Por: Carlos Santamaría Ochoa18/10/2011 | Actualizada a las 16:41h
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Siempre
que hay un proceso electoral se destapan una serie de declaraciones, muchas,
infundadas, en las que algunos institutos políticos o personajes se dan a la
tarea de descalificar al contrincante, lejos de ofrecer una propuesta que
pudiera convencernos a quienes tenemos la misión de elegir a los siguientes
gobernantes. Si es de uno u otro partido, ya no importa, lo que vale es llegar
descalificando.
Otro fenómeno muy criticado en la sociedad es el hecho de que algún miembro de
determinado partido no alcance la postulación y cambie de siglas como cambiar
de zapatos o de… otra prenda. No hay esa vocación con las que se fundó el PNR o
el mismo PAN, cuando sus dirigentes y militantes morían por sus ideales. Hoy,
se muere por otras causas más cotidianas, menos por defender las ideas
políticas, lo que nos hace ver que la gente quiere el poder por el poder y no
cambiar a un país por mejorarlo.
En ese sentido, llama poderosamente la atención el hecho de que el periódico
The New York Times publique en su edición del 18 del presente mes, completamente
en español, la transcripción completa de la entrevista que hicieran sus
reporteros al presidente de México Felipe Calderón Hinojosa.
Recordamos con esta publicación a algunos maestros del periodismo, de la
escuela Carlos Septién García y de la Universidad Autónoma de Nuevo León que
nos reiteraban la importancia de tener prueba de lo que se escribe y dice, de
no dejar nada a la imaginación o a la “prodigiosa” memoria que pudiéramos
tener.
El diario neoyorquino con eso, pensamos, aclara los malos entendidos surgidos y
que han sido apoyados por declaraciones un tanto fuera de contexto realizadas
por funcionarios federales, más preocupados en defender a su jefe que en
ofrecer una versión real a los mexicanos. Refrenda su reputación periodística,
pues.
El PRI, que ha sido difamado en tal publicación asume otra postura bien vista
por un gran sector de la población: silencio, no contestar agresiones y seguir
trabajando en pos del triunfo electoral, cada vez más cercano por dos razones:
el trabajo que se lleva a cabo en cada rincón del país y porque la oposición al
tricolor pareciera que se ha empeñado en que la sociedad se canse de tantas
mentiras y situaciones que, sabemos, no son ciertas y nos quieren vender como
aquellos espejitos, en tiempos de la conquista. También considera la
posibilidad de actuar legalmente y no a través de los medios, lo que es muy
loable y justo.
El presidente del PRI en Tamaulipas Lucino Cervantes Durán no suele contestar
los ataques de la oposición, estén o no fundamentados en algo que haya
acontecido y que, por lógica, tenga distinta óptica: por lo general, el
dirigente tricolor sigue trabajando como lo ha hecho en los últimos días a
partir de reuniones con dirigentes municipales en distintas partes de la
geografía tamaulipeca, estableciendo líneas de acción para buscar el voto
popular.
Es Lucino de la idea de que con declaraciones sensacionalistas no se gana una
elección, porque los tamaulipecos tenemos problemas que resolver, y en
ocasiones no nos preocupa si es en un ámbito determinado –municipal, estatal o
federal- sino que queremos sencillamente, una solución adecuada. No es mucho
pedir, y cuando las soluciones llegan, la gente, -que no es tonta-, sabe de dónde
vienen los apoyos y los sabe agradecer con el voto.
Enfatizamos: el resolver los problemas de la sociedad no es ningún privilegio u
obra caritativa: es la función de los gobernantes, que para ello quisieron
buscar y ganar una elección. Sin embargo, se toma en cuenta una buena labor, y
eso lo saben los verdaderos políticos.
A partir de estos días veremos en la prensa muchas, muchas declaraciones,
algunas, totalmente irresponsables y otras fundamentadas en la diatriba y el
engaño, todo, en aras de ganar el voto.
¿Qué pedir a los partidos, políticos y militantes? La verdad, solo eso.
No queremos que nos engañen, que nos digan que estamos de tal manera cuando la
realidad es otra. Solamente queremos que trabajen, que nos conquisten con su
labor, para, en reciprocidad, llevar nuestro voto a su favor.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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