Por: Carlos Santamaría Ochoa04/11/2011 | Actualizada a las 14:30h
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Llama la
atención, sin duda alguna, el título de la presente colaboración, sin embargo,
no se refiere a funcionario alguno o servidor público, de esos que, llegando a
tener el nombramiento en la mano asumen posturas ilógicas y poco congruentes
con la realidad del estado, del país y de ellos mismos. No nos referimos
a esos que antes saludaban en los cafés de Victoria y hoy no se dignan siquiera
a voltear sus “reales ojos” a los que somos humildes ciudadanos, mortales
comunes y corrientes. El título se
refiere a un problema social, del que dan la voz de alerta los pediatras. Antes, nuestros
hijos tenían problemas médicos que les podrían afectar su integridad física y,
en un descuido, ocasionar la muerte: fiebre, tos, diarrea… todos los
padecimientos eran biológicos y en ese tenor se enfocaban los esfuerzos
clínicos. Hoy, los problemas psicosociales son el pan de cada día, como el llamado
“síndrome del emperador” que se manifiesta en niños a partir de los cinco años
según especialistas. Dice Jesús García
Pérez, especialista madrileño que esta afección instaura en el hogar un
auténtico filiarcado que sustituye al matriarcado de otros tiempos. Hoy, los
niños mandan más que la madre o el padre. Durante el Congreso de la Sociedad
Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, los expertos
coinciden en que hoy no se ponen límites a los hijos, que hay demasiada
permisividad. Y es que no se
considera adecuado el dar un par de nalgadas o una reprimenda: Derechos Humanos
nos cuestiona, nos condena, olvidando la manera en que fuimos educados nosotros
y la forma en que nos hemos desenvuelto. El debate permanente, porque hay quien
considera que hace falta una reprimenda ocasional, y quien siente que no se
debe rozar siquiera al crío con el aire que se respire. El síndrome del
emperador conlleva a depresión, trastornos de ansiedad e hiperactividad, según
estudios realizados; hoy, dicen, la prioridad es el bienestar psicosocial que
supone una nueva “morbilidad pediátrica” con hijos más demandantes, agresivos y
temperamentales. Es lo que hemos construido en los últimos años. Además,
documentan los llamados “casos de Wifitis”, o sea, relacionado con la red WiFi
(Internet), donde los chicos están “enganchados” al ordenador, al móvil, a la
videoconsola, a la televisión, teniendo un consumo excesivo. Dice García Pérez
que a nuestros hijos les asusta la soledad y envían mensajes que llegan a miles;
se aíslan en sus cuartos y están a expensas de pederastas, o sufren acoso en
las aulas, causa que suma del 10 al 30 por ciento de las consultas con los
psicólogos de pediatría. Hay más problemas
en las niñas que en los niños, aseguran, y coinciden en concluir que la
problemática se debe a la falta de tiempo que dedicamos a los hijos, aunque,
sabemos, muchas veces ésta se debe a la difícil situación económica en que nos
ha sumido una mala administración y la necesidad de salir todo el día a buscar
el ingreso para subsistir. En base a lo
anterior, será necesario replantear la atención a nuestros hijos, aunque hemos
de ser realistas: mucho no podemos hacer cuando tenemos la disposición de
atenderlos, escucharlos, acompañarles y propiciar una mayor comunicación, pero
tenemos que buscar la manera de cubrir sus necesidades básicas y de
crecimiento, que todas, indudablemente, tienen un coste económico que un empleo
normal en México –y muchas partes del mundo- no es posible de obtener. ¿Qué hacer
entonces? Vivamos un poco más de tiempo con ellos. Si bien es cierto que la
tecnología es importante, no basemos el desarrollo de ellos en una red de
conexión, cada vez más rápida, más eficiente… pero más inhumana. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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