Por: Carlos Santamaría Ochoa07/10/2011 | Actualizada a las 10:54h
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Jaca,
Aragón.- Con sus majestuosos edificios históricos, Jaca, como muchas otras
ciudades y poblaciones españolas, se niega a morir y procura con el turismo
salir adelante, aunque muchos de sus pocos habitantes, sentados, pacientemente,
esperan sus últimos días con toda la tranquilidad que puede tener alguien que
sabe que no hay futuro para su tierra. Sus herederos han partido a las grandes
ciudades, donde el monstruo urbano ha devorado a los jóvenes que antaño eran
promesa y hoy… obreros de alguna fábrica o empleados en un negocio de venta de
cualquier cosa. Poseedora
de una iglesia Catedral del siglo XII – XVIII, Jaca nos remonta a la historia
de los primeros pobladores de aquel reino aragonés. Dentro de las naves asoman
frescos muy antiguos y en la oscuridad que permite ver a contraluz las imágenes
de piedra, asoma el museo diocesano y otros atractivos más que, si bien es
cierto que son pocos, el turista los disfruta cabalmente, aunque los horarios
cada vez son más difíciles de empatar porque el verano ha pasado y se preparan
para la otra oleada de turismo: la nieve y los esquiadores. Jaca
y otras poblaciones aragonesas son paraíso de muchos europeos que practican los
deportes de invierno, a punto de hacerse presentes, aunque hoy por hoy sigue
haciendo mucho calor, atípico en la temporada y que mantiene la mayoría de
embalses en crisis alarmante. El río Aragón apenas lleva un soplo en su cauce y
tal situación contrasta con los tonos de los Pirineos, que si bien es cierto
que nos ofrecen un casi mágico mosaico de verdes y ocres, no es en nada lo que
antaño regalaba a los admirados paseantes a esta zona. La
mañana inicia como otras: chequeo de niveles de glucosa y consumo de alimentos
con carbohidratos de lenta absorción, a manera de que se vayan asimilando de
acuerdo al enorme esfuerzo que implica esta segunda etapa de 25.7 kilómetros de
bajada, pronunciada, de esas que llaman acá “rompepiernas”, es decir, que si no
se toma el cuidado necesario puede haber lesiones de consideración. Ya
en el camino a Arrés encontramos los servicios médicos oficiales que garantizan
una adecuada atención. Fuimos testigos y beneficiarios al mismo tiempo. Los
miembros de la asistencia social tienen muy claro el hecho de saber para qué
están en las dependencias, centros de salud y hospitales. En ese sentido no
tenemos nada que añorar, porque afortunadamente la tierra nuestra tiene un
aparato de salud eficiente que funciona de acuerdo a las necesidades de casi
todos los que los empleamos, sea a través de una u otra opción. Durante
el camino de Jaca a Arrés encontramos un puente medieval reconstruido y la
iglesia parroquial de Santa Cilia de Jaca, cuya antigüedad data del siglo XVII.
En
el poblado de Puente la Reina de Jaca encontramos vestigios de los condes de
Atarrés, de los siglos XV y XVI. Arrés nos regala la vista de una arquitectura
rural típica de un pueblo semi-abandonado –cuenta con 64 habitantes según
estadísticas- pero que muestra la iglesia parroquial de la Inmaculada
Concepción del siglo XVI o la ermita de Santa Agueda, en el cementerio que está
justo en las afueras de la localidad. Aquí
hemos tenido oportunidad de conversar con quienes manejan la seguridad social
de estos lugares y hemos transmitido algunas de las experiencias que tenemos en
Tamaulipas en favor de quienes vivimos con diabetes y queremos salir adelante:
las políticas oficiales y de instituciones no gubernamentales, así como de la
iniciativa privada, unidos, todos, para que entremos en conciencia y podamos
aspirar a una mayor calidad de vida. Hay
mucho qué hacer aún, y lo sabemos, pero en tanto sigamos caminando no podemos
afirmar que el tiempo no se aprovecha, aunque, claro está, tampoco podemos
cantar victoria: mientras la diabetes, la hipertensión, las enfermedades
cardiovasculares sigan siendo las principales causas de muerte, propiciadas por
la obesidad y el sobrepeso, no podemos decir hemos ganado, pero sí es propio
asegurar que vamos caminando en el camino correcto. Buen Camino! Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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