Por: Carlos Santamaría Ochoa02/11/2011 | Actualizada a las 17:19h
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Todos
queremos vivir bien, todos queremos estar sanos salvo uno que otro
hipocondriaco que gusta de sentirse enfermo. La inmensa mayoría de los 7 mil
millones de seres que habitamos la Tierra estamos mejor cuando no nos duele
nada, para ser claros.
Y en ese sentido, la medicina ha desarrollado a través de la historia
innumerables técnicas para encontrar la salud, la práctica médica se lleva a
cabo en clínicas y hospitales, consultorios y jornadas, oficiales y
particulares, pero todo, en aras de que usted y nosotros estemos bien.
En los hospitales se programan intervenciones y una serie de acciones, se
otorgan consultas y, un aspecto que muchas veces no tomamos en cuenta: se
atienden las urgencias, entendiendo como tales las que son propiciadas por
dolores que no hemos considerado y que nos tienden en cama o algo peor: cuando
hay accidentes o actos de violencia, requerimos llegar en forma inmediata a un
hospital para que nos curen, como decimos, aunque a veces es muy difícil
hacerlo porque no tenemos la disciplina para seguir el tratamiento, o porque no
hemos tenido la atención correspondiente.
No es fácil ser médico en urgencias: independientemente de todos los
conocimientos que la profesión obliga, el médico de urgencias tiene que hacer
gala de un carácter especial, porque no tiene idea de la gravedad en que llega
cada paciente, casos distintos en todo momento, y que nos complican la manera de
reaccionar. Los “urgenciólogos”, como algunos los llaman, tienen que reaccionar
en cuestión de segundos porque está la vida de por medio.
No es el caso de las consultas, cuando uno llega por un dolor leve o moderado:
en urgencias, todos llegamos pensando también que el nuestro es el caso más
urgente e importante.
De ahí la necesidad de contar con buenos médicos en esta medular área médica, y
es por eso que nos da gusto saber que la Secretaría de Salud en Tamaulipas ha
llevado a cabo un curso para profesionalizar a los que tienen en sus manos y en
un segundo nuestras vidas.
En ese sentido, recordamos que el secretario de salud Norberto Treviño
García-Manzo ha exhortado a los encargados de los servicios de urgencias y a
los que prestan el servicio, a profesionalizar aún más los servicios que la
dependencia otorga a la ciudadanía.
Pide el doctor Treviño que mantengan una constante actualización por la
importancia que implica este servicio, lo que hemos considerado fundamental
como parte de una sociedad.
Los pacientes queremos atención expedita y eficaz siempre que llegamos a
urgencias, y a veces –digámoslo con honestidad- vamos porque nos duele una
angina o porque la rodilla hizo un ruido extraño. Muchas personas van por
cualquier cosa y se molestan ante la falta de atención expedida, cuando hay
personas mucho muy graves que requieren una atención realmente de urgencia.
Con el evento celebrado en Mante para personal de urgencias crece la cobertura
de la capacitación que se otorga a estos personajes, médicos, paramédicos y
personal que interviene en esos segundos en los que podría rechazarse la
inolvidable frase de José Alfredo Jiménez: “la vida no vale nada”.
Es realmente importante que estos médicos tengan la actualización necesaria. De
la misma forma nos checan la presión o niveles de glucosa que suturan una grave
herida o aplican un procedimiento de reanimación cardiopulmonar: tienen que
estar en todo, saber de todo y aplicarlo en forma inmediata.
Muchos de ellos, cuando el especialista arriba a la institución, ya han
resuelto la gravedad y salvado una vida más. Son verdaderos profesionales de la
medicina en toda su extensión, de ahí la importancia del interés que hay por
parte del secretario Treviño García-Manzo porque usted y yo sepamos que en los
hospitales del sector, en Tamaulipas, contamos con gente que nos puede salvar
la vida en cualquier momento. Enhorabuena y ojalá se multipliquen estas
acciones.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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