Muchas cosas suceden en nuestra sociedad que son propiciadas por los actores políticos que buscan un lugar en las preferencias, primero, de su partido...
Por: Carlos Santamaría Ochoa03/03/2010 | Actualizada a las 15:48h
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Muchas cosas suceden
en nuestra sociedad que son propiciadas por los actores políticos que buscan un
lugar en las preferencias, primero, de su partido, y luego, de la sociedad, a
grado tal que algunos malos políticos se han unido en aras de convertir el arte
de la política en una desmedida ambición. La presunta alianza PAN-PRD es el más
claro ejemplo, pero no es el único.
Hace apenas unos
días la prensa tamaulipeca consignó la visita que hiciera Francisco Javier
Chavira a Jorge Mario Sosa Pohl, este último, presidente en la entidad del
Partido de la Revolución Democrática.
Las bromas en aquel
entonces llegaron al grito de los reporteros y asistentes quienes gritaban
“beso, beso”, dada la exagerada amabilidad con que Chavira anunció su regreso
al redil perredista, procurando una cordialidad inexistente pero manifiesta, al
menos en el boletín.
Claro, la verdad
siempre sale a flote, y en cuanto fue a entregar su solicitud de registro para
la precandidatura a gobernador, Chavira aprovechó para tirar lodo, tierra y
otro tipo de cosas similares a Sosa Pohl, demostrando que aquel acto
publicitario fue únicamente eso.
Pero no es el único:
vimos a nivel nacional el berrinche del pequeño presidente de Acción Nacional
“Navita”, al habérsele negado el permiso para dejar la responsabilidad por la
que rindió protesta y dedicarse de cuerpo entero a asumir su papel de dirigente
nacional del blanquiazul.
El caso es, como
dicen algunos que realmente conocen estas cosas, que Navita se olvidó de la
cortesía para con los otros partidos. Supuso que, siendo del partido del
Presidente podría llegar y anunciar lo que quisiera, a sabiendas que una mayoría
no le favorece en San Lázaro. El resultado que la negativa y el consecuente
berrinche, que dio lugar a las bravatas características de este grupo de
políticos de nuevo cuño pero nula experiencia y sensibilidad:
Acusaron a los
priístas de tener miedo por sus alianzas. En ese sentido, suponemos que se
pueden decir y escribir mil y una cosas, se deberán esgrimir argumentos de toda
índole, pero la decisión de si fue o no adecuada la alianza entre los perfectos
enemigos de siempre la tendrá la ciudadanía que salga en julio próximo a emitir
su voto en las entidades donde no participan para ofrecer un mejor gobierno,
sino para ganar, para arrebatar sin importar los medios.
No es posible que un
consumado panista acepte a un real perredista, están mal los que propician este
tipo de jugarretas, y seguramente, la ciudadanía, cuando se dé cuenta que sus
partidos políticos juegan con su sensibilidad, emitirán el tradicional voto de
castigo.
Es como la sucia
campaña que realizan hoy en entidades gobernadas por militantes del PRI, a
quienes quieren culpar de los problemas existentes en México. Ahora resulta que
el hijo es culpable, pero el padre no.
No tenemos la misma
percepción: suponemos que la problemática general en el país es producto de la
ineficiencia gubernamental en distintos rubros.
Hay inclusive cosas
que no se pueden hacer en el estado porque tienen que llevar el visto bueno de
la Federación, es decir, el “OK” de papá.
Y es precisamente en
este aniversario del Partido Revolucionario Institucional cuando entendemos que
para julio próximo se pretende armar un bipartidismo disfrazado: por una parte,
el PRI, y por otra, el resto, es decir, los que siempre han considerado que las
derrotas electorales son producto de la ignorancia de nosotros los votantes.
¡Qué equivocados están!.
Cierto que hay
presión en algunas partes respecto a la intención del voto, pero no sabemos al
día de hoy de alguna persona que haya puesto una pistola para que alguien vote
por tal o cual partido. Los que quieren y se sienten comprometidos,
¡bienvenidos!, porque serán votos favorables, pero de ahí a que se les haga
todo eso que dice el PAN, dista mucho de la realidad.
La realidad de
nuestra entidad es hoy otra: existe un convencimiento hacia la ideología de
quien debe gobernar, y eso lo vivimos en los últimos comicios donde el PRI se
llevó, como dice el presidente Gamundi, el Carro Completo, suponiendo que ahora
podrá ser, si no igual, mucho más avasallador.
¿Por qué pensar así?.
Sencillo: porque hemos tenido una muy buena respuesta hacia la sociedad de
parte de nuestros gobiernos, y si bien es cierto que algunos malos “pájaros
azules” han echado mano de sus estrategias mediáticas para desprestigiar a su
acérrimo rival, lo cierto es que, basta salir un poco a las calles de cualquier
ciudad tamaulipeca para constatar el trabajo que nos permite vivir mejor, de
una manera más adecuada.
Los dirigentes
inexpertos como los Chuchos o los Navitas han minimizado la inteligencia de la
población, a sabiendas que se deberán a ellos en caso de lograr captar algunos
votos; se han olvidado que pensamos y que somos agradecidos con quien ayuda,
pero enérgicos con quienes son injustos.
El juicio
determinante será el 4 de julio, en tanto, veremos alianzas de agua y aceite,
golpes mediáticos, insultos y mentiras en las mal empleadas redes sociales, y
uno que otro rumor sobre la reputación de cualquier candidato que no sea de
ellos.
Es lo único que
queda: difamar, difamar y asustar, para tratar, ya no de ganar, sino al menos
de mantener el registro.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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