Por: Carlos Santamaría Ochoa21/09/2011 | Actualizada a las 15:34h
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Ahora resulta que
nadie tuvo la culpa de los delitos cometidos por miembros del Partido Acción
Nacional con la toma de sus instalaciones; resulta que la regidora Helga Ruth
Vázquez Ruiz es inocente de todo lo que se perdió, lo que se dañó y de la
asociación delictuosa que contempla el Código de la materia. Estamos muy
acostumbrados en nuestro país a dejar que pasen las cosas y no hacer justicia,
pero no se les ocurra encontrar a un ciudadano que se embolsa un periódico o un
caramelo porque entonces sí, la justicia es implacable. La hija de la
lideresa priísta Ney Ruiz seguramente considera que el pasado de su madre le
salvará de la cárcel cuando ha cometido actos reñidos con la legalidad. Culpó
al gobierno de Tamaulipas de sus arranques delincuenciales, y ahora culpa al
Congreso del Estado. ¡Vaya que no tiene sensatez! Asegura que la
dirigente de los panistas en el Congreso, Beatriz Collado es la culpable y se
atreve a involucrar a la profesora Guadalupe Flores de Suárez. No es válido que
trate de buscar a quien culpar por haber decidido cometer delitos; ahora que
está a punto de pagar, tiene el temor de ser encerrada y que la justicia caiga
por su propio peso. De la diputada
Flores de Suárez hemos destacado su forma de llevar las acciones en el seno del
legislativo tamaulipeco: ha logrado consensar entre las fracciones de todos los
partidos una forma de trabajo que evita los escándalos: hay trabajo y eso se
debe a una adecuada dirección, y quien no quiera verlo, habrá de estar ciego o
de plano, tiene ganas de engordar el caldo de la sediciente regidora, que no
podemos decir que es lideresa, porque sus actos dejan una duda en el ambiente:
un líder no es quien infringe la ley y pide para sí distinto rasero que para
con los demás. Sus actos fuera
de la ley, como los de todos, deben castigarse, así de claro, y en ese sentido,
ninguna culpa tiene la diputada Guadalupe Flores porque ella no le incitó a
violar la ley, y tampoco es la encargada del poder judicial. Las demandas están
ahí y se deben seguir. Vivimos en un
estado de derecho, y en ese sentido, los representantes de los tres poderes en
Tamaulipas han puesto la muestra: se cumple con la ley a como dé lugar, y quien
no lo haga, deberá pagar. Esa es la premisa del gobernador Egidio Torre Cantú,
del presidente del Tribunal de Justicia Alejandro Etienne y de la presidenta de
la Gran Comisión del Congreso Guadalupe Flores de Suárez. El que Helga Ruth
quiera escudarse en su militancia –dudosa- partidista, o en sus encantos por
ser hija de una ejemplar lideresa no tiene nada que ver con los actos reñidos
con la ley que cometió ni con la amenaza absurda de lanzarse al vacío, que
obviamente, no cumpliría nunca, porque para eso hay que tener carácter,
decisión y valor, lo que consideramos no existe en la persona hoy demandada. Sabemos que se
trata de cumplir la ley hasta donde se puede, y eso hay que remarcarlo,
aplaudirlo y exigirlo, porque todos somos iguales ante un código o legislación
existente. No debe haber excepciones, así de claro. Y el hecho de
involucrar a la diputada Guadalupe Flores de Suárez es ridículo, risible e
ilógico. Ahora resulta que quienes dirigen los destinos de la entidad están
ocupados de los asuntos pandilleriles de unos cuantos. Nada hay más falto que
lo anterior. Las autoridades
competentes estarán pendientes de aplicar la ley como debe de ser, y en el caso
de la diputada Guadalupe Flores, suponemos que está más ocupada en el manejo
político del Congreso que en recomendar a alguien que vaya contra una militante
menor de un partido opositor al suyo. Lupita Flores ha demostrado calidad como
legisladora, como política y como mujer. Lo que le quieran endilgar es asunto
de gente sin escrúpulos, y ella no se presta a esas jugarretas. Lo sabemos muy
bien. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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