Por: Luis Lauro Carrillo07/10/2011 | Actualizada a las 09:42h
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En
el nuevo sistema político mexicano, después de que desapareciera la Presidencia
de la República como el órgano articulador de las decisiones de poder, los Gobernadores
adoptaron un papel determinante en ese proceso.
No cabe duda que Enrique Peña Nieto lleva una amplísima ventaja para ser
el candidato presidencial tricolor, contando con un grupo fuerte al interior del PRI formado por
gobernadores, ex gobernadores y legisladores federalesque concluirán
su gestión, quienes en sus respectivos estados ya no tienen futuro político, siendo
los más interesados en que el PRI saque al PAN de los Pinos.
De ahí que Humberto Moreira dirigente nacional del PRI
llamara a nueve ex gobernadores a quienes conoce por que junto con ellos gobernaron
simultáneamente sus respectivas entidades, para posteriormente incorporarlos a
la campaña presidencial, cabe señalar que los nombramientos obedecen a los
intereses que los propios Gobernadores gestionaron durante su sexenio.
Todo parece indicar que al PRI no le interesa el desastre económico y social
que los ex mandatarios dejaron en sus entidades, se les premia porque ninguno
de ellos perdió elecciones y porque además se considera que posiblemente mantienen
vínculos de financiamiento a nivel local.
No obstante lo anterior Peña
Nieto, para conseguir su objetivo tiene un obstáculo muy importante que
superar, vencer la resistencia de los gobernadores en funciones de su partido,que lo pueden
hundir en la derrota, más
allá de triunfar con holgura a la izquierda o a la derecha con candidatos
propios o coaligados.
En los hechos los gobernadores se
convirtieron en una especie de reyes locales, sustituyendo en sus feudos al
gran monarca que caracterizaba al presidencialismo autoritario. Son jefes de
estado y de gobierno, jefes del partido, jefes de las fuerzas de seguridad, con
facultades constitucionales y metaconstitucionales.
De tal suerte que los
gobernadores priistas, incluidos panistas y perredistas del país, controlan a
los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y el municipal de su estado,
controlan los órganos de fiscalización de las legislaturas, controlan sus
institutos de transparencia e información, controlan su comisión de Derechos
Humanos, controlan sus organismos electorales.
Se comprenderá que los
gobernadores de dientes para fuera le expresan a Peña Nieto todo su apoyo en
pos de la conquista de la presidencia de la republica. La pregunta obligada:
¿Por qué la resistencia soterrada del poderoso grupo de gobernadores priistas?
Porque si regresa la figura del Presidente priista, los mandatarios tricolores estatales
tendrán por encima de su poder el del presidente.
Del mismo modo los gobernadores
además controlan el Congreso de la Unión a través de sus legisladores y son los
que más recursos reciben de la Federación sin estar obligados a rendir cuentas,
en suma controlan todo, como antes lo hacían los presidentes priistas.
Aquí surgen otras preguntas a
responder ¿Reaparecerá el síndrome “Madrazo”, expresado en traición, vacío y abandono de los grupos
de priístas que podrían contribuir a la derrota Enrique Peña Nieto?
¿Si el PRI ganara la presidencia
de la republica en 2012, los gobernadores tricolores regresarían a su antiguo
status de Virreyes?, ¿convendrá a los gobernadores priistas que la facultad de
decisión de designar su propio sucesor, diputados y senadores, regresarla al
presidente de la republica?
Por otro lado también muchas
fuerzas e intereses se han alineado para que el PRI vuelva al poder. Los
poderes facticos como la empresas televisoras, grandes empresarios,
decepcionados del desorden y la violencia delincuencial interminable en los
gobiernos panistas, así como ciudadanos que están convencidos de que los
priístas sí saben gobernar.
En definitiva el PRI no solo no ha muerto, sino que está más vivo que nunca,
nada o muy poco cambió, el sistema de partidos en su conjunto se volvió copia
fiel del priismo añejo, ya que no detuvo ni corrigió a tiempo las viejas
prácticas. El PRI, de ganar la presidencia, enfrentaría el dilema de restaurar
el viejo régimen o realizar una autentica reforma del Estado como la propuesta
por Manlio Fabio Beltrones.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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