Por: Luis Lauro Carrillo20/11/2011 | Actualizada a las 13:11h
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La revolución mexicana, fue un movimiento armado llevado
por la fuerza de los campesinos pero de contenido ideológico burgués, perseguía
como objetivo central la democratización del país y accesoriamente la
reivindicación de algunos derechos del campesinado y del proletariado. Por Revolución se
entiende "al cambio violento de las estructuras políticas, sociales,
jurídicas y económicas de un Estado". Sin embargo se debe dejar claro que
el concepto Revolución en la actualidad ha sido desvirtuado en demasía que ha
degenerado en el reformismo. No cabe duda que los grandes caudillos revolucionarios no reconocerían la revolución, de no haber
muerto, ya a manos de traidores o de sus propios compañeros de lucha, que
pasaban rápidamente de la alianza circunstancial a la alevosía estructural. Se debe señalar que las propuestas sociales acreditadas a
la Revolución Mexicana derivaron muy pronto en un programa asistencialista de
control social de las masas a cambio de subsidios. Los campesinos que aportaron
tropas a los revolucionarios están hoy peor que nunca, a pesar de 101 años de
gobiernos postrevolucionarios. Es importante
destacar que México no llegó a la democracia, tampoco alcanzó una justicia
social por arriba de los países que no tuvieron revolución y el nacionalismo
derivó en folclore. Como logros
revolucionariosse puede citar el reparto
agrario, una ejemplar política exterior y un proyecto educativo y una economía
que conformaron a una clase media ascendente. México se transformó y creció,
pero no mejoró, creció la desigualdad social. La clase política
y económica en el poder aprovechará la oportunidad pararecordarnos que las revoluciones ya son
"cosas del pasado", que lo peor de la historia ha quedado atrás y que
el actual sistema político y sociales
"eterno" y el "mejor de los mundos". Cabe subrayar que
la conmemoración ha sido empañada por una degradación terrible de nuestras
condiciones materiales de vida y por una ausencia angustiante de un
futuro mejor. Ahora bien, la postura de las clases medias, trabajadores
y campesinases diametralmente opuesta a
la visión estática, fraccionada y mitificada del statu quo. Los representantes
de izquierda y derecha, en los hechos tienen la misma visión oficial como
integrantes del sistema político. Al concluir la
Revolución Mexicana se propusoconjugar
el proyecto de nación de Morelos: libertad y justicia social con el de los liberales
del siglo XIX y el de Madero: democracia política y respeto por la ley y el
nacionalismo. Al finalizar el
gobierno de Lázaro Cárdenas también concluyoel objetivode hacer de
Méxicouna sociedad sin desigualdades
sociales y económicas por la vía de la justicia social. Sin democracia
política, sin cambio social que reivindicara a los marginadosal proyecto nacional, el respeto a la ley
también resultó imposible de cumplir. Tendremos que
reconocer que el autoritarismo gubernamental conto con el apoyo y aceptación de
la mayor parte de la sociedad mexicana. Esa legitimidad del régimen pos
revolucionario provino no del cumplimiento de las promesas originales, sino de
su capacidadpara sostener el
crecimiento de la economía. No obstante haber
fallado en las expectativas de la sociedad mexicana, a la Revoluciónde 1910 se considera solo como una herencia
de valor social con la que cuenta el país, de la cual el sistema político
debería aprender en laactualidad para
no volver a caer en el mismo error que la originó. Si a la
Revolución Mexicana se le juzga en relación a los beneficios que ha producido
después de su culminación, esindudable
que cambió muchas cosas. La revolución
contribuyó a formar el México contemporáneo, proporcionóuna redistribución de la riqueza a través de
la repartición de latierra, con lo cual
se mejoraron las condiciones de vida delcampesinado, que constituía el 85% de la población, situación que se
revirtió en el salinato con el desmantelamiento del ejido. Por lo tanto, si
se va a juzgar la revolución deacuerdo
con las esperanzas de la gente, el veredictosería de fracaso. Aun cuando los
mejores años post revolucionarios fueron los llamados del Desarrollo
Estabilizador, entre las décadas de los sesentas y los setentas, en que se dio
una relativa autonomía política, económica y alimentaria. Ahora la Revolución
desapareció de los discursos. Ylo peores,fueron con la implantación del neoliberalismo
a partir de Miguel de la Madrid hasta Felipe Calderón, con el denominado
estancamiento estabilizador, cuya política económica ha probado su ineficacia y
que ha sumido al país en la debacle. Dictada por el Consenso de Washington, fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial, y el Banco interamericano de
Desarrollo. En definitiva la
Revolución Mexicana no fue una revolución verdadera-porque las diferencias
sociales y políticas, las desigualdades entre los ricos y los pobres, se ven
con mucha claridad en el México actual, porque no hubo el cambio total que se
implica el término “revolución”. carrsot_l@hotmail.comTwiter: @luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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