Por: Carlos Santamaría Ochoa26/09/2011 | Actualizada a las 14:17h
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Ya lo dicen algunas canciones: mujeres divinas, aunque
nos peguen. Sin lugar a dudas, la mujer se constituye como la parte más
importante del desarrollo del ser humano: de ella venimos, es ella la que nos
prodiga los primeros cuidados y, muchas veces, es ella la que nos hace ser lo
que somos. Equivocadamente se ha interpretado el dicho aquel que
reza “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”; las feministas han pensado
que se dice que ellas siempre están detrás nuestro, es decir, que no se les
permite sobresalir. Nosotros tenemos otra interpretación, aunque respetamos las
anteriores: suponemos que para que uno triunfe y haga grandes empresas, se
requiere talento y otras virtudes, pero también es fundamental tener el apoyo y
consejo de alguien: es aquí donde entra la mujer, la mujer que aconseja, que
dirige, que hace a través nuestro. Es ella, pues, la que nos auxilia para
llegar. Juega un papel –valga la comparación- con el director técnico de un
equipo, que es el cerebro y otros los que corren tras la pelota, pues. En ese tenor, hay uno de esos hombres que, como Nostradamus,
han hecho predicciones para el futuro. Hemos visto algunas sobre México y
hablan de que habrá una mujer presidenta, aunque, para beneplácito de muchos,
será dentro de 60 u 80 años. Sin embargo, no podemos dejar de reconocer que
dentro de la política mexicana, aunque se encuentra en una grave crisis, hay
mujeres muy valiosas que bien pudieran dirigir nuestro país con excelentes
resultados. No compartimos la idea de los que suponen que Josefina
Vázquez Mota podría ser una buena presidenta; pensamos que le falta carácter y
muchas otras cosas más, pero sí hemos visto con buenos ojos el comentario que
en Galicia hacen de las mujeres políticas mexicanas. Se habla de una dama que
“viste muy mexicana” y se refieren a Beatriz Paredes Rangel. No tenemos duda que
sería una magnífica presidenta. La mujer nos tiene algunas ventajas en lo general, aunque
hay sus particularidades, claro: es mucho más disciplinada que el varón, en
foros y discusiones, se le tiene más respeto y ayuda a que haya un ambiente más
propicio para debatir; la mujer, pensamos, no gusta de ser exhibicionista, o al
menos, mucho menos que el varón. Hace unos días, el gobernador Egidio Torre Cantú estuvo
con las mujeres priístas, donde Blanca Anzaldúa Nájera recibió una nueva
encomienda de la que, no dudamos, saldrá adelante por su talento demostrado con
anterioridad, como maestra, funcionaria de cultura y muchas cosas más. Torre Cantú les convocó “a que asuman su cargo con
el compromiso de mantener y fortalecer la unidad de nuestra organización política,
-el PRI- este es un acto de gran transcendencia para la vida de nuestro
partido, por que las mujeres son un pilar en la construcción de México y del
Tamaulipas que todos queremos, las mujeres están presentes en la vida política,
económica, social y cultural de nuestro estado, forman una parte muy importante
de mi gobierno y lo representan dignamente en el congreso de la unión, en la
cámara de senadores y en la cámara de diputados, forman parte del congreso del
estado, forman parte del supremo tribunal de justicia.” Quizá faltaron más ejemplos, pero lo que queda claro es
que la mujer ha sido una importante protagonista en la vida política de
Tamaulipas y de México, y está preparada parea asumir su papel determinante en
el proceso electoral para renovar la presidencia de la República. Lo que nos queda muy claro es que la mujer puede hacer
muchas cosas muy positivas en todos los ámbitos, y puede ser el tiempo en que
el PRI, dadas las circunstancias actuales, opte por postular a una de sus
baluartes femeninas para contender seria y decididamente, y recuperar un sitio
desde el que, suponemos, se podrá comenzar a reconstruir el México que todos
queremos, el México tranquilo y progresista, donde se aprovechen al máximo los
grandes tesoros que tiene nuestro país. Una mujer puede ser la gran diferencia,
y muchos lo sabemos, aunque no queramos reconocerlo por un estúpido y mal
encaminado “machismo” que no es más que pretexto para esconder frustraciones y
culpar de nuestros fracasos a otros… y otras. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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