Por: Luis Lauro Carrillo18/10/2011 | Actualizada a las 09:13h
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El
desplegado periodístico “Por una Democracia Constitucional” suscrito por académicos, intelectuales, escritores y políticos
donde proponen un mecanismo constitucional para un gobierno de coalición para
2012, es un misil que pegó en las precandidaturas de Enrique Peña nieto y
Andrés Manuel López obrador.
¿Por qué decimos lo anterior? Porque la propuesta es contraria al ideal
político del ejercicio del poder del mexiquense y del tabasqueño, políticos
educados, construidos en la cultura de los gobiernos autoritarios, verticales y
antidemocráticos del viejo PRI.
De tal suerte que Enrique Peña Nieto propone resucitar la vieja cláusula de
gobernabilidad de la mayoría artificial para sacar adelante las propuestas de
gobierno.
En tanto AMLO incurre en el pecado de la superficialidad al argumentar que
rechaza las coaliciones por considerarlas disfraces que en el fondo solo representan
lo mismo, es decir la misma mafia en el poder.
Contrario a esas posturas el desplegado aparece apoyado por tres precandidatos
presidenciales: Manlio Fabio Beltrones
(PRI), Marcelo Ebrard
(PRD) y Santiago Creel
(PAN), quienes se presentan como políticos modernos, democráticos,
progresistas y preocupados por los gobiernos eficaces cuyas posicionamientos
resultan totalmente opuestos a los expresados, por Peña Nieto y López Obrador.
En el contexto actual el régimen presidencialista ya resultó obsoleto, ya que desde
las elecciones intermedias de 1997 se rompió la ecuación política expresada en
un Ejecutivo fuerte, más mayoría absoluta en el Congreso, igual a
gobernabilidad, para pasar a la de Ejecutivo débil, menos congreso opositor
fuerte, igual a ineficacia gubernamental.
Por lo tanto es procedente reformar el sistema político mexicano que fue diseñado
y pensado para que el país fuera de un solo hombre, que prevaleció durante
décadas, con un Poder Legislativo fusionado por la hegemonía del ejecutivo; un
Poder Judicial a su disposición. Hoy sigue habiendo presidencialismo, pero ya
no tiene ni al Congreso ni a la Corte como apéndices.
De ahí que el proyecto de los intelectuales responde a la parálisis que sufre
el país, desde el año 1997, en una serie de aspectos profundos, como la
economía, educación y el empleo, ante la falta de acuerdos de las autoridades
en temas urgentes, reforma de estado, fiscal, laboral, energética de seguridad
nacional etc.
El gobierno de coalición es un formato que permitiría al Presidente de la
República tener mayoría en el Congreso. Un ejercicio de poder compartido. La
suma de fuerzas políticas para terminar con la parálisis legislativa
Ahora bien construyamos un escenario donde Enrique Peña Nieto llega a la
presidencia de la republica como seguramente acontecerá, con el 40% de la
votación conforme las encuestas, por lo que le resultaría complicado gobernar
sin la mayoría, como sucedió con Zedillo, Fox y actualmente con Calderón.
La propuesta de un gobierno de coalición es una manera de modernizar a México
de la inacción política que prevalece, pero para concretarla se requiere voluntad
política y preeminencia del interés nacional.
En definitiva el desplegado, su contenido y propuesta, y el peso de los
firmantes, debe entenderse como un duro golpe a la ideología gubernativa de los
precandidatos presidenciales, Enrique
Peña Nieto y Andrés
Manuel López Obrador.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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