Por: Carlos Santamaría Ochoa08/10/2011 | Actualizada a las 17:06h
La Nota se ha leído 1594 Veces
Arrés,
Aragón.-Uno de esos muchos sitios donde el tiempo se
detiene puede ser una descripción adecuada de Arrés, un pequeño punto en la
geografía aragonesa, justo en un picacho que cruza altura con los Pirineos:
enfrente, previa vista imponente del valle y el río Aragón, los famosos montes
se levantan orgullosos, mostrando su grandeza. Arrés tiene un especial encanto
en sus poco menos de 50 habitantes según el censo, sin embargo, viven del
Camino de Santiago en gran parte.
En el albergue de los peregrinos, Carlos y José Luis, dos hombres que fungen
como hospitaleros nos hacen más pasadera la sesión; acompañantes de diversos puntos:
Mallorca, Italia, Holanda y Francia hacen que la convivencia nocturna se
convierta en una buena cenapretexto
para intercambiar opiniones en esa lengua que alguien describió como “el
lenguaje del camino”.
Antes, hubo que ir a la Ermita del lugar, donde estampas antiquísimas recuerdan
los orígenes del sitio.
En medio del caserío que conforma la población, se encuentra la Iglesia de la
Inmaculada concepción, central de Arrés y que forma muralla con el torreón
gótico que aún se yergue junto a ella. Al parecer, la iglesia fue edificada en
el siglo XVI, sin embargo sufre importantes reformas: se sustituyeron en el
siglo XVII las antiguas cubiertas de crucería estrellada, por la actual de
medio cañón con lunetos,en el siglo siguiente
se ha colocado el retablo actual, decorándose la capilla de la Virgen del
Rosario con pinturas populares.
De la iglesia se consta que es de planta rectangular de una sola nave con
cuatro cañillas ente contrafuertes, dos a cada lado. La nave se prolonga hacia
la cabecera en un ábside poligonal. El altar mayor está presidido por un
retablo rococó de la Inmaculada.
A los pies, se abre una sencilla puerta de entrada, compuesta por un arco de
medio punto y cobijada por un pórtico al que se accede a través de otra puerta,
en cuyo dintel está labrada una cruz.
Finalmente, y al exterior, el elemento que quizá llama más la atención es la
torre-campanario, de marcado aire defensivo, cuya silueta destaca de entre los
tejados. La torre es de planta cuadrada, de un solo cuerpo y rematada en el
lado sur por dos ojos semicirculares.
Arrés comienza a mostrar el otoño hispano: mucho viento comienza a sentirse y
hay augurios de mal tiempo, amenazando algo de lluvia pero baja en las
temperaturas.
En la mañana, antes de salir de Jaca, hubo que revisar niveles de glucosa,
dosis de insulina y todo lo que el médico nos sugiere llevar a cabo para tener
un buen control de la glucosa.
La diabetes no nos va a derrotar y este es un buen motivo para seguir adelante.
Caminar por el Puente de la Reina de Jaca y seguir hasta Arrés ha sido una
buena experiencia. A medio camino, un chequeo más para garantizar que el
desayuno ha hecho su labor en forma adecuada, pero lo más importante quizá ha
sido el disfrutar de un nuevo amanecer, entre la historia de los pueblos de
Aragón y la bendición de Dios. Una oración, una plegaria, un recuerdo a los
seres queridos resulta fundamental en estos momentos, y el recuerdo también
para quienes como nosotros, viven con diabetes, para que sea cualquiera que se
presente, el pretexto cotidiano para seguir con nuestro autocontrol. No hay que
dejarse derrotar, así de claro.
Checar mensajes de los seres amados resulta prioritario, y también recordar que
detrás de cada persona con diabetes hay una estructura dentro del organigrama
de salud que tiene todas las herramientas para ofrecernos un buen cuidado
personal y familiar. Caminar, la actividad física más importante, puede ser la
diferencia entre ser lo que somos y querer serlo. La decisión, como siempre,
está en cada uno de nosotros.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas