Por: Carlos Santamaría Ochoa12/10/2011 | Actualizada a las 15:22h
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Puente
la Reina, Navarra.- En la última etapa del camino aragonés, surge la
historia del Puente la Reina, vinculada históricamente con el recorrido más
transitado: el Camino Francés, que surge desde San Jean Pied de Port hacia
Santiago de Compostela, y es precisamente en este lugar donde se unen las dos
rutas jacobeas. Es
justamente en esta población navarra donde confluye el camino aragonés y el
camino francés: el primero, que nos ocupa en esta ocasión, inicia en Somport,
justo en los Pirineos, y el camino francés inicia en San Jean Pied de Port,
también en los pirineos. Los paisajes cambian radicalmente, aunque la sequía ha
hecho estragos en los mismos: los embalses se encuentran con niveles
alarmantemente bajos, lo que provoca por consiguiente que cambie radicalmente
lo que normalmente son bosques verdes, aunque por la época, comienzan a pintar
de rojo, como sucede en México, donde el verde cambia a rojo; la esperanza se
convierte en el otoño que se vive. Antes
de llegar a Puente de la Reina, hay que pasar por Óbanos, una localidad
histórica que es exactamente donde se unen los dos caminos, ahí, donde se
encuentra la iglesia de San Juan Bautista, de estilo neogótico y con fecha del
siglo XII, dedicada a Nuestra Señora la Blanca. En
Óbanos, cada verano se representa una obra de teatro callejera llamada
“Misterio de Óbanos”, basada en una leyenda medieval del Camino de Santiago.
Según la misma, Santa Felicia, que proviene de una noble familia de Aquitania,
abandona todas sus riquezas para dedicarse a servir a los pobres después de su
peregrinación a la tumba del apóstol. Su hermano Guillermo la mata como
venganza por lo que supone un ultraje a la familia, pero después es él quien
peregrina a Compostela y, arrepentido de su crimen, sigue la obra de su hermana
por el resto de su vida. Llegando
a Puente la Reina se encuentra el puente del siglo XI, que fue mandado a
construir por la reina Doña Mayor, esposa del rey Sancho III, para facilitar el
paso a los peregrinos; se dice que en esa parte del río Arga los peregrinos
tenían que cruzar ingresando a él, lo que los hacía propensos a sufrir los
robos de asaltantes, razón por la que la reina decidió la construcción de esta
hermosa obra, un puente de seis arcos, cuya imagen conforma un “espejo”
bastante interesante a la vista, y donde la mayoría aprovechamos para hacer una
o dos fotografías. Estos
lugares e historias nos recuerdan muchas cosas en cada momento, pero también
nos hacen sentir la necesidad de que, para poder establecer criterios que nos
lleven a aprovechar lo que vivimos es menester cuidar la salud, que resulta lo
más importante; así, quienes vivimos con diabetes hemos de considerar la
necesidad de un adecuado control, como nos lo hace ver el médico cuando
acudimos a la consulta, o los que participan en los clubes de autoayuda que
tenemos en todas las unidades médicas de Tamaulipas. Y
en ese sentido, requerimos no únicamente en aspectos referentes a la diabetes
sino a otros padecimientos, inculcar en los nuestros la mecánica de prevención,
de saber qué hacer antes de que sucedan las cosas. No
se trata de ser adivinos, pero, si se tienen factores de riesgo para alguna
enfermedad, sea cáncer, diabetes, hipertensión o asuntos que tienen que ver con
el corazón, habrá que tomar las providencias para disminuir los riesgos. Algo
así como comprar menos boletos para la rifa, pues. Y
esa es una labor que debe iniciar en casa, con los nuestros; los hijos deben
ser los primeros en aprender este tipo de medidas y tomarlas como propias y determinantes.
Muchas veces no entendemos las mismas porque gozamos de cabal salud, pero
cuando nos diagnostican algo incurable, ya no sabemos qué hacer y nos
lamentamos por el tradicional “hubiera hecho tal o cual cosa”. Los
“hubiera” no deben existir, no sirven. De nada vale cuando ya se ha
diagnosticado algo a la fecha incurable. Puente la Reina nos ofrece, en esa
unión con el Camino Francés, una buena reflexión al respecto. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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