Por: Carlos Santamaría Ochoa28/10/2011 | Actualizada a las 16:18h
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Muchos
de nosotros no tenemos mucha confianza en los medicamentos genéricos, y es
porque pensamos que están adulterados, es decir, que en las cajas de empaque
dice una cantidad de sales del elemento activo y realmente nos dan otra, de ahí
que pensamos que, en lugar de una cápsula, debemos tomar dos, convirtiendo
nuestro tratamiento en algo difícil de controlar.
También, sabemos que los llamados “medicamentos de patente” tienen un “plus”
para el paciente; una anécdota personal fue cuando nos recetaron un
antibiótico determinado.
Compramos, como buenos tacaños, el más económico en una farmacia de genéricos.
No llevábamos siquiera 12 horas de haber iniciado el tratamiento cuando una
gastritis de grandes proporciones nos mandó a la cama.
Al hablar con la doctora, su primera impresión fue: “Tomaste genéricos,
¿verdad?” Triste, sin duda alguna, pero hay algunos fármacos que no son lo que
debieran. En España cuestan prácticamente lo mismo casi todos los genéricos en
comparación con medicamentos de patente.
En ese sentido, el director de la Asociación Española de Fabricantes de
Genéricos Angel Rodríguez asegura que el instrumentar el uso de estos
medicamentos significa un importantísimo ahorro para el sector sanitario. Habla
de que el 95 por ciento de las empresas de este tipo generan ingresos de más de
mil millones de euros y generan 7 mil empleos directos, lo que constituye un
alivio ahora que se encuentran en plena recesión.
Dice que si los medicamentos no protegidos fueran genéricos, se ahorrarían
todavía las autoridades sanitarias mil 400 millones de euros cada año, porque
éstos significan el 10 por ciento del mercado potencial.
Con once años de existencia, significan el 25 por ciento de la venta en
farmacias –en Europa, los genéricos significan el 50 por ciento-, y reitera que
por ley están obligados a vender, al menos, 40 por ciento menos que los
medicamentos de patente, lo que les convierte en auténticos reguladores de
precios.
Ejemplifica: en Galicia, de 6.7 pasaron a ocupar el 22 por ciento de la venta
de fármacos. Se ha manejado una campaña de desprestigio que asegura que manejan
únicamente el 80 por ciento del principio activo, y recuerda que el genérico se
ha tropezado con muchas barreras de entrada: se pretende confundir a la
población, cuando el organismo humano no diferencia entre medicina de marca y
genérica.
En ese sentido, suponemos que valdría la pena que las autoridades de salud en
nuestro país fomentaran, por una parte, la legalidad de todos los genéricos:
que cuenten con el principio activo que se señala, y por otra parte,
introducirlos en clínicas y hospitales para abaratar costes, lo que significa
que habría más dinero para otras cosas. Las necesidades de salud son enormes y
se requiere hacer muchos ajustes en los dineros para que se pueda dar cobertura
a todo; no se vale desperdiciar, y si en medicamentos se puede ahorrar, qué
mejor.
Sabemos que en Tamaulipas se utilizan muchos medicamentos de este tipo, aunque
un porcentaje considerable de usuarios consideran que no son confiables, pero
los resultados en los tratamientos son positivos.
En ese sentido, somos de la idea, por ejemplo, que todos los medicamentos para
pacientes con hipertensión y diabetes mellitus sean manejados por el sector a
nivel federal con productos genéricos, que se pueda garantizar el tratamiento
de pacientes con estas dos enfermedades, principales causas de muerte en el
país.
Sin duda alguna, significaría un considerable ahorro y la oportunidad de
invertir los recursos que aprueba el Congreso del Estado para salud, en otras
acciones, también prioritarias.
Es la lucha por abaratar los tratamientos, la más justa de todas. Quien opta
por comprar por su cuenta éstos sabe que una gran parte de los salarios se
quedan en las farmacias, y, peor aún, en las cuentas bancarias de la industria
farmacéutica.
Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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