Por: Carlos Santamaría Ochoa13/10/2011 | Actualizada a las 16:19h
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Hemos
de pedir una disculpa a quienes se toman la molestia de leer esta colaboración,
ya que problemas de salud nos han orillado a suspender el proyecto de la
caminata por la diabetes en el Camino de Santiago. Deseamos fervientemente que
se pueda superar el inconveniente de salud y se pueda concluir la misma. Lo más
importante es estar seguros de que llegaremos.
Y ya que tocamos temas de salud, queremos comentar sobre las muchas propuestas
que hay en el mundo para combatir uno de los problemas más severos y que no es
privativo de México, aunque es cierto que constituye nuestro principal problema
de salud pública: la obesidad y el sobrepeso, que son detonantes de pandemias
como la diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y otras
más.
La expresión “A por la obesidad” significa para los españoles algo así como
“vamos contra tal o cual situación”, de ahí el título de la colaboración. España
es un país con una importante infraestructura sanitaria: las instituciones de
salud son eficientes a grado tal que muchos africanos buscan entrar sin papeles
para aspirar a éstos. Los indocumentados tienen derechos de asistencia también,
de ahí que surja este movimiento.
La Federación de Usuarios Consumidores Independiente –FUCI- en voz de su
dirigente Gstavo Samayoa, ha hecho una propuesta muy interesante que tiene que
ver con tributos fiscales: proponen la creación de un impuesto “anti-obesidad”,
cuyo destino sea abaratar los productos saludables. Vamos por partes.
Proponen seguir el ejemplo de Dinamarca, donde se gravan con impuestos más
elevados los productos con alta presencia en grasas perjudiciales para la
salud, porque favorecen la obesidad y enfermedades cardiovasculares, quees la primera causa de muerte en Europa.
“Tendría doble efecto disuasorio”, dice Samayoa, quien supone que los
consumidores, siempre vigilantes de su economía, buscarían alimentos más
saludables –y baratos-, mientras que las empresas producirían alimentos más
saludables para evitar tener que hacer frente al llamado “impuesto
anti-obesidad”.
Exigen a la vez, que se limite, por ley, el uso de grasas saturadas y se
etiqueten de manera correcta y clara los productos en los que las sustancias
son poco saludables.
Como antecedente, hace algunos años se obligó a las empresas norteamericanas
que venden hamburguesas a que junto a sus listas de menú y precios indiquen el
contenido calórico de los “combos” que no son más que una bomba para la salud.
Es un buen paso, pero suponen que falta aún más.
Sin lugar a dudas son buenas ideas que bien podrían instrumentarse en nuestro
país donde la obesidad se constituye como el principal problema de salud y
origina una serie de multimillonarios gastos al sector Salud. En ese sentido,
podría legislarse para que se obligue a emitir la información completa, y en
ese sentido, que la decisión sea del consumidor.
El hecho de que pudiera aplicarse un impuesto como sugiere la FUCI española, en
nuestro país quienes comercializan productos altos en grasas nocivas tendrían
que pagar más impuestos, y además, los alimentos sanos tendrían alicientes
fiscales.
Entendemos que suena difícil y un poco utópico, pero la verdad es que tenemos
que impulsar estrategias que nos permitan volver a contar con una comunidad con
mejores hábitos nutricionales.
Cabe destacar que en Tamaulipas se han llevado a cabo acciones muy intensas a
favor de una buena nutrición, impulsadas por la Secretaría de Salud; en ese
tenor, el secretario Norberto Treviño García Manzo ha insistido en que tenemos
que cambiar de hábitos en casa, y se ha impulsado el programa de mejora
alimenticia en las escuelas.
Se trabaja muy fuerte en lo que amenaza con convertirse en la pandemia más
importante del siglo que inicia, y las acciones que se llevan a cabo siempre
serán pocas cuando se trata de propiciar la mejora en la calidad de vida de
nuestra gente. El Congreso tiene una buena iniciativa que bien puede ser
consultada con la Secretaría de Salud. Todos podemos hacer labor para mejorar,
si es que queremos vivir más y mejor.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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