Por: Carlos Santamaría Ochoa16/11/2011 | Actualizada a las 15:44h
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El resultado de Michoacán tiene muchos significados para
la clase política, nacional y local: en el país se presume que habrá una
encarnizada lucha en pos de la presidencia para el 2012, porque seguramente las
fuerzas políticas importantes harán cuanto sea posible por obtener el triunfo y
la permanencia en Los Pinos por los próximos seis años, lo tenemos más que
claro. En ese sentido, los principales actores de los distintos
partidos hacen sus precampañas, algunas, en forma por demás ajena a la
legalidad, pero amparadas en la impunidad que permite el ser el partido en el
poder. No concebimos que secretarios de estado estén distrayendo tiempo y
recursos oficiales para hacer proselitismo, y en ese sentido somos de la idea
que, por lo que cobran y cuestan al pueblo de México, son secretarios de tiempo
completo y no burócratas de ocho horas diarias. Lamentamos los pronunciamientos
que han llevado a cabo en ese tenor. Por otra arte, vemos que ya algunos aspirantes a la
candidatura afilan sus armas para presentar una feroz batalla; se juegan seis
años de decisiones para el país que ha sido golpeado en forma impune por
terribles problemas como la inseguridad, crisis económica, empleo, salud y
educación, y eso lo sabemos todos. No nos tragamos los cuentos escuchados a través de
conferencias o sonrientes boletines en el sentido de que estamos bien. No nos
quieran engañar, pues, que no somos tontos. En cuanto a Tamaulipas se refiere, el presidente del
Comité Directivo Estatal del PRI Lucino Cervantes Durán sigue su intenso
trabajo en la geografía estatal en pos de hacer un sondeo para saber qué se
tiene y donde se tiene, a fin de encontrar a quienes mejor resultado garanticen
en la elección, tanto para presidente como para diputados federales. Lucino sabe mucho de política y aplica su experiencia y
conocimientos al grupo de colaboradores que han procurado tener lo necesario
para garantizar buenos resultados. A favor de Lucino, y sin que le cueste trabajo, está la
función de conocidos miembros del PRD y PAN que se han enfrascado en estériles
luchas que lo único que nos han dejado claro es que viven una tremenda división
interna, por lo que nos llevan a la reflexión de que, si así es dentro, ¡qué
será por fuera! Dicho sea con toda objetividad: el PRI no tiene problema,
o no debe tenerlo para ganar en Tamaulipas el número necesario de votos para
llevar a su abanderado a Los Pinos, gracias al deficiente trabajo que hemos
padecido más de 110 millones de mexicanos durante diez años, y la cuenta sigue
subiendo. En el caso del PRD, la lucha que se vislumbra entre
Ebrard y López Obrador puede acarrear diferencias insalvables que repercutirán
en mayor número de votos tricolores. Tal parece que se han puesto de acuerdo,
en un ejemplo de civilidad política. Ya los cuadros se preparan y muchos son los aspirantes,
nada extraordinario, porque quienes se dedican a la política tienen ganas de
llegar a un mejor cargo, lo que se piensa como obvio. Nadie tiene que
espantarse porque tal o cual priísta quiera llegar a ser más cada día. Eso es
mejor porque nos habla de tener políticos con ambiciones y ganas de crecer. Entendemos que quienes nos gobiernan hoy estarán
preocupados por lograr la mejor selección y evitar derrotas, así como también
entendemos que la cúpula priísta esté reforzando los cuadros municipales, de
donde surge la fuerza para encontrar el voto mayoritario. De Acción Nacional no nos ocupamos mucho en ese tenor,
dado que hoy en día viven una de las más severas crisis: el presidente contra
los militantes y viceversa: grupos antagónicos que pelean, no el ser buenos
legisladores o tener un buen partido, sino que buscan el poder por el poder, lo
que también se observa en el partido del sol azteca: ganar por ganar, punto. Acabamos de vivir un claro ejemplo de lo que sucederá en
el país, y seguramente, los resultados no serán del agrado de quien hoy manda
en una nación tan castigada y con un velero que no tiene capitán. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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