nota se ha leído 1322 Veces
Hay
cosas en la vida que deben negociarse por diversos caminos, y otras, sin
embargo, que deben ser rígidas, una de ellas es, sin duda alguna, el hecho del
pago de infracciones y multas. No somos de la idea de que se tenga que condonar
nada en cuanto a obligaciones, y lo vemos, tristemente, cuando la gente paga su
impuesto predial o las tenencias tan discutidas: por lo general, las
autoridades condonan los recargos a los morosos que, por desidia, apatía o
falta de recursos no han podido pagar a tiempo.
Bien se podría instrumentar un método para que, quienes no cuentan con los
recursos necesarios se puedan acercar sin miedo a ser tomados como delincuentes
y establecer medidas para que cumplan… pero que lo hagan, porque no es justo
que con el argumento de que no se tienen recursos se deje de cumplir. Muchos de
nosotros dejamos algunos gastos para cumplir las obligaciones al estado, en
cualquiera de sus niveles.
En el caso de los conductores borrachos, ebrios o pasados de copas, -como se le
quiera ver- entendemos que es una grave, muy grave falta, y en ese sentido
habría que asumir dos conductas: la primera, incrementar las infracciones o
multas en forma quizá desorbitada, y la otra, que no se les permita un
descuento siquiera por algunos pesos o centavos.
En alguna ocasión Félix Mexquitic decía que nuestra postura era ilógica, porque
la gente no tenía para pagar multas elevadas, a lo que asumimos que el pseudo dirigente
y pseudo político es de las personas que gustan de infringir la ley y no cubrir
las consecuencias; ya le tiene tomada la medida a una sociedad harta de
vividores, porque organiza un plantón y, ¡Arreglado! No paga y no pasa nada. A
esos tipos que viven como delincuentes se les perdona todo, y a los que tratan
de vivir honestamente, se les castiga con recargos. Cuando se respeta la ley no
se pagan multas, y eso lo olvidó el personaje mencionado.
El alcalde de Victoria Miguel González Salum hace unos días hablaba de la
necesidad de volver a instrumentar los operativos anti alcoholes que se
relajaron durante mucho tiempo por diversos motivos; en ese entonces, los que
toman y manejan estaban contentos porque no tuvieron que ser sometidos a
caprichos económicos ilegales, sin embargo, ha vuelto a aplicarse la ley con
todo rigor, lo que aplaudimos efusivamente.
En España los operativos anti-alcohol son severos, y la gente que maneja de
plano, en día de “copas” no toma por temor a perder puntos en el carnet y pagar
costosísimas multas. En el país ibérico no hay contemplaciones para los
irresponsables que juegan con su vida y la de los demás.
Recuerda que se aplican muchas multas: ahora que se volvió a llevar un aparente
control, 68 fueron las infracciones a igual número de conductores
alcoholizados; habrá que diferenciar el aliento alcohólico y el estado de
ebriedad, y en eso, confiamos que la autoridad se maneje de forma justa y
legal.
Asegura que el operativo será permanente y supone que no habrá contemplaciones,
lo que la ciudadanía ve con buenos ojos dentro de los asuntos en los que no
está de acuerdo, como es el caso de los parquímetros, una burda maniobra para
quitar el dinero a la gente, propiciar que las calles luzcan grotescas y
enriquecer a un concesionario y no precisamente ingresar dinero al
ayuntamiento. El caso es que se aplaude la medida en todos sentidos.
Es una lástima que la medida se tome cuando hubo un accidente muy comentado y
no antes, cuando todos los días los alcoholizados provocan pérdida de vidas y
recursos a mucha gente, pero bueno, seamos optimistas y veamos que más vale
tarde que nunca.
Nos unimos a las voces victorenses en el sentido de que se garantice la
tranquilidad de los victorenses, y pedimos al alcalde González y su cabildo que
no dejen de vigilar que sean justos, y por favor, apliquen multas fuertes,
estratosféricas, aunque a Mexquitic y otros bebedores no les parezca: es la
única forma de frenar este problema: pegando en el bolsillo de forma que no
queden ganas de volver a hacerlo. Quien respeta la ley, pobre, medio o rico, no
tiene por qué pagar infracciones, así de claro.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas