Por: Carlos Santamaría Ochoa22/11/2011 | Actualizada a las 14:58h
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Pareciera que hubiera sido hace poco.
Cuando David contaba con algunos meses de edad tuvimos la oportunidad y la
fortuna de tener un lugar en ese sitio que tenía poco tiempo: el Centro de
Desarrollo Infantil CENDI- de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Ahí creció con las mejores bases
posibles: sus compañeros siempre tuvieron, al igual que él, las mejores notas
académicas en las primarias a donde llegaron, gracias al esfuerzo de un grupo
de maravillosas maestras, dirigidas en ese entonces por Nora Hilda Braña de
Adame Mier. A muchos no les gustaba la señora Nora
porque era “demasiado exigente”, sin embargo, tuvimos un CENDI maravilloso. Posteriormente, Rosalba Benhumea de
Filizola estuvo a cargo del CENDI de nuestra máxima casa de estudios, también
con excelentes resultados. Siguió la maestra Lavín y hoy la señora Verónica
Orta de Leal. El CENDI es el espacio creado para
hijos de trabajadores preferentemente de la UAT, y tiene mucha calidad probada
y comprobada en sus procesos de enseñanza. Y como el CENDI, hoy el rector José
María Leal Gutiérrez pensó en un proyecto similar para apoyar no a hijos de
trabajadores, no a hijos de funcionarios, sino a estudiantes de la UAT, a sus
hijos e hijas, para que puedan, las primeras, concluir sus estudios, y los
segundos, aspirar, por una parte, a educación formal y vigilada, de calidad y
excelencia, y por el otro, a tener un lugar seguro donde estar en tanto sus
madres ocupan un pupitre en alguna de nuestras unidades académicas. Loable por donde se analice, porque
sabemos que en prácticamente todo el mundo hay chicas que tienen que abandonar
sus estudios y formación por un embarazo antes de tiempo. No podemos decir que
sean no deseados, pero sí es probable que hayan llegado antes de que se pensara
en una familia, y el cuidado de una buena madre implica todo tipo de
sacrificio… ellas sacrificaban sus estudios y futuro. Hoy, tienen una nueva
puerta que se abre ante la adversidad o ante el adelanto de acontecimientos:
una estancia para estudiantes que estará, inicialmente programada para
construir en el viejo gimnasio del Centro Universitario Victoria, y que dará
alberge a esos chicos que tienen a sus madres buscando un mejor futuro para
ellas y ellos. Muchas, lo sabemos, no tienen el apoyo
de sus parejas o padres y se les dificulta el llevar a cabo sus estudios, de
forma tal que el hecho de que las autoridades universitarias se preocupen por
su preparación es por donde se vea digno de un fuerte aplauso. El rector Leal Gutiérrez ha enfatizado
que se debe privilegiar la educación para quien desea tomarla, y muchas de
estas jóvenes madres se han alejado de las aulas o pensaron hacerlo por la
dificultad que implica ser estudiante y madre: repartir el tiempo de estudio
entre los cambios de pañales o amamantar, entre las horas de clase y arrullos.
Hoy tienen una expectativa mejor, y si la aprovechan podrán aspirar a un mejor
futuro, por ellas, que bien lo merecen, y por sus pequeños hijos. La UAT no es únicamente una
institución de educación superior: es un conjunto de esfuerzos científicos y de
investigación, es formar recursos a niveles de licenciatura, maestría y
doctorado, así como diplomados y bachillerato, es participar en el hecho de dar
formación básica a los hijos de su gente y hoy por hoy, es atender la demanda
que tienen ese grupo de jovencitas, parte de nosotros mismos, de nuestra
sociedad que son juzgadas pero no apoyadas. Ya tendrán un buen apoyo que,
deseamos de todo corazón, también se una al de sus familiares, padres, pareja o
quien esté con ellas. Ellas merecen apoyo y comprensión,
pero también merecen preparación. Por parte de la UAT, tendrán las herramientas
necesarias. Ya será cosa de cada una si quiere aprovechar
esta oportunidad de oro o dejarse llevar por unas superficiales ideas que le
alejen de toda posibilidad. La mujer tiene que ser más
protagónica, y para ello, se debe preparar mejor, por eso la UAT ha decidido
dar esa mano que ayudará mucho. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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