Por: Carlos Santamaría Ochoa20/11/2011 | Actualizada a las 15:29h
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Tenemos los mexicanos distintos
significados de las palabras, es por esa razón que vamos a otra parte distinta
de donde vivimos y a veces no entendemos algunas cosas; no se diga otros
países, porque de plano, nos cambian el “casette” y nos quedamos más que fríos. Pero no vayamos lejos: en el mismo
México tenemos que a los hijos los conocemos como niños, chavos, huecos,
guaches y otros más, muchos más apelativos, y todos quieren decir lo mismo. Sucede con un término que está muy de
moda aunque a veces no lo practicamos: democracia. Del origen griego demos y cratos, que no
es más que el poder del pueblo, entendemos que la idea es que el mismo pueblo,
gente como usted y como yo podamos elegir y decidir algunas cosas, para eso son
los procesos electorales que tenemos, no solamente para elegir presidente o
gobernador, sino también alcaldes y muchas otras responsabilidades: la votación
en un salón de clases para elegir al representante es un claro ejemplo, y a
veces nos toca decidir por el que gana, aunque es importante saber reconocer
cuando los que no comulgan con nuestras ideas tienen más simpatías. El caso más sonado del México moderno se
vio en medios cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León
anunció la victoria de Vicente Fox Quesada y la llegada del PAN a Los Pinos, lo
que para un buen grupo de mexicanos ha sido un desatino, y para otros no tanto,
aunque hay quienes consideran que ha sido lo mejor del siglo. Cuestión de
enfoques, y es importante destacar que todos tenemos una parte de razón, y no
tiene que ser que los que piensan distinto estén mal. El ejemplo de un partido de fútbol en el
que la selección A gana por 8 a 0 a la selección B: ¿Fue bueno el partido? Es
natural que para la A sí, mientras que para la B ha sido fatal. Así es la
democracia y los resultados que no favorecen no tienen por qué etiquetase como
fraudes. Recuérdese el terrible acontecimiento que significó la falta de
reconocimiento del PRD aun proceso presidencial: plantones y cientos de
millones de pérdidas para los habitantes del Distrito Federal, aunado a las
innumerables molestias. En Michoacán han dado ya un veredicto y
se tiene que respetar, así de claro. Para la oposición al PRI siempre que
ganaba éste había fraude, pero cuando ganaban éstos –PAN Y PRD- habíamos vivido
un “claro ejemplo de madurez cívica y respeto al voto”. ¿De qué se trata? Ya hay quienes dicen que habrá fraude en
el 2012 y que Peña Nieto será otro “presidente espurio”. Vamos por partes: ni
es el candidato del PRI ni ha ganado elección presidencial, así que, no
corramos cuando no tenemos idea de por donde comenzar siquiera a caminar. Estamos obligados a respetar la decisión
de las mayorías aunque no nos guste, porque así es un proceso en el que la
gente decide. De otra forma, es muy fácil que llegue un dictador y decida por
todos. La gente ya no se deja tan fácil engañar
con el canje de votos, aunque los que pierden ante el PRI dicen que son
prácticas añejas. Solamente hay que recordar la avalancha de “beneficios” del
gobierno federal en Michoacán en los últimos días, lo que, si hubiera sido un
gobierno emanado del PRI, significaría “compra de votos”. Los mexicanos no queremos fraudes, eso
está más que claro, pero queremos que se respete la decisión popular,para ello trabajan nuestras autoridades. Lo
sabemos y vemos, aunque no nos guste porque pensamos distinto. Un congreso con
mayoría de determinado “color” político es natural que no toma decisiones del
gusto de las minorías, aunque sean decisiones responsables. Es el juego de
algunos malos políticos que entienden el término cuando los lleva al cargo,
aunque no lo haya merecido, pero cuando es para otros, solo tienen un
significado: fraude. No es así, tenemos que ser un poco maduros y justos. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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