Por: Carlos Santamaría Ochoa19/11/2011 | Actualizada a las 17:02h
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México
entero celebra su revolución, aquella que inició con varias expectativas,
propiciadas por la situación que se vivía en aquel entonces; hoy, se recuerda
con el tradicional desfile deportivo y en el que también acuden las fuerzas
armadas, esas que hoy en día han tenido una actividad inusitada, inimaginable.
Pero, ¿Qué es una revolución? ¿Por qué se manifiestan este tipo de movimientos
en una nación? Por inconformidad, porque la gente quiere cambios que no son
permitidos por un sistema determinado, y en ese tenor, México vive una
celebración especial porque nos encontramos en plena pre campaña electoral en
pos de la presidencia de la República para el entrante 2012.
Los institutos –todos- están haciendo una lucha por obtener la simpatía del
electorado. Ya los procesos en la nación se ha demostrado que son confiables en
el sentido de que se respeta la voluntad de los votantes, de quienes tenemos en
una nación con régimen democrático, el poder de decidir, y que a veces nos
equivocamos y padecemos las consecuencias de esos errores.
No somos perfectos, lo sabemos, y la mayoría puede tomar una decisión poco
acertada. Ha sucedido y nos ha ido, honestamente, como en feria, es decir, que
nos hemos tenido que aguantar las consecuencias de esa decisión equivocada.
Hoy, tres fuerzas políticas buscan trascender en julio próximo y llegar a Los
Pinos.
Entendemos que algunas estrategias no son idóneas, por no decir que están
totalmente equivocadas: la descalificación de los demás no es precisamente lo
que queremos escuchar quienes acudiremos a emitir nuestro voto.
Ya no deseamos escuchar acusaciones de corrupción o contubernio, de
complacencia desleal o de tratos que no son lo mejor para una sociedad: los
mexicanos queremos escuchar otras cosas, un mensaje de esperanza o al menos, un
programa de gobierno que convenza. No descalificaciones, sino propuestas, es lo
que todos deseamos, y lo sabemos perfectamente.
No es tiempo de acusar y culpar a los demás por asuntos que no son nada
positivos y que afectan a la gran mayoría. Entendemos que México tiene tres
niveles de gobierno: federal, estatal y municipal, y no queremos, los votantes,
saber donde está el error, sino cómo salir de estos problemas.
Es tiempo, pues, de que en el marco de la celebración de la revolución mexicana
pudiéramos escuchar una verdadera forma novedosa de hacer campaña, sin
descalificaciones sino con proyectos y propuestas.
En todos los países suceden cosas como en el nuestro, aunque ciertos lugares
tienen la capacidad de enderezar el rumbo y corregir estos errores que nos
llevan precisamente a vivir crisis de toda índole.
Ya no estamos para aguantar a quienes descalifican y se apropian de molestos
discursos triunfalistas, como si fueran a vendernos espejitos o algo que no
conozcamos: ya no queremos, tampoco, escuchar las quejas suplicantes de unos y
los reclamos de otros dirigidos hacia una determinada esfera socioeconómica:
los mexicanos somos todos: pobres, ricos y de clase media en todos sus niveles,
y todos, absolutamente todos queremos vivir en paz, tener trabajo, salud,
educación y satisfactores básicos, todos queremos salir a la calle a caminar
tranquilamente sabedores de que la autoridad está haciendo cuanto es posible
porque mejoremos. Esa es la verdad que no nos pueden ocultar.
Lejos queremos los discursos insultantemente ilógicos que nos quieren convencer
de que estamos de una forma, cuando la realidad es totalmente distinta. Ya nos
urge un cambio, y esa es una revolución que se cierne en el país por buscar lo
que queremos recibir, por merecer una vida más tranquila, así de claro.
Los próceres de la Revolución Mexicana están en la mente de todos nosotros,
pero quisiéramos, más que ello, entender que los nuevos revolucionarios son los
que harán posible el cambio que el país exige y pide a gritos. No queremos más
que vivir bien, tranquilos, con lo necesario, pues.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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