Por: Carlos Santamaría Ochoa01/11/2011 | Actualizada a las 14:34h
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Lamentable
noticia, sin duda alguna, el fallecimiento del pintor tamaulipeco José Reyes
Meza, en la ciudad de México, precisamente cuando el mes de octubre llega a su
fin y se recuerda la noche del día de muertos. Pareciera que el
artista eligió la fecha de su partida: evocando a un grande como lo fue José
Guadalupe Posada, hoy, su tocayo y colega se une a la larga lista de inmortales
de la plástica tamaulipeca que nos dejan únicamente como herencia su vasta
obra, su magnífico trabajo que queda ahí, en galerías e instalaciones. Hablar de un
personaje de la talla del maestro Reyes Meza no es fácil y podría uno caer en
ofensas involuntarias o en omisiones graves, sin embargo, es justo mencionar
algunas cosas que conforman hoy la historia del Tamaulipas artístico, del
Tamaulipas que nos han dejado personajes como Cano Manilla, Pedro Banda o el maestro
García Zurita, junto con quienes seguramente hoy estará Reyes Meza discutiendo
en alguna parte qué tipo de pinceles emplear para dibujar en un inmenso mural
lo que todos queremos ver en el futuro aquí, en el Tamaulipas que nos ha tocado
vivir y que asume un sentimiento de profunda tristeza porque se ha ido el
maestro, y en forma simultánea el hecho de formar parte de esa lista de
inmortales de la plástica tamaulipeca. Tuvo José Reyes
Meza oportunidad de formar parte de ese grupo de muralistas entre los que se
cuenta a David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco o Rufino
Tamayo, y la vida nos ofreció la maravillosa oportunidad de conocerle durante
el sexenio de Manuel Cavazos Lerma, cuando la cultura era coordinada por
Guillermo Lavín Santos Del Prado. Originario del
puerto de Tampico (1924), el maestro partió a una muy temprana edad a la
Academia de San Carlos, la escuela con mayor prestigio en materia de artes
plásticas del país; contaba con 14 años cuando ingresó. Consta en su
biografía su participación como fundador del Teatro Estudiantil Autónomo del
Instituto Nacional de Antropología e Historia; también consta que el maestro
obtiene en el año de 1957 el premio de la Agrupación de Críticos como el mejor
escenógrafo del año, por Bodas de Sangre, en la legendaria ciudad
Universitaria. Reyes Meza dejó
constancia de su prolífica obra en diversos rincones que hoy se constituyen
como el mejor testimonio de la existencia de un tamaulipeco ejemplar, virtuoso,
artista. Miembro fundador
del Salón de la Plástica Mexicana, participa en infinidad de exposiciones,
individuales y colectivas, y su obra forma parte de la plástica mexicana, en
galerías y colecciones particulares. Es un orgullo
saber que el gobierno de su estado le reconoció su trayectoria en vida, cuando
Reyes Meza era ya uno de los grandes, pero supo disfrutar y merecer ese
reconocimiento, ese homenaje a su obra. La visión en aquel entonces de quienes
decidieron hacer justicia a un gran artista quedó de manifiesto en acciones
reales y concretas que el artista supo y pudo disfrutar. El legado más
cercano lo tenemos en los murales de la que fuera Facultad de Medicina
Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, y en el
Centro Universitario Tampico de nuestra alma mater. También, en Cuernavaca,
Morelos, allá tienen los frescos del Casino de la Selva. Como parte de un
estado progresista y que tiene deseos de seguir siendo importante en el
contexto nacional, no nos queda más que reconocer el prolífico trabajo del
maestro Reyes Meza, y tener la enorme satisfacción de haber cruzado palabras
con él en más de una ocasión. Hoy, cuando la
celebración del Día de Muertos está latente en nuestro país, habrá que
recomponer un altar, para que el maestro Reyes Meza pueda tener una buena
partida, y que su regreso al mundo de los “vivos” se plasme en la escuela que
seguramente ha dejado en algunos incipientes artistas que querrán emular su
trayectoria. Descanse en paz,
el maestro José Reyes Meza. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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