No cabe duda, hay algunos protagonistas de la clase política tamaulipeca que no han entendido lo que es hacer política...
Por: Carlos Santamaría Ochoa04/03/2010 | Actualizada a las 17:34h
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No cabe duda, hay
algunos protagonistas de la clase política tamaulipeca que no han entendido lo
que es hacer política o subirse al carro del servicio a los demás: el objetivo
de querer seguir viendo como un botín cada cargo sigue siendo lo más importante
para algunos vividores que piensan que llegar a un puesto es hacerse
millonario.
Cierto es, y no
podemos dejar de ver las cosas como las visualiza la ciudadanía, que una gran
mayoría para bien o para mal, piensa que alguna persona que llega a un puesto
es, automáticamente, un ladrón, un ratero, un cochino y tramposo, y que ya se
hizo millonario inclusive aún antes de tomar protesta.
Claro que hay
gente sin escrúpulos, pero no podemos medir a todos de la misma forma: existen
personas en el servicio público, federal, estatal y municipal que tienen
honorabilidad probada, y pese al cargo, están ahí, mostrando su deseo de servir
a los demás sin tener que disponer en forma ilegal de recurso alguno.
Y también existen
los agoreros del desastre y de la tragedia, como los que se han encargado de
joder a la entidad con el único objetivo de perjudicar a quienes gobiernan,
pensando que tantos rumores que se han dejado escuchar y leer, principalmente
en las redes sociales, perjudican hasta a su propia familia.
Tamaulipas es una
tierra pujante y que tiene cosas buenas y malas como cualquier rincón del
mundo. Una de las grandes ventajas, podríamos decir, es que la entidad del
noreste mexicano tiene algo que otras no: tiene tamaulipecos comprometidos con
su entidad y que se dedican a trabajar muy fuerte para lograr progresar ellos y
los suyos, su entidad y su nación.
Vemos este tipo
de personas en el ámbito agropecuario, industrial, ganadero, estudiantil, de
servicios y demás, es decir, en todas partes hay gente valiosa.
Tendríamos que
ser totalmente ciegos si no vemos el Tamaulipas del siglo veintiuno, y
específicamente, de los últimos años, donde el gobierno se ha preocupado, en
primera instancia, por invertir y dejar innumerables obras, y en segunda y no
menos importante, en concertar con el gobierno federal de extracción opositora
–panistas, pues- recursos para lograr atraer obra muy trascendente.
De esta forma,
complejos como el de La Pesca o el Cielo, carreteras como las que nos llevan de
Tampico a Nuevo Laredo o Matamoros a Tula siguen siendo parte fundamental para
nuestro desarrollo.
No sería justo
dejar de reconocer la importante gestión de Eugenio Hernández Flores para que
contemos con muchas obras de trascendencia, así como el fomento en servicios
básicos como son educación, salud y otros más.
En este sexenio
nace el programa “Crece Sano” para que los niños no estén tan gorditos, y mire
usted que el programa tiene ya años en Tamaulipas, cuando a nivel nacional
acaba de explotar el “boom” del “niño gordo” y están inclusive tratando de
hacer leyes para las cooperativas, cuando en la entidad llevamos ya tiempo en esto,
al igual, por ejemplo, que “Chécate, toma el control”, cuyo objetivo ha
reforzado de manera determinante el programa del adulto mayor que tiene la
Secretaría de Salud a nivel nacional.
En el rubro de
salud, hay que estar dementes para no reconocer que hemos avanzado. Cierto, no
será quizá lo deseable o lo mejor, pero no podemos negar que se sigue
caminando; la educación en la entidad también tiene su avance determinante y
también es cierto que esperamos más de un gremio como el magisterial, ocupados
más en la grilla que en la educación, pero hay muchas cosas que son dignas de
mención, como el tener clases bilingües en las escuelas públicas.
Las obras de
infraestructura están regadas por todo el territorio y son vistas por propios y
extraños, por lo que no es válido que quieran ahora ensuciar la reputación de
un estado que construimos a diario usted y yo, y que hacemos grandes esfuerzos
por lograr su progreso y su reconocimiento nacional e internacional.
Dar publicidad a
rumores, fotografías y videos que no son actuales y muchos no son de la
localidad no ayuda en nada. Este tipo de acciones espantan la inversión de
fuera y la local: muchas personas se han asustado y han emigrado, dejando
huecos humanos, materiales y económicos en la entidad. Igual sucede como cuando
el gobierno federal lanzó una alarma sobre Influenza AH1N1 más fuerte de lo
normal. Las pérdidas han sido incalculables, y Tamaulipas sufrió mucho en ese
sentido, porque dejamos de recibir ingresos importantes.
Sucede lo mismo
con el sector turismo, donde, por un lado, los rumores y por otro una muy
deficiente dirección han propiciado que haya pérdidas.
La verdad, la
entidad no merece estas cosas.
Amemos a nuestra
tierra, nuestra patria chica, y hagamos lo que nos corresponde por merecer
tener un buen gobierno, una buena economía y todo lo mejor que puede darnos la
vida, Tamaulipas lo merece, y nosotros debemos otorgárselo.
Merezcamos lo que
tenemos, y esperemos que esos agoreros del mal, chismosos y rumorólogos sean
puestos en su sitio, y que la gente sepa que somos una tierra de gente buena,
pese a todo lo que pasa.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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