Por: Carlos Santamaría Ochoa01/10/2011 | Actualizada a las 15:28h
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Siempre
los domingos se antoja escuchar un mensaje distinto, algo que nos aleje aunque
sea unos minutos de la tensión cotidiana. Hoy quisiera compartir algo muy
personal con quien tiene la amabilidad de leer esta colaboración, y que tiene
mucho que ver con el agradecimiento hacia la vida que me ha permitido ser lo
que soy y nada más.
Ha de perdonar, pero luego de los acontecimientos de los últimos días no queda
más que agradecer el estar vivo y poder seguir caminando.
La visita de los amantes de lo ajeno en dos ocasiones en menos de 45 días no es
fácil de digerir, y tampoco el que se reciban noticias que frustran un esfuerzo
de años por transmitir un mensaje de esperanza a quienes como quien escribe,
vivimos con esa “sombra” que se da en llamar diabetes, y que no es más que el
instrumento que ha elegido a quien todo debemos para poder apoyar a quien lo
necesita.
Hace cinco años ya que recorrí el Camino de Santiago para demostrar al mundo
que quienes vivimos con diabetes podemos hacer cualquier cosa, y más quien no
la tiene: hay que hacer ejercicio, vivir mejor para evitar un diagnóstico de
esta naturaleza.
En aquel entonces, ese gran amigo llamado Rodolfo Torre estructuró un programa
de apoyo a nosotros, mismo que tuve oportunidad de difundir en la caminata de
980 kilómetros, de la que hubo constancia en exposiciones, crónicas publicadas
en este medio y un libro, auspiciado por nuestra máxima autoridad universitaria.
Los momentos poco agradables amenazan la tranquilidad de uno, sin lugar a
dudas.
Cuando violan tu intimidad y se llevan no tus bienes, sino tu privacidad, no se
asimila de la noche a la mañana, más cuando son cosas producto del trabajo de
años. Los bienes materiales son eso, y como tales, se recuperan: el bienestar y
el alma libre no, y esa no hay que perderla.
Confieso que he tenido momentos muy difíciles en estas últimas horas: a punto
de iniciar una nueva cruzada y también, a unas semanas de buscar el alcanzar
una meta académica soñada desde el año 2005, y que seguramente convertirá a
nuestra unidad y nuestra carrera en una de las pocas con cuatro doctores en
periodismo y comunicación.
En plena depresión por la noticia y la imposibilidad de hacer algo a distancia,
llega la hora de dormir sin lograrlo, sin embargo, el amanecer fue distinto:
Por la ventana del cuarto del Burgo, el cielo de Santiago muy nublado, tapaba
toda posibilidad de que llegase el sol a las instalaciones deportivas de abajo,
sin embargo, el grisáceo cielo me regaló algo único: un enorme Arco Iris se
levanto orgulloso, erguido y lleno de vida y color.
Hay que interpretar las cosas: Dios me ama, está conmigo en todo momento, y no
me ha abandonado. La vida me ha dado ejemplos de su enorme bondad a través de
mi familia, de donde provengo y la que he formado a pesar de todo. El empleo me
ha permitido ayudar a mucha gente con diabetes. Estoy vivo y aunque ya se han
llevado todos mis bienes materiales y han dejado el lugar que habito hueco,
vacío y violado, creo que hay un Ser superior que me ha regalado su colorida
luz para recordarme que hay por quien vivir, que la vida no ha acabado, y que
algún día recobraremos lo que han sustraído en forma sencilla e ilegal.
La autoridad hará su trabajo, y eso esperamos, pero en tanto, sigo vivo, sigo
con el entusiasmo de volver a mostrar al mundo que podemos caminar por él con
un mensaje de esperanza y de solidaridad.
No es fácil, insisto, superar dos ocasiones que se meten a tu casa y te llevan
todo lo que te ha costado años, pero a pesar de todo, Dios, gracias por darme
la vida, lo que tengo a mi alrededor, y la esperanza e ilusiones de niño que no
han muerto aún.
Gracias a la vida, a mis amigos y a quien se ha solidarizado en estos momentos
difíciles.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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