Por: Carlos Santamaría Ochoa22/11/2011 | Actualizada a las 14:11h
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Pareciera
que hubiera sido hace poco. Cuando David contaba con algunos meses de edad
tuvimos la oportunidad y la fortuna de tener un lugar en ese sitio que tenía
poco tiempo: el Centro de Desarrollo Infantil CENDI- de la Universidad Autónoma
de Tamaulipas. Ahí
creció con las mejores bases posibles: sus compañeros siempre tuvieron, al
igual que él, las mejores notas académicas en las primarias a donde llegaron,
gracias al esfuerzo de un grupo de maravillosas maestras, dirigidas en ese
entonces por Nora Hilda Braña de Adame Mier. A
muchos no les gustaba la señora Nora porque era “demasiado exigente”, sin
embargo, tuvimos un CENDI maravilloso. Posteriormente,
Rosalba Benhumea de Filizola estuvo a cargo del CENDI de nuestra máxima casa de
estudios, también con excelentes resultados. Siguió la maestra Lavín y hoy la
señora Verónica Orta de Leal. El
CENDI es el espacio creado para hijos de trabajadores preferentemente de la
UAT, y tiene mucha calidad probada y comprobada en sus procesos de enseñanza. Y
como el CENDI, hoy el rector José María Leal Gutiérrez pensó en un proyecto
similar para apoyar no a hijos de trabajadores, no a hijos de funcionarios,
sino a estudiantes de la UAT, a sus hijos e hijas, para que puedan, las
primeras, concluir sus estudios, y los segundos, aspirar, por una parte, a
educación formal y vigilada, de calidad y excelencia, y por el otro, a tener un
lugar seguro donde estar en tanto sus madres ocupan un pupitre en alguna de
nuestras unidades académicas. Loable
por donde se analice, porque sabemos que en prácticamente todo el mundo hay
chicas que tienen que abandonar sus estudios y formación por un embarazo antes
de tiempo. No podemos decir que sean no deseados, pero sí es probable que hayan
llegado antes de que se pensara en una familia, y el cuidado de una buena madre
implica todo tipo de sacrificio… ellas sacrificaban sus estudios y futuro. Hoy,
tienen una nueva puerta que se abre ante la adversidad o ante el adelanto de
acontecimientos: una estancia para estudiantes que estará, inicialmente
programada para construir en el viejo gimnasio del Centro Universitario Victoria,
y que dará alberge a esos chicos que tienen a sus madres buscando un mejor
futuro para ellas y ellos. Muchas,
lo sabemos, no tienen el apoyo de sus parejas o padres y se les dificulta el
llevar a cabo sus estudios, de forma tal que el hecho de que las autoridades
universitarias se preocupen por su preparación es por donde se vea digno de un
fuerte aplauso. El
rector Leal Gutiérrez ha enfatizado que se debe privilegiar la educación para
quien desea tomarla, y muchas de estas jóvenes madres se han alejado de las
aulas o pensaron hacerlo por la dificultad que implica ser estudiante y madre:
repartir el tiempo de estudio entre los cambios de pañales o amamantar, entre
las horas de clase y arrullos. Hoy tienen una expectativa mejor, y si la
aprovechan podrán aspirar a un mejor futuro, por ellas, que bien lo merecen, y
por sus pequeños hijos. La
UAT no es únicamente una institución de educación superior: es un conjunto de
esfuerzos científicos y de investigación, es formar recursos a niveles de
licenciatura, maestría y doctorado, así como diplomados y bachillerato, es
participar en el hecho de dar formación básica a los hijos de su gente y hoy
por hoy, es atender la demanda que tienen ese grupo de jovencitas, parte de
nosotros mismos, de nuestra sociedad que son juzgadas pero no apoyadas. Ya
tendrán un buen apoyo que, deseamos de todo corazón, también se una al de sus
familiares, padres, pareja o quien esté con ellas. Ellas
merecen apoyo y comprensión, pero también merecen preparación. Por parte de la
UAT, tendrán las herramientas necesarias. Ya
será cosa de cada una si quiere aprovechar esta oportunidad de oro o dejarse
llevar por unas superficiales ideas que le alejen de toda posibilidad. La
mujer tiene que ser más protagónica, y para ello, se debe preparar mejor, por
eso la UAT ha decidido dar esa mano que ayudará mucho. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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