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Sección: Editoriales / Entre Nos

Un salario digno

Por: Carlos Santamaría Ochoa 15/11/2011 | Actualizada a las 17:18h
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Sin lugar a dudas, los grandes problemas de una población se circunscriben básicamente a salud, educación y empleo. Hay otras cosas que son muy importantes y lo sabemos, pero quien no está sano, no puede rendir adecuadamente, quien no tiene educación no puede aspirar a mejorar, y quien no tiene empleo, difícilmente cubre las otras necesidades: el dinero, el sucio dinero es tan importante para todos, porque con él podemos adquirir medicina, escuela, vestido, alimentos y un sinnúmero de satisfactores.

Y para tener dinero, o se es ladrón o se trabaja mucho. En el primer caso, tenemos varios ejemplos de gente sin quehacer que se dedica a apropiarse de lo que otros adquieren con mucho esfuerzo, o quienes, al amparo de un cargo público o responsabilidad importante amasan fortunas insultantes. En el segundo, hay que buscar donde y qué hacer, además, que nos asignen una cantidad justa.

En España hay un movimiento que ha causado polémica y se refiere a las empleadas domésticas, esas que nosotros menospreciamos pero que se convierten en parte importante de la casa porque con su función permiten a los que vivimos en ella asumir otras responsabilidades. No es fácil ser trabajador o trabajadora doméstica, y a partir del próximo año entra en vigor un Real Decreto que les otorga concesiones laborales: ya no podrán ser subempleadas y ganar cualquier cosa: se regula su ingreso.

De unas 700 mil empleadas domésticas que hay en el país, existen unas 300 mil registradas ante las autoridades correspondientes que finalmente, pueden aspirar a tener derechos.

En Galicia 20 mil 300 domésticas cotizan, de las que 19 mil 300 son mujeres; 4 mil son extranjeras según comenta Carmen Casal, presidenta de la Asociación de Empregadas de Fogar en Galicia, pero ellas no tienen derecho a paro, es decir, si quedan desempleadas no las protege la ley.

El Real decreto establece un salario de 8 mil 979.60 euros anuales para las domésticas, lo que significa 748.30 euros mensuales, más el pago de dos mensualidades como gratificación o aguinaldo, en distintos tiempos del año.

Lo anterior supone al día de hoy, un salario aproximado de 13 mil 843.55 pesos mensuales, mas los dos meses, no se nos olvide, de gratificación.

Sin embargo, entendemos que no es fácil vivir con este recurso, porque con 748 euros se tienen que pagar el alquiler de un piso que oscila, económicamente, entre los 400  o 500 euros, y de ahí, lo que queda es nada prácticamente.

Ya se tienen algunos derechos para este colectivo, pero faltan muchos más según refiere Carmen Casal, y solicita se haga justica a 30 años de haberse agrupado y luchar por sus derechos.

México tiene a las empleadas domésticas en un nivel ínfimo: no se les paga lo justo, no tienen prestaciones y difícilmente prospera una demanda producto de injusticia laboral. Es necesario que quien trabaja tenga sus derechos; así como le marcamos obligaciones sería muy loable aclarar sus derechos.

Este colectivo lucha en todo el mundo. Lo que hemos visto de España es solamente una muestra de lo que algunas naciones hacen por garantizar que la gente tenga un empleo bien remunerado, que no tenga la “necesidad” de robar, de delinquir para cubrir sus necesidades en casa. No es el camino el delito y lo sabemos muchos, aunque hay quien justifica éste por una necesidad de tener recursos.

Faltaría también alguna forma de garantizar a las empleadas domésticas de nuestro país, además de un salario digno, la manera en que tengan certeza laboral y de salud, que se les asegure y sepan que, si tienen problemas de esta índole serán bien atendidas. Si les damos eso, y les garantizamos educación para sus hijos y probablemente para ellas, con toda seguridad que cambiaríamos en mucho la concepción que se tiene de justica social.

Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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