Por: Carlos Santamaría Ochoa14/09/2011 | Actualizada a las 16:29h
La Nota se ha leído 1382 Veces
Los gobiernos tienen embajadas que atienden sus
asuntos en distintas partes del mundo, y los estados tienen representaciones.
Por lo general, se ubican en la capital de la República y también en el vecino
estado de Nuevo León, por la trascendencia que tienen las acciones que se
llevan a cabo en aquella entidad, principalmente de nuestros estudiantes que se
cuentan por miles. El Tecnológico de Monterrey, la UDEM, la UANL y otras
instituciones cuentan con muchos alumnos de origen tamaulipeco.
Es, digamos, una parte de nosotros mismos, de nuestro gobierno y de nuestros
administradores la que se puede plasmar en estas representaciones, aunque a
veces, y hay que ser honestos, suele suceder que quienes trabajan en ellas no tienen
la vocación de servicio que debieran, y atienden a los muchachos como si fueran
menos que otras personas. Son tan importantes nuestros estudiantes tamaulipecos
como cualquier mexicano, más, porque están haciendo un esfuerzo sobrehumano
–ellos y sus padres- por obtener una educación y formación de calidad, y porque
quieren que los tamaulipecos en general podamos sentir orgullo de ellos mismos.
Hay gestiones que deben hacerse en la Casa Tamaulipas –en el caso de Nuevo
León- y siempre se ha prodigado una buena atención a los que acuden a la misma.
Hoy fue la excepción: la calidad de atención ha decaído considerablemente y los
muchachos sienten que no es la casa de ellos: sienten que es una más de tantas
oficinas burocráticas.
Para que muchos de ellos puedan aspirar a concluir sus estudios, los padres
hemos hecho grandes esfuerzos y pensamos que lo que hacemos es nada comparado
con lo que están sembrando. Los muchachos tamaulipecos en Nuevo León son un
buen ejemplo de lo que puede uno hacer cuando tiene ganas de superarse.
En estos días nos tocó ser testigos presenciales de la falta de atención a los
jóvenes tamaulipecos por parte de quienes tienen a su cargo tan delicada
función. No se puede aspirar a pedir calidad cuando no se nos está entregando
la atención y calidad que estamos acostumbrados a recibir, más cuando conocemos
la mística de servicio de Egidio Torre Cantú, gobernador de Tamaulipas que en
todo momento pide a cada uno de sus colaboradores entregarse al cien por
ciento.
Nos han cambiado las fechas para la ceremonia en la que cientos de estudiantes
reciben el crédito educativo que el gobierno gestiona para que puedan concluir
sus estudios. Es fecha que no se les ha entregado, porque asienten en la Casa
Tamaulipas que los jóvenes deben dejar a un lado cualquier compromiso para
estar en la ceremonia y desayuno que tendrá lugar el próximo miércoles en la
sultana del norte, y donde el gobernador Egidio Torre estará presente.
La persona encargada de los mensajes ha dicho que se cambia la fecha y punto, y
que si no pueden asistir, será su problema. No queremos que a nuestros
estudiantes se les trate con guante de seda, pero tampoco que se les maneje
como si fueran menos que animales, y que no se les prodigue la atención que
merecen por el solo hecho de ser tamaulipecos que buscan mejorar en todos
sentidos a través del estudio en instituciones de calidad internacionalmente
reconocida.
Insistimos en que el gobernador Egidio Torre Cantú ha ordenado que se trate con
calidad a todos los tamaulipecos que se acercan a realizar alguna gestión a
cualquier dependencia, pero las muchachas que trabajan en Nuevo León no han
entendido lo que es el servidor público, y tampoco han entendido que tenemos un
gobernante que se preocupa por los que serán el futuro de la entidad.
Solamente pedimos a estas personas que lean un poco sobre el gobernador de
Tamaulipas y su vocación de servicio, que sepan lo que quiere Egidio Torre de
los estudiantes tamaulipecos, y que los traten como lo que son: el futuro de la
entidad. Solo eso, por favor.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas