Por: Carlos Santamaría Ochoa06/10/2011 | Actualizada a las 12:15h
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Somport, España.- En el último punto de la geografía
española, donde se conjuga con Francia, inicia el camino aragonés, con el
objetivo de hacer ver al mundo que podemos, que tenemos fuerza para hacerlo, y
que quienes vivimos con diabetes no tenemos nada que no se pueda ocupar para
lograr cualquier objetivo, pero más importante aún, el deseo de que todo mundo
entienda la necesidad de establecer modos saludables de vida en cuanto a
alimentación y hábitos de actividad física. Tan solo 858 kilómetros nos separan de Santiago de
Compostela, a los que ha que sumar 78 kilómetros más que son los que se recorren
por la Costa da Morte, para llegar a Finisterra, el “fin de la tierra”, como
suponían nuestros ancestros hace miles de años. El puerto de Somport está desierto preparando a los
turistas de invierno: hay dos grandes tiempos para la gente de todos estos
puntos geográficos: el verano y el invierno; en la primera ocasión, mi les de
turistas, principalmente europeos, inician el camino aragonés en un tiempo
pleno de calor, aunado a las vacaciones propias de prácticamente todo el mundo.
En el invierno, los Pirineos se cubren con un albo manto de nieve que en forma
impresionante cubre esas imponentes formas rocosas que surgen majestuosas para
recordarnos que nada hay que no pueda el Ser Supremo darnos si lo
buscamos con fe y esperanza. En este caso, iniciar la caminata en ese punto tiene
varios significados, pero el más importante es cubrir la etapa de 32 kilómetros
entre veredas y la margen del río Aragón, castigado por la intensa sequía que
vive el continente europeo y casi todo el mundo en lo que suponemos, es un
enorme grito desesperado que la madre naturaleza emite ante el castigo que
recibe a diario con la contaminación y todo eso que poco a poco va haciendo que
la piel se queme más con el sol, o que las praderas estén desérticas. Somport era llamado según la historia Summus Portus por
los romanos, y fue empleado a partir del siglo XI por los peregrinos del sur de
Europa que seguían el Camino de Arles, conocido también como Vía Tolosana, y
que se constituía como uno de los cuatro caminos de peregrinación medieval más
importantes, procedentes de Francia. Los tres restantes confluían por
Roncesvalles, ya en Pamplona. En el camino hay algunos monumentos que se conjugan con
los parejes del río Aragón y la inmensidad de esos cerros que poco a poco
pierden su verdor para comenzar a dorarse y dar paso a la nieve decembrina. La estación de Canfranc es una construcción muy
importante, hoy remodelada y procurándole dar un mejor uso fue inaugurada por
el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera. Este sitio hoy es un hotel de
lujo y museo. Más adelante, se llega Canfranc, el pueblo del que toma el nombre
la estación, con sus atractivos históricos, y cuyo origen data del siglo XI
como tal. En todo momento surgen las necesidades de una persona con
diabetes que emprende una caminata de exigencias superiores: hay que levantarse
a muy temprana hora aunque no como en el verano, pero lo primero que se debe
hacer es checar los niveles de glucosa, inyectarse insulina y tomar los
medicamentos correspondientes. Es importante llevar dentro de las provisiones algo
dulce, porque el esfuerzo que se realiza kilómetro a kilómetro lo exige. Hay
que cuidar la salud y comenzar a caminar prácticamente en solitario. La gente
ya no acude como en otros meses y menos en esta ruta que no tiene la
popularidad del Camino Francés, donde se unen allá por el Puente La Reina,
siete etapas más adelante. Hay que agradecer a nuestro Ser Supremo por la
oportunidad, y hacer nuevamente el llamado a cada persona sobre la necesidad de
hacer camino en la vida, de trazar una ruta que nos permita vivir con mejor
calidad de vida, no olvidar los “deberes” médicos y establecer como prioridad
el cuidar la salud hasta el último de nuestros esfuerzos. Información, la hay,
porque la autoridad se ha preocupado de entregárnosla, y los medios hemos
cumplido también. Falta nuestra parte, pues. Buen Camino! Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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