Por: Luis Lauro Carrillo22/11/2011 | Actualizada a las 10:11h
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El
fatal accidente donde perdieron la vida tres adolescentes, que conmovió a la
sociedad victorense, provocado presuntamente por Marcelino
Loredo Huerta secretario particular de la titular del Instituto Tamaulipeco de
la Cultura, nos lleva reflexionar sobre la seguridad vial y el uso indebido
de los vehículos oficiales.
Más allá de la determinación de la responsabilidad de quien o quienes
ocasionaron el percance mortal, la autoridad municipal tiene la obligación
constitucional de brindar seguridad pública a peatones, conductores y pasajeros
en el uso de las vialidades municipales bajo su control, derivado del tránsito
de vehículos automotores.
En ese tenor las autoridades no tendrían que esperar a que sucedan hechos
trágicos para implementar las acciones de prevención en materia de tránsito y
vialidad, mismas que deberían ser permanentes para evitar se repitan accidentes
tan lamentables con pérdida de vidas humanas como el ocurrido en el 16 Olivia
Ramírez.
Dentro de las medidas a realizar, deberá terminarse de tajo con los retenes
salteadoresy operativos molestia como
los polarizados, para enfocar energías en sancionar a conductores o
propietarios de vehículos: por manejar en estado de ebriedad, por exceso de
velocidad, por circular sin placas; por transitar con autosilegales de procedencia extranjera; por no
usar el cinturón de seguridad.
Así como aquellos que contaminen el ambiente; a quienes se estacionen en doble
fila en la hora de entrada y salida de las escuelas; los que no acreditan la
legítima procedencia.
Educar a los automovilistas en los cruceros con medios altos que nadie respeta
la secuencia de paso, verbi gracia como acontece en los del 21 Hidalgo, 9
Olivia Ramírezy 9 Michoacán.
Por otra parte en lo que se refiere al mal uso de los vehículos
oficiales del gobierno del estado, es facultad de Gilda Cavazos Literas
titular de la Contraloría, vigilar que los vehículos oficiales sean utilizados
en un marco de racionalidad evitando en todo momento el uso indebido de las
unidades, así como su manejo y traslado en actividades no gubernamentales.
Es una práctica tan común de los servidores públicos utilizar
las unidades vehiculares para asuntos personales y fines particulares, no
obstante prohibirlo el Reglamento para el Uso y Control de Vehículos
Oficiales del Gobierno del Estado de Tamaulipas.
Al efecto el artículo 23 dicho ordenamiento prohíbe estrictamente a los
resguardantes: Utilizar la unidad en asuntos particulares que denoten un mal
uso del bien mueble; Conducir en estado inconveniente, estacionar las unidades
en lugares prohibidos, exceder los límites de velocidad permitidos y en
general, violar cualquier disposición del Reglamento de Tránsito en vigor.
En el paisaje tamaulipeco cotidianamente se puede observar en las
calles, estacionamientos de las tiendas de autoservicio, escuelas, centros de
recreo, restaurantes o paseando a sus familiares dentro y fuera del horario de
labores a muchos servidores públicos o parientes cercanos de estos, utilizando
vehículos oficiales, consumiendo gasolina con cargo al erario público en
asuntos particulares que nada tienen que ver con la función pública.
En el caso de Marcelino Loredo Huerta, cabe
preguntar, si contaba con la asignación como resguardante de la camioneta Dodge
Durango modelo 2009, si tiene autorización por parte de la titular para
disponer de la unidad las 24 horas del día, los siete días de la semana
para uso diario, y si la disposición ilimitada del vehículo asignado es
indispensable para el desarrollo de sus funciones.
Ahora bien independientemente de la responsabilidad penal que le pudiera
resultar por el accidente automovilístico al secretario particular de Libertad
García Cabriales, también pudiera haber incurrido en causales suficiente para
rescindirle la relación laboral con el ITCA, al disponer de un vehículo
propiedad del gobierno del estado para finés particulares.
Por otro lado no sería mala idea que Gilda Cavazos Literas instrumentara e
implementara un operativo que podría denominarse programa “Contraloría
Centinela”, que tenga como objetivo vigilar el buen uso de los vehículos
oficiales, como una medida de preservar el patrimonio institucional y optimizar
los recursos.
Este programa no solo tendría como propósito sancionar, sino fundamentalmente
cambiar la actitud de los servidores públicos que consideranla unidad en el mejor de los casos como una
prestación laboral extralegal y en el peor como una parte de su patrimonio
particular.
En definitiva es necesario y urgente que las autoridades de tránsito municipal
implementen programas que tiendan a garantizar la seguridad vial de los
victorensesy la contraloría estatal
vigile el uso y control de los vehículos propiedad del Gobierno del Estado de
Tamaulipas. En caso de ser procedente al margen de la responsabilidad penal,
fincar responsabilidades administrativas y laborales a Marcelino Loredo Huerta.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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