Por: Carlos Santamaría Ochoa26/10/2011 | Actualizada a las 13:26h
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Sucede que en ocasiones no entendemos lo
que es nuestra misión como ciudadanos, parte de una comunidad, y no valoramos
lo que somos o lo que tenemos, lo que son los demás o para qué estamos en
cierta posición: el tener el enorme privilegio de haber podido estudiar en una
casa de estudios como la Universidad Autónoma de Tamaulipas es algo de lo que
podemos enorgullecernos en todos sentidos, más, cuando vemos noticias de la
vinculación social que se presenta a través de ciertos programas. Cuando iniciaron las tutorías en la UAT,
muchos fuimos escépticos porque pensábamos que no servirían de mucho a nuestros
alumnos; finalmente, el programa ha mostrado sus bondades: hay muchachos que
han fortalecido su afán investigador, académico o social a través del consejo
del tutor universitario. Cierto es que algunos no entendemos bien
lo que tenemos que hacer, pero no es ajeno a nadie que imparte cátedra el hecho
de querer ayudar: el simple hecho de compartir conocimientos o coordinar los
esfuerzos de los estudiantes para que se preparen mejor es significativo, y
eso, en la UAT lo vivimos a diario quienes además de ser orgullosamente
egresados de ella tenemos un doble privilegio. Todavía mejor es leer que universitarios
ofrecen tutorías a chicos de primaria, estudiantes que inician su vida
académica en algún sitio de nuestra geografía, y que tienen un apoyo extra con
las tutorías que se llevan hoy a cabo. Es esta la función
social que cumple la UAT y que alcanza a derramar beneficios a los hijos de
quienes, con sus impuestos, pagan para que existan universidades públicas y
pugnan porque nuestro nivel mejore, porque de ello depende también que sus
hijos aspiren a llegar a nuestras aulas y aprendan a utilizar las herramientas
que les serán básicas en su quehacer profesional. ¿Que faltan muchos años? Es probable,
pero lo cierto es que se les está apoyando con programas emanados de nuestra
máxima casa de estudios. El rector José María Leal Gutiérrez está
preocupado porque la crisis mundial afectará significativamente los
presupuestos de la UAT, y lejos de que haya más dinero en una época de
recesión, habrá menos recursos: está ya proyectando lo que será la Universidad
del 2012 para todos: empleados, alumnos y para la sociedad en general. Hacer
más con menos es la premisa que ha manejado Leal y que transmite a sus
colaboradores y cada uno de los que conformamos la comunidad universitaria. Compartir con los maestros y alumnos las
experiencias cotidianas dentro y fuera de las aulas de clases, participar en
las acciones para mejorar el aspecto académico y social, son solamente algunas
de las cosas que nos dejan gratos recuerdos y nos motivan a muchos. Los de los universitarios
son privilegios que agradecemos a la vida por tener, porque también significa
un enorme compromiso, ya que lo que queremos hacer es fomentar la cultura de la
investigación y productividad universitaria en bien de la sociedad. Todo lo anterior se lleva a cabo porque
existe el apoyo del rector Leal Gutiérrez y de los directores de unidades
académicas; gracias a que hay gente comprometida con la máxima casa de estudios
tamaulipeca es que podemos saber de cuentas positivas hacia la sociedad que,
insistimos, es a la que nos debemos. Todo esto no sería útil si no existieran
programas de vinculación social, porque para ello han sido concebidas las
universidades públicas. Es satisfactorio
saber que hoy, chicos de nivel primaria, comenzarán a recoger los beneficios de
la UAT del siglo veintiuno. Es algo de lo que tenemos
que sentirnos orgullosos. Esperemos que el nuevo gobierno federal
privilegie la educación superior con apoyos mayúsculos que mucho se necesitan.
La investigación en el seno de la UAT será factor de cambio, y sus frutos los
veremos todos, como sucede hoy con el programa de apoyo a alumnos de primaria.
Solamente pedimos mucha confianza en la UAT por parte de la sociedad, que no
les hemos de fallar, y de eso estamos totalmente seguros. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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