Por: Javier Rosales Ortiz16/10/2011 | Actualizada a las 17:57h
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A sus pies, en el piso de uno de los
corredores de Ciudad Universitaria yacía boca arriba unaboina desgastada propiedad de un jovencito
diminuto y de ojo verde, quien con una guitarra en la mano entonaba algunas melodías con voz clara y muy
peculiar que alegraba aquel domingo de los años 80. Acababa de concluir uno de los partidos de
futbol americano en los que participo mi hijo Said Iván, quien a sus seis años
formaba parte del equipo infantil “Vietnamitas” de la prepa 9 allá en elDF, por lo que ese domingo brinco de repente
de la emoción y de la fuerza de un deporte a la delicadeza, a la sensibilidad
que suele producir una canción tranquila y diferente. Unos nos detuvimos a depositar algunas
monedas en la boina y otros pasaron de largo como si aquel trovador fuera
invisible, como si el contenido de la elegante prosa que rociaba a sus melodías
lastimara los oídos o que oliera a rojillo. Ese fue el primer contacto que tuve con él
y solo intercambiamos algunas palabras, por mi parte para felicitarlo por sus
melodías propositivas, tan distintas y tan impregnadas de un olor a limpio, a
flor y a esperanza. Años después se registro un nuevo
acercamiento con este cantante en el programa “Música y algo más” que conducía
en la televisora del Ajusco “Imevisión”,Sergio Romano, sí, aquel señorón canoso de cara de águila que nunca
regateo un espacio a los artistas jóvenes y talentosos quienes navegan por las
calles, por las peñas y por los bares de este país suplicando que se escuchara su
voz y su propuesta. Aprecié, entonces, a un trovador más
completo, más intenso, más seguro, porque bajo la luz de un estudio televisivo
y frente a las cámaras y un micrófono hizo que su voz sonara fuerte y que todo
México escuchara lo que tenía que decir en diez minutos. Ese escenario había sido pisado ya por
Guadalupe Pineda, Marta Isabel Cejudo, Tania Libertad, Eugenia León y muchas
otras cantantes cuya voz se cotizaba en oro, lo que contrastaba con su bolsillo
en ese entonces siempre semivacío. De las melodías de él y de su voz hoy
alimento mi necesidad de escuchar algo de impresionante calidad solo a través
del Internet, porque el trovador desapareció junto con otros que por su convicción
ideológica no se venden ante el tentador monstruo de la música comercial, la de
oropel, la que no dice nada y todo invade. Hoy su discografía es inmensa y eso me
complace, porque su lucha contra lo adverso tuvo frutos, al grado de que se da
el lujo de codearse con los grandes como Silvio Rodríguez, Amauri Pérez, Victor
Manuel y muchos otros que interpretan sus canciones y que las siguen
transformando en enormes. Su nombre verdadero es Alejandro Gómez
Herrera, hijo de “Tilín”, quien fue conocido como “El fotógrafo de la voz” y
sobrino-nieto de “El Chino Herrera”, de quienes aprendió desde los 16 años a hacer
valer el objetivo ideal de un trovador, que es interpretar el sentimiento
popular tocando las fibras más sensibles. Su nombre artístico es Alejandro Filio,
compositor he interprete de melodías que sacuden, que penetran en la piel y en
el corazón, como Mujer que Camina, Brazos de Sol y, mi preferida, Sin la Luna, que es totalmente
deliciosa. Alejandro se presentara este 20 de Octubre
en el Centro Cultural Tamaulipas gracias al ITCA y a iniciativa de su titular
Libertad García Cabriales, quien nos regalara una noche de música, de amor y de
paz, que es ya tan imprescindible frente
a tanto sobresalto, zozobra y paranoia. Es un acierto que el Gobernador de
Tamaulipas, Egidio Torres Cantú, abra la puerta a este tipo de propuestas,
porque su pueblo necesita acercar su corazón a la buena música, si , la que
relaja, a la que alimenta intelectualmente y que hace olvidar aunque sea por un
instante la pena y la desgracia. Estoy seguro que aquí otra vez estrecharé
la mano de Alejandro. Y que disfrutaré de la velada que nos
regalara. Porque para mi ha demostrado que es a la
vez. Pequeño y gigante Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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