Por: Carlos Santamaría Ochoa18/11/2011 | Actualizada a las 13:42h
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Cuando el secretario de Salud Norberto Treviño García
Manzo da la voz de alarma sobre problemas relacionados con la obesidad y el
sobrepeso es porque las estadísticas son aterrantes: no se requiere entrar a
las páginas donde se consigna esta información: basta con salir por la calle
Hidalgo, por la avenida Francisco I. Madero o a la hora de entrada o salida de
las escuelas de todos niveles pararse unos minutos en la puerta para entender a
qué se refiere. Un profesor de la Universidad de Santiago de Compostela
comentaba que cuando éramos niños hace años, había un compañero (a veces,
nosotros mismos) que era punto de bromas pesadas por su volumen: el “gordo” de
la clase se prestaba a todo tipo de comentarios adversos que causaban
hilaridad, la cruel e inocente hilaridad infantil. Hoy, no podríamos mantener
ese criterio, porque son más los que tienen problemas de peso que los delgados
o que tienen el llamado “peso ideal”. La llamada “dieta mediterránea” sigue siendo una de
las mejores opciones, y España la sigue a grato tal que permite tener más
colesterol “bueno” que evita muchos problemas, sin embargo, la cantidad y la
calidad están ahí enfrascadas en un pleito mayor. El proyecto DRECE, cuyas siglas significan “Dieta y
Riesgo de las Enfermedades Cardiovasculares en España” arroja datos
interesantes: hoy en día se consumen menos calorías que en los noventas, sin
embargo, los españoles son más gordos hoy que antaño. El proyecto analiza la relación de hábitos de consumo
alimenticio y enfermedades cardiacas; el empeoramiento de los hábitos
alimenticios ha provocado un incremento en la tasa de obesidad de más del 20
por ciento, ya que se ingiere una media de 2,542 calorías diarias, 250 menos
que hace dos décadas. Sin embargo, hay más problemas de obesidad. Sugiere que las enfermedades del corazón disminuyen por
la dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, la que menciona especialmente,
pero la obesidad gana terreno por el descenso en el consumo de cereales y
legumbres y crece en carnes, lácteos, refrescos y bebidas azucaradas de las
consideradas “light”, que si bien es cierto que no tienen azúcar, son una
auténtica “bomba” para el organismo. Y volteamos la mirada al otro lado del Atlántico,
específicamente, en Tamaulipas, donde los obesos son más que antes, y donde la
diabetes e hipertensión se cuelan en los lugares de “honor” de las estadísticas
de morbilidad y mortalidad. Algo se tiene que hacer, y en ese sentido, el
secretario Treviño García Manzo hace el llamado, porque los integrantes del
sector salud no podrán hacer nada por evitar estos problemas si usted y yo no
ponemos freno a estos asuntos. Ejercicio, alimentación adecuada, cambio de hábitos y
otras acciones son fundamentales. Lograr un poco que los chicos no estén
todo el día en las redes sociales, en el ordenador y que salgan a hacer
ejercicio es la recomendación básica del sector salud, pero si usted y yo no
propiciamos lo anterior, de nada sirve que se gaste dinero, recursos y saliva en
prevenir a la población. El equipo de trabajo de la SST está realmente haciendo un
gran esfuerzo que no corresponde a la respuesta ciudadana. Es como cuando
queremos cambios y no vamos a votar: así no funciona la cosa, la verdad sea
dicha con todo respeto. Si usted y yo no hacemos que los hijos estén más tiempo
en actividades físicas, seguirán siendo el blanco de las críticas y burlas
escolares y sociales. Los “gorditos” son la parte que se presta a bromas,
humillaciones y otras cosas que llevan a desarrollar problemas psicológicos muy
graves, y cuya consecuencia la vivirán ellos, los nuestros. Entonces, ¿qué nos queda por hacer? Entender que la
obesidad mata, que el sobrepeso también mata, y si no comenzamos a hacer
cambios radicales, nada se podrá hacer en poco tiempo, y los índices de
mortalidad crecerán como lo ha hecho la diabetes en las últimas décadas. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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