Por: Carlos Santamaría Ochoa16/09/2011 | Actualizada a las 16:55h
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Santiago de Compostela
es una ciudad especial: tiene sus encantos y quienes hemos tenido la
maravillosa oportunidad de conocerle lo sabemos, sin embargo, hoy sufre los
estratos de una recesión mundial que inició hace varios meses y que afecta en
el viejo continente a España, Francia, y Grecia, principalmente, aunque nadie
está ajeno a esta crisis.
Con el cálido sabor otoñal, ofrece una gama de tonalidades celestiales únicas
que van desde el azul intenso hasta el amarillo rojizo, casi confundido con los
arbotantes que emiten una luz que llega a alterar el funcionamiento de la
pupila: fuerte, muy fuerte.
Es común hoy en día encontrar gente sentada en las aceras con sendos letreros
pidiendo caridad; “ayudadme, no tengo dinero y tengo dos hijos” y otros por el
estilo, procurando llegar al corazón de miles de turistas que a diario
abarrotan la plaza del Obradoiro, A Quintana y O Toural, que guardan celosas
aquellas construcciones que engalanan el llamado “centro histórico”; templos y
viejas casonas se yerguen orgullosas ante la avalancha de barreras que anuncian
una remodelación de las calles de piedra. Hay obra… pero hay crisis.
Los comercios ofertan sus productos con rebajas sensacionales, porque las
ventas han caído. Este fenómeno lo vivimos también en Victoria y otras ciudades
tamaulipecas, golpeadas por la crisis y una recesión que comenzó en Estados
Unidos y, como la pandemia aquella de la Influenza AH1N1, se apropió de muchas
naciones, inclusive, algunas que pensaron que nunca vivirían la crisis del
Tercer Mundo a que estamos acostumbrados en América Latina. Europa vive una
recesión intensa y procura subsistir.
Las medidas no han sido populares que digamos: el gobierno gallego ha anunciado
alza en impuestos, y España en general está buscando a través de esta impopular
estrategia hacerse de recursos: se ha aprobado el cobro de impuesto para las
instancias oficiales que ofrecen servicio de WiFi gratuito, es decir, quienes
pensaron en sus gobernados tendrán que pagar por ello.
En El Obradoiro, frente a la imponente catedral de Santiago, donde yacen los
restos del apóstol, los peregrinos se reúnen para hacer la fotografía del
recuerdo; hoy son menos que antaño, pero siguen llegando de diversos puntos del
mundo: Venezuela, Australia, Francia, Holanda y muchas provincias españolas: a
pie y en bicicleta, de todas edades y ambos sexos. Santiago vive del turismo y
cuidan este recurso hoy inalcanzable para muchos de los ciudadanos del mundo
por el coste tan elevado que implica vivir y convivir.
Sin embargo, las oficinas de turismo siguen insistiendo en apostar por este
recurso, dado que significa un buen ingreso, tal y como sucede en nuestro
estado: las actividades para atraer paseantes se siguen incrementando.
Un poco ajenos a estos acontecimientos mundiales, los estudiantes celebran este
fin de semana el tradicional “botellón” de inicio de cursos; la universidad
inició actividades académicas justo el día en que nosotros celebramos nuestra
independencia. Cabe destacar que el llamado botellón es algo así como una
borrachera multitudinaria en calles y parques, que inicia alrededor de las 10 u
11 de la noche y concluye al alba, cuando el astro rey asoma para enviar a los
borrachos y desvelados a casa, a eso de las 5 o 6 de la mañana.
Esta actividad ha sido condenada por miles y se ha tratado de legislar al
respecto sin mucho éxito, aunque sí con algunas medidas de control por parte de
la autoridad que hace esfuerzos muy grandes para evitar desmanes provocados por
el abuso del alcohol, como sucede en cualquier parte del mundo.
Santiago sigue siendo aquella ciudad maravillosa, mágica, única, que nos ha
enamorado con sus construcciones y su vida multifacética, pero ya no es la
misma: hoy muchos añoran los días en que había forma de pasear por ella… el
turismo quiere regresar, aunque la recesión europea le ha pegado con todo,
afectando la economía de la sociedad hispana.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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