Por: Luis Lauro Carrillo28/10/2011 | Actualizada a las 09:26h
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Un anhelo de la
sociedad mexicana es el de mayores espacios democráticos, mismo que no coincide
con los objetivos de la clase política, cuyos esfuerzos a lo más que pueden llegar
es a las buenas intenciones, por lo que en la busca de acuerdosy consensos, los políticos han resultado
incapaces de superar lo corto de miras e intereses de facción. Viene a cuento lo anterior por la Reforma Política aprobada el martes pasado
en la Cámara de Diputados en donde quedó de manifiesto que los legisladores no
quisieron dar un paso firme en materia de democracia, porque siguen anclados en
el pasado, frenando toda posibilidad para México de una reforma de largo
alcance. En los
hechos se trata de una reforma mutilada, incompleta, una reformita que se queda
muy corta frente a las democracias avanzadas, que no merece el pueblo de México, de tal suerte
que resulta demasiado insuficiente, amén de estar truncada por la mediocridad
de criterios y la mezquindad política. En suma es
el resultado de la pugna interna que prevalece en el PRI, donde
los diputados federales cercanos a Enrique Peña Nieto operaron la modificación
de la reforma política que fue aprobada en el mes de abril pasado en el Senado,
cuya autoría pertenece a Manlio Fabio Beltrones. Naturalmente este remedo de reforma es una lástima, porque a los mexicanos, están
urgidos de renovar la esperanza de tener las bases constitucionales para contar
con un gobierno eficaz, después de los desencuentros y desastrosos resultados
de las dos administraciones panistas. De ahí que la
decepción ciudadana es patente. La clase política toda, le ha quedado deber a
la sociedad que ya no confía en sus políticos, porque ellos no le sirven. No
hay que ir tan lejos para ver lo que pasó con la discusión de la reforma
políticaaprobada de una manera en el
senado y de otra desmantelada en sus puntos esenciales en la cámara de
diputados. En efecto la
reforma política, establece nuevas figuras como la consulta popular, la iniciativa
ciudadana y candidaturas independientes, ratificación de comisionadosde órganos reguladores del Estado e
iniciativa preferente del ejecutivo federal. También
contempla el incremento al porcentaje mínimo de la cláusula de gobernabilidad
de la ALDF, la sustitución del presidente en caso de falta absoluta y la toma
de protesta del ejecutivo federal ante la Suprema Corte de justicia de la
Nación. Rechazando: la
reelección de legisladores y alcaldes; la reducción de diputados y senadores, la
revocación del mandato, la reconducción presupuestal, así como el veto del
ejecutivo al presupuesto de egresos. Por otro lado
lo rescatable de la reforma para la sociedad civil son las candidaturas
ciudadanas, que pegarán al sistema de partidos que tienen hasta ahora el monopolio de
la acción postulatoria para el acceso al poder. Ampliarán de manera
considerable las oportunidades de participación de los ciudadanos que no se
sienten identificados con ninguno de los partidos políticos existentes. Lo que si se considera una aberración es en la forma en que
quedó establecidala iniciativa
ciudadana que en los hechos no se trata de mecanismos de democracia semidirecta
sino de una verdadera simulación que será prácticamente irrealizable, veamos
porque: La iniciativa
ciudana, para hacerla efectiva un ciudadano tendrá que recabar más de 100 mil
firmas lo que de suyo será imposible. Lo más sensato sería que sólo se estableciera
como obligación reunir los requisitos establecidos en el reglamento interno del
congreso para las iniciativas de ley. Por otra parte es conveniente observar que entre los
priistas se registró un empate técnico político, porque la reforma no se
incluyó la cláusula de gobernabilidad de mayoría artificial en el congreso que pretendía
Enrique Peña Nieto, pero tampoco el gobierno de coalición, como lo proyectaba
Manlio Fabio Beltrones. En definitiva
falta la gran reforma que cambie el
régimen político que deje atrás el viejo y obsoleto sistema presidencialista
que no es operativo y ya no responde en las actuales condicionesde pluralidad y competencia de la realidad
política del país, por lo que debiera dase paso al parlamentarismo para que los
gobiernos que no consiguen la mayorías en el congreso, dejen de ser presa de
los vaivenes políticos coyunturales. lucarrso@hotmail.com Twiter:
@luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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