Por: Carlos Santamaría Ochoa22/10/2011 | Actualizada a las 15:05h
La Nota se ha leído 1437 Veces
Cuando
leemos el término “fuga de cerebros” nos llama la atención porque habla de un
problema severo: preparar y dejar a la deriva no es precisamente lo más
adecuado: las universidades de muchas partes del mundo tienen ese problema, más
ahora que la crisis económica está haciendo estragos en presupuestos de
investigación principalmente, pero también ha afectado a los docentes que ven
disminuidas sus posibilidades de vivir decorosamente.
Ya de por sí, el dedicar el ejercicio profesional a la práctica docente no es
precisamente el tener resuelta la vida: las universidades públicas en todo
México no pagan lo que significan años de esfuerzo y lo sabemos quienes estamos
involucrados en estas actividades, así como quienes dirigen y establecen
prioridades económicas. El gobierno federal se ha empeñado en perjudicar la
investigación y privilegiar otros rubros, sin los resultados esperados.
Son los investigadores los que tienen mucho que ver con el hecho de que una
universidad sea o no de buena reputaciónnacional o internacional.
El ejemplo lo vemos con la Universidad de Santiago de Compostela, ubicada en el
top ten de las universidades españolas y entre las 500 mejores del mundo según
la ARWU –Academic Ranking of World Universities- lo que le vale tener unos 25
mil alumnos en sus tres campus: A Coruña, Lugo y Santiago.
Ofrece 33 licenciaturas y 61 masters, así como estudios de doctorado. Con 500
años de tradición, genera a la comunidad 122 millones de euros anuales; con 29
mil 533 estudiantes, 2 mil 177 profesores y un mil 121 empleados como personal administrativo, recibe estudiantes de
más de 80 países, principalmente Italia, Francia, Portugal, Brasil, México y Alemania,
con unos 100 estudiantes en promedio por cada nación.
Tiene la mejor red de residencias universitarias de España, donde ofrece mil
500 plazas, y cada alumno genera recursos para la ciudad del orden de 3 mil 358
euros anuales; los extranjeros, unos 5 mil 389 euros.
Pero la fuga de cerebros se presenta en Galicia y España como en nuestro país: la
crisis obliga a emigrar a jóvenes que conforman la generación más formada de la
historia: desde 2008, cuando estalló la crisis, 274 mil 346 ciudadanos han dejado
Galicia, de los cuales, 25 mil 890 han salido a otros países.
Los investigadores no encuentran empleo, y sucede en nuestro país: ofrecemos
preparación de primera y no damos oportunidad de vivir decorosamente. El sueldo
medio en Galicia ronda los 18 mil euros anuales, (unos 355 mil pesos), cuando
en toda España la media es de unos 22 mil anuales, o sea, 410 mil pesos por
año, lo que significa alrededor de 29 mil 500 mensuales en el primer caso, y 34
mil mensuales, en el segundo. Alemania tiene una media de 40 mil euros al año, o
sea: se ganan 745 mil pesos al año, 62 mil mensuales. Otro mundo, sin lugar a
dudas, y no hablamos de investigadores, sino de la media nacional.
De los que han emigrado en Galicia, 60 por ciento tenían entre 16 y 44 años, o
sea, la edad más productiva. ¿Qué sucede? Que estamos dejando ir a lo mejor de
nuestras comunidades, y ellos buscan un futuro sólido, como es natural y como
quisiéramos todos.
“Si volviera a España no me valorarían como lo hacen fuera”, dice Juan Puig,
quien trabaja como consultor de una empresa especializada en asuntos
financieros en Suecia. Así hay historias de toda índole. En nuestra entidad
vemos gente muy valiosa que apenas gana para subsistir y tiene que buscar otros
empleos, otros ingresos, y es cuando el esfuerzo se diluye.
La situación nos orilla a tener estas situaciones, pero algo hemos de pensar en
hacer para poder captar y recuperar a esos talentos locales que tienen
inteligencia y deben partir a otros estados o países para vivir de acuerdo a su
preparación y calidad. No se justifica que los dejemos ir, porque algunos de
ellos tienen un coste muy elevado para las instituciones y autoridades.
Finalmente, es una inversión con dinero que proviene de la sociedad, y hay que
pugnar porque se aplique de forma adecuada. En ese sentido, esperamos un cambio
en las políticas educativas nacionales, cuando se renueve una administración
que, privilegiando otros rubros, ha reprimido el fomentar la permanencia local
de nuestros investigadores y afectado también otros aspectos económicos y
sociales muy importantes.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas