Por: Carlos Santamaría Ochoa23/09/2011 | Actualizada a las 14:58h
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El tema viene a colación por una
información publicada en el diario El Mundo, de España, y que tiene que ver con
el derecho a la información, que no debemos confundir con el libertinaje con
que muchas personas se conducen. Los españoles de plano no se midieron: el
Consejo de Radio y Televisión Española –RTVE- impone censura previa a los
informativos –noticiarios-, y eso se lleva a cabo por la votación a favor de
los miembros del Partido Popular, el CIU, y la abstención del PSOE, CCOO y ERC,
que son las fuerzas políticas de ese país europeo. Cuando su presidente Alberto Oliart deja el
cargo, se decide tener una presidencia rotatoria, es decir, un mes estará
dirigiendo cada consejero, y cualquier consejero puede acceder al sistema
denominado “inews”, que les permite poder visualizar los contenidos de los
informativos antes de que pasen al aire, o sea: algo así como que podrán checar
qué se va a manejar, a quien y cómo se preguntará. El equivalente americano a
la Ley Mordaza, sin duda alguna. Los consejeros pueden saber de antemano qué
se va a preguntar a un político de su partido o como se va a tratar una
información, lo que es considerado como “gravísimo” por fuentes de la RTVE. La
propuesta viene del Partido Popular, y crea una situación de malestar e
inseguridad calificada de “nada conveniente”. El presidente de RTVE requiere, para
su postulación, la votación favorable de dos terceras partes de los diputados
de España, es decir, 233 legisladores. No hay acuerdo aún, pero sí hay mordaza. En Veracruz se encarceló a dos “twiteros”,
una de ellas, periodista, por haber difundido rumores que causaron pánico en la
población. Ha habido diversas opiniones, todas respetables aunque no
compartidas algunas, pero finalmente, cada quien tiene su derecho a expresarse. Lo que no se vale, y eso lo tenemos que
defender, es que se haga uso de una excesiva libertad de expresión para causar
pánico extraordinario. Cierto es que vivimos un tiempo difícil en México, pero
del ahí a que nos estén invadiendo de “twits” donde afirman que hay atentados,
bombas y demás, no se vale. Hemos sido víctimas de llamadas de alarma
de familiares que recibieron mensajes por esta red social en la que dicen que
en plena calle Hidalgo ha habido una balacera con muertos y demás. Hemos estado
en ese mismo sitio por coincidencia caminando sin problemas, peligros o
riesgos. El problema es que muchos aprovechan y
difunden las cosas a su manera, agregando sensacionalismo, que se debe de
castigar. La manera no resulta fácil, porque muchas veces sí son verdades las
que se dicen. ¿Cómo saberlo? Nada sencillo resultará, porque entonces
tendríamos que ser sujetos de mecanismos de revisión permanente, lo que choca
con la constitucional garantía de expresarnos libremente. Suponemos que la solución estará en cada
comunicador y que volvamos a los principios fundamentales del periodismo:
escuchar, atender, pero sobre todo, validar la información, para que, en el
momento de compartirla con la sociedad, sea cual sea la manera, estemos ciertos
que hay veracidad en la misma y no crear más rumores que alimenten el pánico de
por sí ya existente en cada calle de nuestro México querido. Las libertades las hemos ganado a través de
la historia, y la de expresión es la base de muchas de las otras: hay que
defenderla con actitudes y no con marchas, con un profundo respeto hacia esta
garantía tan sagrada que se consagra en todo el mundo. No alimentemos rumores
que afectan mucho al país, la economía, la tranquilidad, la vida social en
general; tenemos que propiciar que se pueda publicar la verdad tal como es, sin
quitar ni poner. Los que hagan caso omiso a esta idea, podrán ser sujetos a su
conciencia… o al juicio por alimentar las revueltas sociales o por ser
considerados como agitadores, de acuerdo a cada lugar. Tamaulipas tiene un
grupo de diputados muy responsable que seguramente sabrá que hacer en este
caso. Confiamos en ellos, pues. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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