Por: Carlos Santamaría Ochoa28/09/2011 | Actualizada a las 18:18h
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Se
refiere el título de la colaboración a aquella frase tan mexicana que se
empleaba –y aún se escucha- en cantinas y bares o en fiestas privadas, y que
tiene que ver con la última copa de la jornada, que a veces es la diferencia
entre estar vivo o no estarlo, entre vivir como cualquiera o dentro del mundo
de la discapacidad que, si bien es cierto que tiene muchas facilidades hoy en
día, nunca será igual, porque perder un miembro o la movilidad de ciertas
partes del organismo no tiene precio, simplemente, así de claro.
Ferrol es una pequeña localidad gallega que tiene su vida social, económica y
política, con sus aspectos positivos y negativos como todo sitio del mundo. La
problemática social tiene muchas aristas, una de ellas es, y todos lo sabemos,
el consumo desmedido de bebidas alcohólicas que cada vez se torna mucho más
difícil, porque hoy son nuestros chicos los que asumen posturas protagónicas y
toman más que nosotros cuando niños, y mucho menos que nuestros padres y
abuelos.
Francis Scott Fitzgerald decía: “cuando estoy sobrio, no puedo soportar a la
gente; cuando estoy borracho, son los demás los que no me soportan”.
En ese sentido, y considerando la frase anterior, vemos que el alcoholismo se
extiende y se multiplica en comunidades de menor rango de edad. Galicia tiene
una media de alcohólicos que acuden a sus centros de 32 años, cuando hace unas
décadas era de más de 45.
La crisis es un buen pretexto para muchos: dicen que la falta de empleo –paro,
le dicen aquí- provoca que muchos se tiren a la bebida para no sentirse tan
mal, y que se ha incrementado considerablemente a grado tal que se tiene el
registro aproximado de que el 53 por ciento de los adultos en España consume
habitualmente alcohol.
José Ruzo, presidente de la Asociación de ex alcohólicos de Ferros pone el dedo
en la llaga y comenta que el 81 por ciento de muchachos de 14 a 18 años ha
probado alcohol y el 45 por ciento de éstos ha consumido o consume tabaco.
Escalofriantes cifras, porque todos sabemos –y no podemos negarlo- que tanto el
alcohol como el tabaco son armas mortales voluntarias, es decir, que a
sabiendas del daño que hacen, las empleamos.
En la encuesta que hizo e-Darling en Galicia, a una población de 20 mil
usuarios, cada año en Ferrol se registran 62 nuevos casos de ingreso a grupos
como los de Alcohólicos Anónimos que tenemos en México, es decir, que pretenden
tratarse de alcoholismo.
Dice Ruzo que “cando decides tratarte, ya llevas muchos años, y cuando te das
cuenta, ya estás enganchado”. Así resume la problemática que se repite en cada
pueblo de España y gran parte de Europa. Los alemanes tienen fama de bebedores,
pero eso no los exime de un problema de alcoholismo, al igual que los franceses
o ingleses. Los mexicanos, sin tanto aspaviento y con los tequilas, mezcales y
otras bebidas tenemos nuestro propio problema.
Estadísticas las hay, pero el asunto es enfrentar este problema tan serio.
Caer en las garras del alcohol es un infierno: hace veinte años, a Ferrol
llegaban alcohólicos de entre 45 y 50 años; hoy en día, llegan de 30 a 40, lo
que nos habla de que estamos bebiendo en edades más tempranas, y ello nos lleva
a la problemática que hoy asumimos y debemos enfrentar.
¿Cuál es la estrategia de la autoridad? La orientación para que tengamos en
cuenta los daños que ocasiona la bebida, y por otra parte, restricciones para
la venta a menores y otras cosas, pero aún falta, pensamos, y debieran obligar
a quienes comercializan con el alcohol para que hagan campañas sobre el consumo
responsable con más severidad, o lo que es lo mismo: que inviertan en
prevención y listo.
En ese sentido, deberíamos dar un vistazo a nuestros hijos y la manera en que
se divierten.
El alcohol no es necesario para estar bien, y eso lo sabemos todos, pero hay
que hacer que nuestros hijos lo comprendan, para evitar tener alcohólicos
jóvenes, ya que esto marca permanentemente su existencia.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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