Por: Carlos Cortez García15/10/2011 | Actualizada a las 22:30h
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La
semana que termina corrió por el mundo como reguero de pólvora el dato de que
Honduras ocupa el nada honroso primer lugar en homicidios a nivel mundial. La
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito lo publicó en su
primer "Estudio global sobre homicidios". El documento muestra que
hay evidencia de un aumento en las tasas de homicidios en Centroamérica y el
Caribe, que están "cerca de un punto de crisis". Se establece que
Honduras registra una tasa de homicidios de 82.1 por cada cien mil personas,
que es la tasa más alta del mundo.
El
"Estudio global de homicidios" da a conocer que El Salvador ocupa el
segundo lugar, con una tasa de 66 homicidios por cada cien mil habitantes. El
tercer lugar lo ocupa Costa de Marfil con 56.9, seguido de Jamaica con 52.1,
Venezuela tiene 49, Belice con 41.7 y Guatemala con 41.4 por cada cien mil
personas.
La dependencia de la ONU señala a Honduras como el país con el mayor
número en cifras absolutas de homicidios de Centroamérica y el sexto más alto
del continente americano, pues solo es superado por Brasil con 43,909, pero con
una tasa de 22.7 por cada 100,00 habitantes.
Las
cifras absolutas de homicidios en México son de 20,585 y la tasa es de 18.1, mientras
que Colombia tiene una tasa de homicidios de 33.4 habitantes por cada cien mil
y cifras absolutas de 15,459. Y la tasa de homicidios de Estados Unidos es de 5
por cada cien mil habitantes y una cifra de 15,241.
El
estudio de la ONU confirma al triángulo norte de Centroamérica, es decir los
países de Honduras, Guatemala y El Salvador, como una de las regiones más
peligrosas del mundo. Según Ramón Custodio, Comisionado de Derechos Humanos,
los hondureños se caracteriza por ser una sociedad violenta, con la
característica de que de esos homicidios muy pocos son castigados, porque casi
todos quedan en la impunidad.
Como
muestra un botón: el pasado viernes, fue
el día más violento del año en Honduras.
En San Pedro Sula seis
personas fueron ejecutadas en el aeropuerto y ocho reos murieron en una
prisión, mientras que en Tegucigalpa,
tres convictos que salían en libertad fueron acribillados; en el último año se
han registrado más de seis mil muertes violentas y en los últimos seis años se
han registrado unas 25.859 muertes violentas. Según la ONU, las mayores tasas
de homicidios se dan en Honduras, país que tiene una población que no llega a los
ocho millones de habitantes.
Las
frías estadísticas se convierten en señal de alarma en Centroamérica donde,
según el estudio, «el aumento de las tasas de homicidios está cerca de un punto
de crisis». La presencia descontrolada de armas de fuego (responsable en esta
región de tres de cada cuatro crímenes mortales) son el brazo ejecutor de un
problema que, según la ONU, tiene trasfondo económico y social: Los países con
mayores desigualdades de ingresos tienen cuatro veces más probabilidades de
sufrir delitos violentos que las sociedades más equitativas. Por el contrario,
el crecimiento económico y la fortaleza institucional contribuyen a evitarlos. ¿Las
causas? La desigualdad, la falta de oportunidades y la corrupción institucional
y policial. ¿Será este el momento adecuado para que los actuales policías se
vayan sustituyendo por máquinas como en las películas de Robocop? Porque parece
que contra la corrupción aún no se encuentran soluciones de fondo.
PD.
Al parecer, esta semana que termina debe ser bautizada como la semana del gran
Premio de los Osos. Y el Oso de Oro se lo lleva el diputado federal, Jorge
Kahwagi, presidente del Partido nueva Alianza, que después de haber realizado
senda adoración a Baco tuvo la valentía, o descaro, llámele como usted quiera,
de participar en una reunión de comisiones en San Lázaro. El Segundo Oso de
Oro, se lo lleva el Gobernador de Chihuahua, Cesar Duarte Jáquez, por haber
confundido al embajador de los Estados Unidos en México, Anto Ya ni la amuela… Al más puro estilo Fox, durante la
inauguración del foro “Juárez Competitiva” el gobernador de Chihuahua Cesar
Duarte confundió al embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, con
el famoso actor de películas del oeste, al llamarlo “John Wayne”. Pena ajena,
¿no?
PD
2. Un fiesta, una verdadera fiesta sin duda, resultó la inauguración de los
Juegos Panamericanos Guadalajara 2011. La verdad, valió la pena ver el
espectáculo que se vivió en la capital de Jalisco la noche del pasado viernes,
en un evento con una gran calidad. La verdad, en lo personal, me dejó
sorprendido la calidad del evento, la pulcritud, la sincronización. Una
felicitación a los organizadores de los juegos panamericanos y a los atletas
mexicanos suerte, ¡mucha suerte!
Es
todo por hoy en el Hipódromo. Cualquier comentario será bien recibido en carlos.cortesg@hotmail.com.
O en www.lineaagata.com.
Carlos Cortez
Columnista.
Su colaboración Hipódromo Político es publicada en diversos medios de Tamaulipas
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